Cuando "estar" importa: La red humana que recorre a diario cada rincón de Zamora
Trabajadores de la Fundación INTRAS acompañan a miles de personas con atención personalizada en función de cada historia, la redes familiares y las características del entorno rural

Irene Ferrero realiza tareas acompañamiento en Aliste. / LOZ
G. T. P.
Cada mañana, antes de que el movimiento llegue a los pueblos, más de 400 profesionales de Fundación INTRAS ponen en marcha sus rutas por la provincia. Atienden a más de 1.000 personas en situación de dependencia tanto en los municipios más grandes como en decenas de localidades rurales.
En una provincia envejecida y dispersa, su presencia se ha convertido en un apoyo cotidiano que contribuye a mantener la vida en el territorio.
Profesionales que llegan donde no llegan otros servicios
Irene Ferrero, de 31 años, inicia su jornada en un pequeño municipio de Aliste, a unos kilómetros de su propio domicilio. A las once de la mañana ya ha entrado en tres casas. “La gente agradece la compañía, la preocupación, lo valoran mucho”, explica mientras repasa mentalmente su siguiente visita. “Confianza, cariño, rutina, seguridad, mes tras mes, año tras año, eso es lo importante”, añade.
Como ella, cientos de trabajadores recorren a diario carreteras secundarias, visitan hogares aislados y adaptan su labor a necesidades muy diversas: desde apoyo básico o acompañamiento en tareas diarias hasta seguimiento emocional o actividades para mantener la autonomía.
Apoyos que cubren necesidades muy variadas
La diversidad de situaciones en la provincia obliga a adaptar la intervención a cada persona. En algunos casos, el trabajo consiste en comprobar que las rutinas básicas se mantienen; en otros, en anticipar posibles problemas antes de que se agraven.
Las situaciones personales son muy distintas, por lo que la atención debe ser personalizada
María Ángeles Garzón, de 57 años y también natural de un pueblo de Aliste, trabaja en una zona con viviendas muy dispersas y lo resume así: “Algunas de las personas a las que acompañamos no necesitan ayuda física, pero sí un seguimiento estrecho, cercano. Los familiares están lejos muchas veces y nosotras tenemos que estar ahí. Acabamos conociendo tan bien a las personas que hay ocasiones en que vemos cosas, en su estado de ánimo o en su forma de hablar, diferentes a lo habitual que nos llaman la atención. Nos salta una alarma en la cabeza y eso nos permite avisar a la familia o al centro de salud”.

Mari Ángeles trabaja en la Fundación INTRAS e interviene en situaciones de diversa índole. / LOZ
En otros casos, el apoyo es más práctico: ayudar con la compra, acompañar a una cita médica o fomentar que la persona mantenga actividad diaria.
No existe un patrón único. La intervención varía según la historia de cada casa, el estado de salud, la presencia o ausencia de familiares y las características del propio entorno rural. “La clave es la continuidad: estar presentes de forma regular para que la persona sienta seguridad y para que cualquier cambio pueda detectarse a tiempo.”
Personas que llegan, regresan y se quedan: historias que revitalizan la provincia.
La falta de personal en determinadas zonas de la provincia ha llevado a desarrollar iniciativas para atraer a nuevos trabajadores y facilitar su integración en los municipios donde más falta hacen. En Fermoselle, este esfuerzo ha generado un fenómeno poco habitual en entornos rurales: la llegada de profesionales que han decidido instalarse en el municipio.
Qué es la Fundación INTRAS
Fundación INTRAS es una entidad social profundamente ligada a Zamora y a su gente, donde desarrolla su trabajo desde una forma de entender los cuidados muy conectada con el territorio y con las personas que lo habitan.
Su manera de estar se basa en la cercanía, la confianza y la innovación aplicada a la vida cotidiana, buscando soluciones prácticas para que las personas puedan seguir viviendo allí donde han construido su vida, con dignidad y acompañamiento. INTRAS trabaja desde el conocimiento profesional, pero también desde una relación humana y continuada con los pueblos, los barrios y las instituciones públicas.
Desde hace años, camina junto al territorio buscando fórmulas para que nadie tenga que marcharse por falta de apoyos. Su labor se orienta a sostener vidas y comunidades, cuidando a las personas y, con ellas, a la propia Zamora.
El alcalde, José Manuel Pilo, lo explica así: “El apoyo de INTRAS a Fermoselle llega en dos frentes: la atención a nuestros mayores y el apoyo a los nuevos pobladores que vienen a trabajar aquí. Y todo eso tiene un impacto directo: hay movimiento, hay gente que vuelve o que llega por primera vez, y el pueblo respira un poco más.”
Los nuevos trabajadores ayudan a poblar zonas rurales que lo necesitan
Este tipo de dinámicas no se limitan a Fermoselle. En otros municipios también comienzan a aparecer historias que muestran cómo el arraigo profesional se convierte en arraigo territorial.
Una de ellas es la de Verónica Rodríguez, coordinadora del programa A Gusto en Casa de la Junta de Castilla y León en Zamora. Tras toda una vida viviendo fuera, decidió volver con su familia a Moreruela de los Infanzones, el pueblo de sus padres, que en su momento emigraron a Madrid.

Verónica Rodríguez, coordinadora del programa A gusto en Casa de la Junta de Castilla y León en Zamora. / LOZ
“Volver aquí era una forma de recuperar nuestras raíces, de devolver a esta tierra todo lo que ella me ha dado. Y trabajar en la atención a personas en situación de dependencia en el territorio, tan necesario para nuestra provincia, hace que todo encaje y cobre sentido. Mi hijo crece en el pueblo de sus abuelos y yo puedo trabajar donde siempre he soñado, siento que estoy cumpliendo con mi proyecto de vida.”
"Siento que en Zamora aporto algo que realmente hace falta”
Otra historia es la de Micaela Galiano, psicóloga clínica llegada desde Argentina que es parte del equipo que apoya a personas con problemas de salud mental en diferentes puntos de la provincia. “En Zamora encontré una oportunidad profesional y un lugar donde construir vida. No era mi plan inicial, pero me he quedado. Siento que aporto algo donde realmente hace falta.”
Estos movimientos, aunque pequeños, generan efectos reales: una vivienda que se habita, un colegio que mantiene alumnado, un comercio que no cierra, una comunidad que se fortalece. En territorios envejecidos y en riesgo de despoblación, cada profesional que llega, vuelve o se queda tiene un impacto tangible.
El valor de quienes están presentes
El trabajo diario de estos profesionales forma parte de una red silenciosa que sostiene la vida de muchas personas en la provincia. Su labor se desarrolla sin protagonismos, con una continuidad que se refleja en la confianza de quienes acompañan y de sus familias.
Este reportaje es un reconocimiento:
A quienes recorren carreteras secundarias sin mirar el reloj.
A quienes saben cómo está cada persona sin necesidad de que nadie se lo diga.
A quienes sostienen el día a día de los pueblos con paciencia, cercanía y compromiso.
A quienes están presentes en lugares donde la presencia importa.
Es un homenaje a los profesionales que cuidan de Zamora y que, con ello, ayudan a que Zamora siga cuidando de los suyos.

Una apuesta de territorio. / EPZ
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