Entrevista | Regina Cantaora
Regina, cantaora: "El poder de transmisión en el cante no se puede aprender"
"En Zamora cada vez que he actuado se me ha reconocido, se me ha querido y se me ha respetado al máximo"

La cantaora Regina. / Paco Sánchez
Regina García Manzano, conocida en el mundo flamenco únicamente por su nombre propio, regresa a Zamora. En esta ocasión la cantaora participa en la zambomba que organiza la peña flamenca Amigos del Cante el viernes, día 19 de diciembre, a las 20.00 horas en el teatro del Seminario San Atilano. Las entradas, a 15 euros, pueden adquirirse en Carlin, Eurocris y en la misma taquilla el día del espectáculo.
¿Cómo llega usted al mundo del cante?
Lo hago de la mano de mi padre. Él es un aficionado que no se ha dedicado al mundo profesional del flamenco. Siempre me ha dicho que desde muy pequeña cuando él cantaba yo seguía la música. De hecho, la primera vez que me subí a un escenario tenía 7 años porque él vio unas actitudes en mí. En un principio para mí era un juego porque realmente yo me divertía y disfrutaba yendo a los sitios donde él me llevaba. Después con los años, me di cuenta de que podía convertirse en mi modo de vida
Pero hasta que ha convirtió en su profesión ¿cómo fue el caminar?
Hasta hace como 20 años lo hacía todo de manera autodidacta. Estudiaba en casa y me ponía las cintas de casete, le daba para atrás para coger una nota.... He escuchado y sigo escuchando a los antiguos como La Niña de los Peines, escuchaba a Antonio Mairena escuchaba a Caracol y, al que para mí es mi Dios en el mundo del flamenco, Camarón. Hice una audición en la Fundación Cristina Heeren en Sevilla. Se enteraron de que cantaba, me llamaron y en un aula tres profesores me pidieron que cantara distintos palos y me concedieron una beca de estudio, tan valiosa y que tantos artistas que hoy están triunfando, han disfruto. Estuve año y medio porque me empezó a salir mucho trabajo y creí conveniente que esa ayuda se la dieran a otra persona.
¿Cómo fue ese período?
Fue un año y medio muy fructífero y lo recuerdo con mucho cariño. Había tres niveles y yo entré directamente en el avanzado. Estuve de la mano de José de la Tomasa, de Esperanza Fernández y de Paco Taranto. En sus clases te ponían los cantes que tenías que estudiar, te ponían letras nuevas, nuevos estilos... Además, el cantar todos los días con una guitarra hace mucho. En cuanto a la afición y al estudio seguí igual, porque yo me preparo a diario, pero me abrió alguna que otra puerta durante ese tiempo, pero luego la vida te la tienes que buscar tú.

La cantaora Regina. / Cedida
Y ¿cómo ha sido ese buscarse la vida?
Complejo y apasionante. Vives de lo que te gusta, pero es muy sacrificado. Tienes que olvidarte de los fines de semana porque tienes que hacer fiestas y, a lo mejor, de estar con tu familia porque estás trabajando, pero a la vez te recompensa porque realmente es lo que te gusta hacer, de lo que vives. Realmente es vida también porque te da vida en términos generales y eres feliz haciendo lo que te gusta.
¿Qué es para Regina el flamenco?
Para mí el flamenco es el arte que más nos define a los andaluces y al pueblo español porque fuera se conoce a España por el flamenco. Es un arte reconocido y afortunadamente, a día de hoy, se le está poniendo en el sitio que realmente merece dentro del ámbito de la cultura. El flamenco es un arte universal rico y emocionante porque emociona. Tiene muchas vertientes porque te da alegría, te da tristeza, te pone la piel de gallina y, sobre todo, tiene un increíble poder de transmisión. Es muy difícil que un arte transmita tantas cosas tan distintas, que te transporte a tu vida...
¿Resulta fácil transmitir?
Creo que el poder de transmisión, eso lo paren las madres, como decimos en el sur. Hay muy buenas voces, hay gente muy preparada, gente que canta muy bien. Los escuchas y tienen una voz muy bonita, pero no te ha dado ese pellizco. Ese pellizco es que lo paren las madres y no se aprende porque el artista es parido. Tú puedes hacer una creación, puedes innovar en muchas cosas, puedes perfeccionar muchas cosas, pero el poder de transmisión en el cante, se tiene o no se tiene.
Regresa a Zamora a compartir su arte en un registro navideño, en una zambomba con aires de Huelva.
He estado en festivales, he estado actuando en la peña e incluso he hecho la misa flamenca de San Pedro, pero en el registro de zambomba es la primera vez que vamos a Zamora. El público asistirá a la típica zambomba flamenca y estaré rodeada de unos compañeros fantásticos. Seguramente habrá un ambiente fantástico porque afortunadamente no es la primera y espero que no sea la última vez que voy a Zamora a cantar. Cada vez que he actuado se me ha reconocido, se me ha querido y se me ha respetado al máximo.
¿Le sorprendió?
Me sorprendió pues son idiosincrasias muy distintas. No obstante, a la vez que me sorprendió me llenó de satisfacción y de decir olé por vosotros que, teniendo una cultura distinta, sabéis apreciar, sabéis respetar, conocéis y tenéis afición a este arte. Estoy encantadísima de compartir esta zambomba con mi querida gente y mi querida afición de Zamora.
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