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Informe

Zamora, una de las provincias de España que menos cambios han sufrido por la IA en el empleo

Un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia argumenta esta baja incidencia en la hegemonía de sectores laborales como la agricultura y la construcción

Un momento de la vendimia.

Un momento de la vendimia. / P. G.

B. Blanco García

B. Blanco García

Aunque la inteligencia artificial se ha integrado plenamente en el día a día, todavía hay sectores que se resisten a ese cambio. Esa es la razón por la que, en materia de empleo, algunas provincias no se han visto aún tan sacudidas por la IA.

Una de ellas es Zamora, según revela el informe "Inteligencia Artificial y empleo; perspectiva territorial y de género", elaborado por un equipo del Instituto Universitario Valenciano de Investigación e Inteligencia Artificial, perteneciente a la Universidad Politécnica de Valencia.

La provincia es una de las zonas del interior peninsular que apenas han visto cambios en materia en empleo con respecto a los años 2021 y 2022 —la etapa estudiada por los investigadores—, debido, principalmente, a que su estructura económica está marcada por una presencia casi hegemónica de sectores como la agricultura, la construcción y la manufactura tradicional.

En este mismo grupo estarían otras provincias como Soria, Teruel, Cuenca o Palencia.

Las comunidades autónomas más afectadas

No solo Zamora, sino todo Castilla y León, junto a comunidades como Castilla-La Mancha y Aragón, muestran una exposición menor a la media nacional.

En el lado opuesto, aquel en el que la incidencia de la IA sí que ha sido determinante para observar cambios en el empleo, estarían Madrid y Barcelona, junto al corredor Mediterráneo que conformarían, en este caso, las provincias de Valencia, Alicante y Málaga, y las islas de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife.

El secreto está en los sectores más destacados

"Las áreas metropolitanas albergan una mayor proporción de actividades financieras, informáticas, de servicios empresariales, actividades profesionales y administración corporativa, todas ellas intensivas en tareas cognitivas y lingüísticas que presentan alta aplicabilidad de IA generativa. También concentran un porcentaje elevado de empleo en comercio, educación y sanidad, sectores que la literatura identifica como particularmente susceptibles de incorporar IA en tareas de gestión, atención al cliente, planificación, documentación o síntesis informativa. ", detalla el informe.

Estas diferencias territoriales no se han modificado sustancialmente entre los dos años estudiados. "Esto refuerza la idea de que la exposición a la IA está determinada, ante todo, por la estructura productiva estable de cada territorio, y no por oscilaciones puntuales en el empleo sectorial", se señala.

Incidencia de la IA en hombres y mujeres

Junto al análisis por provincias, el informe también incluye la incidencia de la IA según el género, dando como resultado una mayor incidencia en los empleos de las mujeres. "La razón es doble: por un lado, las mujeres se concentran en sectores con alta aplicabilidad de IA, como educación, sanidad, servicios administrativos, comercio o actividades sociales; por otro, están infrarrepresentadas en sectores de baja exposición, como construcción, transporte o industrias extractivas", razonan los investigadores.

En el caso masculino, aunque persisten los patrones metropolitanos de exposición elevada, los valores son sensiblemente inferiores. Las provincias con mayor exposición masculina —Madrid, Las Palmas, Barcelona o Santa Cruz de Tenerife— se sitúan en torno al 20-21 %, mientras que provincias del interior bajan al 16,5-18 %. "Dado que los hombres presentan una mayor concentración en industria y construcción, su exposición relativa es menor, en términos estructurales", se apunta.

De esta manera, se subraya que la brecha de género resultante "es un fenómeno de carácter nacional y no local. No existe una sola provincia donde el impacto de la IA en el hombre supere al de la mujer, lo que pone de manifiesto una vulnerabilidad estructural diferencial que deberá ser tenida en cuenta en políticas de transición tecnológica, formación y protección social", sugieren.

Un informe para promover el diálogo y pasar a la acción

Este informe, según sus autores, "proporciona una visión territorial comparada, permite estudiar las diferencias de género, construye herramientas metodológicas trasladabes a futuras ediciones y facilita el diálogo entre instituciones, organizaciones sindicales y agentes económicos", enumeran.

Una radiografía que permite "anticipar desigualdades territoriales y de género y orientar programas de recualificación y formación, a la vez que apoyar políticas de transición justas", destaca Antoni Mestre, uno de los miembros del grupo investigador.

"La IA tiene el potencial de aumentar la productividad, mejorar los servicios públicos y generar oportunidades de empleo cualificado, pero también puede intensificar desigualdades si no se anticipan sus efectos de manera integral", finaliza.

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