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Zamora es Mordor: ¿por qué hay tanta niebla en la provincia y en otras limítrofes no?

El "microclima" de Duero tiene la culpa de esta marca de identidad zamorana

Niebla en Zamora en este domingo, 14 de diciembre

Niebla en Zamora en este domingo, 14 de diciembre / I. G.

Zamora vuelve a amanecer envuelta en una densa niebla, un fenómeno que para los zamoranos es casi una marca de identidad del invierno, pero que sorprende a quienes vienen de otras provincias de Castilla y León donde apenas aparece. ¿Qué hace que esta ciudad y su entorno acumulen tantos días de niebla? La respuesta, según los expertos, está en una combinación única de geografía, humedad y calma atmosférica que convierte a Zamora en uno de los puntos más propensos a la niebla de toda la comunidad autónoma.

El valle del Duero actúa como una auténtica cuenca donde el aire frío queda atrapado durante la noche. A esa estructura natural se suma la humedad generada por el propio río, los regadíos y el terreno llano que rodea la capital. Cuando llegan las noches despejadas y anticiclónicas, el suelo se enfría con rapidez y provoca inversiones térmicas casi diarias: el aire frío se queda abajo, el cálido arriba… y la niebla se instala sin oposición.

Infografía que explica la niebla.

Infografía que explica la niebla. / Monitoreo ambiental

A diferencia de otras zonas de Castilla y León, como Burgos o Soria, donde el viento es más frecuente y disipa la niebla en pocos minutos, Zamora suele registrar una atmósfera mucho más estable y tranquila. Esa combinación permite que la niebla no solo se forme con facilidad, sino que puede durar horas… e incluso quedarse todo el día. Una especie de “microclima del Duero” que marca los inviernos de la provincia y que año tras año deja imágenes tan bellas como persistentes.

Niebla en Zamora este domingo 14 de diciembre.

Niebla en Zamora este domingo 14 de diciembre. / I. G.

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