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XII Noche. Villancicos Flamencos 2025. Peña Flamenca “Amigos del Cante”

La zambomba onubense deslumbró Zamora

Entrañable por acogida popular y el altísimo nivel artístico

Los artistas en la despedida con el público de pie.

Los artistas en la despedida con el público de pie. / FRL

Félix Rodríguez Lozano

Félix Rodríguez Lozano

Con el aforo al completo, donde literalmente no cabía un solo alfiler, San Atilano, seguro que, desde su posada pescadera, aunó todos los cabos del solsticio de invierno para que la del viernes fuera una noche mágica, una noche de auténtica Navidad con el anticipado nacimiento del Niño y el reparto de los millones.

Era la primera vez que “Amigos del Cante” traía un grupo de Huelva, todos nacidos y residentes en la provincia del cobre y las choquerías. ¡Vaya acierto! De las mas de dos decenas de zambombas organizadas en Zamora la onubense, en palabras del público: “ha sido la mejor”.

Puede que esa aseveración, consecuencia del momento de alta emotividad por el abarrotado contexto y, sobre todo, por la profunda comunión del público con los artistas no sea cierta del todo ya que también han venido muchos otros grupos de altísimo nivel artístico. Lo que no cabe la menor duda es que los onubenses no sólo han sido de los mejores, también han sido los que mejor conexión afectiva han establecido con el respetable, como así lo demostró tributándole aplausos hasta la extenuación, durante todo el concierto, a lo largo de más de hora y media, especialmente al final con el respetable puesto de pie y haciendo que los artistas tuvieran que saludar media docena de veces.

Empezando por el alma mater de los choqueros: la inmensa Regina. Cierto es que en ninguno de los grupos anteriores había participado artista de tan monumental talla. Extraordinariamente arropada por la guitarra de Javier Flores, una bajañí no demasiado conocida, pero de excepcionales condiciones tocaoras. Miguel Ángel Santilario, si no el mejor, uno de los percusionistas de más altísimo nivel en el mundo del flamenco y, las voces, palmas y jaleos de Marta Gómez y Lola Pérez.

Desde vestuarios, camino del escenario “Palillos y panderos”; “Ay, Ay, Ay”; “En un canasto”; “El Gloria” (Versión Mairena); “Calle de San Francisco”; “Sirva su cuna”; “Agua fresca”; Alumbra el camino”; “Carita divina”; “Campanilleros” (Versión Niña de La Puebla); “Con la luna mare”; “Que no lo roce el aire”; “Ya se van los quintos mare”; “La, la, la”; “Con azúcar y canela” y “Popurrí”. Durante los prolongados aplausos finales, Regina no pudo más y nos obsequió con el fandango grande de Alosno. Este, en definitiva, fue el amplio y sustancioso repertorio exhibido sobre la coqueta y acogedora bombonera de San Atilano.

En la presentación se agradecieron las colaboraciones de Caja Rural (“¿Qué sería de la cultura zamorana sin ella?”) con una representación encabezada por su director general Cipriano García Rodríguez. Papelería Carlín, Eurocris Cristalerías, Josico Vídeo y Galende sonido profesional.

Decir también, que como viene siendo habitual en la Zambomba, mucho glamur, dado por personas sobradamente conocidas del mundo de la cultura, de la prensa, de la política y del comercio.

En definitiva, Zambomba para el recuerdo, entrañable por acogida popular y el altísimo nivel artístico, además de la profunda unión entre estos y el auditorio.

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