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Así empapelan el último bar cerrado en Zamora: "Nos guardamos un Comodín... por si acaso"

La fachada de la antigua taberna es ahora un cúmulo de carteles de agradecimiento a su clientela más fiel

El bar Comodín, cerrado y empapelado con agradecimientos a su antigua clientela.

El bar Comodín, cerrado y empapelado con agradecimientos a su antigua clientela. / Cedida

Tras abrir la trapa por última vez el pasado 28 de noviembre, el mítico bar Comodín de las Tres Cruces luce ahora empapelado de agradecimientos a la clientela que ha compartido jornadas de ocio durante los últimos diez años. Su fachada es ahora un cúmulo de carteles de agradecimiento que resumen una dura despedida motivada por problemas "con un vecino" que han precipitado la decisión del cierre.

“Esperamos haber sido el comodín perfecto para una charla, un encuentro, un almuerzo, unas tapas, un café, una despedida, unas cervezas, unos vinos o un abrazo”, puede leerse en los mensajes colocados sobre sus cristaleras. Una manera de despedirse que muchos clientes han interpretado como un gesto de cariño hacia la clientela que durante años convirtió el local en punto de reunión habitual. Pese a todo, la taberna urbana se guarda un comodín... "por si acaso", dejando abierta la posibilidad un futuro regreso en otro lugar. Mientras, su cierre pone fin a un espacio que formó parte de la vida cotidiana de muchos zamoranos.

Los conflictos vecinales están detrás de una decisión "que duele", pero tras superar "un bingo" de problemas: "Si no era el ruido, era la altura del salón; si no, la salida de humos; el tipo de comida... Al final, parecía que teníamos un bingo de problemas con un vecino. Y oye, ¡lo hemos completado entero!", explicaban en sus redes sociales el último día de apertura.

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