El matrimonio de Benavente que se enfrentó a dos dictadores: Franco y Trujillo
Pilar Fidalgo se atrevió a denunciar ante el mundo el maltrato en las cárceles franquistas
Años después, su marido, José Almoina, denunció los excesos del dictador dominicano Leónidas Trujillo, pagando un alto precio por su valentía

Recreación de Pilar escribiendo el libro «Una joven madre en las prisiones de Franco». Imagen generada por Perplexity.
Cristina Manías Fraile (Raigambre)
Pilar Fidalgo Carasa vivía en Benavente, donde trabajaba ayudando a su madre dando clases en la escuela. Pertenecía al Grupo Obrero Femenino de Benavente, que tenía el objetivo de conseguir la igualdad de condiciones económicas y culturales para las mujeres trabajadoras, para lo que daban clases y organizaban actividades artísticas y culturales.
Estaba casada con José Almoina Mateos, un trabajador de Correos que había fundado el PSOE en esta localidad, se había presentado como candidato a diputado a las Cortes y dirigía el periódico local El Pueblo.
Al estallar la Guerra Civil, José partió a luchar al frente de Asturias para unirse a las fuerzas leales a la República. Pilar, que estaba en avanzado estado de gestación, se quedó en Benavente con sus hijos. Pensaron que la ciudad sería un lugar seguro para ella, ya que su madre era una persona muy conocida y respetada en Benavente por su trabajo como maestra.
Se equivocaron. Cuando el 6 de octubre la Guardia Civil fue a buscar a José a su domicilio, al ver que no estaba, decidieron llevarse detenida a su mujer.

El matrimonio de Benavente que se enfrentó a dos dictadores, Franco y Trujillo
Pilar fue enviada a prisión acusada de ser la mujer de un socialista. Permaneció encarcelada durante siete meses junto con su hija recién nacida, Helena, a la que apenas podía alimentar, ya que se quedó sin leche a causa del maltrato recibido y la escasez de alimentos. Finalmente fue liberada gracias a un intercambio de presos, en el que fue canjeada por familiares de un general franquista. Consiguió reunirse con su marido y viajaron a Francia, formando parte de los 400.000 españoles que tuvieron que exiliarse como consecuencia de la guerra.
"Una joven madre en las prisiones de Franco".
Estando en Francia, escribió un relato sobre la experiencia vivida durante su cautiverio que recibió por título "Una joven madre en las prisiones de Franco". Un testimonio sobrecogedor en el que habla de las penurias, del maltrato, de las injusticias vividas por las mujeres en la cárcel de Zamora durante la guerra.
Describe las duras condiciones sufridas durante su cautiverio. En su celda se hacinaban cuarenta presas, acostándose en el suelo, sin ropa de abrigo en pleno invierno, con temperaturas de cinco grados bajo cero. Hacía pocos días que había dado a luz y estaba muy débil. A pesar de ello, la obligaban a subir y bajar varias veces al día una estrecha y empinada escalera, lo que le provocó una fuerte hemorragia. Tanto ella como su pequeña hija cayeron enfermas y el médico de la cárcel les negó asistencia.

Susana Arizaga / Eriz Fraile
Relata también las torturas de las que fue testigo, cómo oía desde la celda los gritos de las víctimas, el estallido del látigo sobre la carne, los golpes, los cuerpos lanzados contra las paredes, las violaciones. También cuenta el horror que pasaban cuando llegaba el anochecer y las mujeres se empezaban a despedir unas de otras porque no sabían a cuántas se llevarían durante la noche para ser fusiladas.
Además, aporta nombres y apellidos de hombres y mujeres que fueron llevados al cementerio de San Atilano para ser fusilados, muchos de ellos de Benavente.
El exilio
Pilar vivió el resto de su vida en el exilio. En Francia, su marido siguió trabajando al servicio de la República en el Consulado Español en Burdeos, llegando a ser nombrado vicecónsul.
Pero cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial tuvieron que huir del país galo y viajaron a la República Dominicana, país que acogía a refugiados europeos. Al principio no fue fácil, no había trabajo para todos los que llegaban y José tuvo que vender lápices y bolígrafos en la calle para poder dar de comer a sus hijos.
Más adelante, la gran formación y experiencia de José, que había estudiado Filosofía y Letras y hablaba varios idiomas, favoreció que pudiera encontrar un trabajo como profesor en la Escuela Diplomática y Consular, siendo nombrado más adelante catedrático de la Universidad de Santo Domingo.
A pesar de que la situación económica de la familia mejoró, siguieron viviendo de manera humilde. Pilar se encargaba de cuidar de los niños, de las labores domésticas y de atender a su madre, que había quedado trastornada tras la experiencia de la guerra civil.
Conocedor del talento y de los conocimientos de José, el dictador dominicano Leónidas Trujillo lo contrató como preceptor de su hijo Ramfis y más delante como secretario. Sin saberlo, Almoina se había metido en la boca del lobo, estaba trabajando para el hombre que está considerado como uno de los dictadores más sangrientos de la historia.
Debido a su puesto, José llegó a tener conocimiento de las acciones que Trujillo estaba llevando a cabo en el país, lo que chocaba de lleno con sus fuertes convicciones democráticas. No quería colaborar con un régimen dictatorial, pero marcharse no iba a ser tarea fácil. A Trujillo no se le podía presentar una renuncia sin más, habría matado a toda la familia en represalia. Así que urdieron una estratagema para poder escapar a México.

Matías Vallés
Una vez allí, al igual que había hecho su mujer años antes, José escribió un informe denunciando las prácticas de Trujillo en República Dominicana y lo envió a los gobiernos de varios países solicitando una reacción a nivel internacional. Pero al ver que su escrito no surtía efecto, publicó en 1949 un libro bajo pseudónimo, "Una satrapía en el Caribe", denunciando al tirano. Esto le puso en el punto de mira del dictador, que averiguó que Almoina era el autor del libro.
Fueron años muy difíciles para la familia en los que tuvieron que ocultarse y cambiar continuamente de domicilio. José sufrió un primer atentado al que sobrevivió. No tuvo tanta suerte en el segundo, en 1960, cuando fue atropellado por un coche del que salieron dos sicarios que le dispararon tres veces, provocándole la muerte. Pagó con su vida la valentía de denunciar a un tirano. Pilar siguió viviendo en México con sus hijos y solo regresó a Benavente en una ocasión.
((Para realizar el artículo, mi fuente principal de información ha sido el propio libro de Pilar Fidalgo, "Una joven madre en las prisiones de Franco", así como la investigación realizada por Xurxo Martínez Crespo sobre la vida de este matrimonio que tuvo la valentía de desafiar a dos dictadores. Su obra se publicó en Edicións A Nosa Terra bajo el título de "José Almoina. Pilar Fidalgo. Exilio. Dominicana. México")).
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