Entrevista | Tomás Antón Deza Mayor jefe de la Policía Municipal de Zamora
Mayor jefe de la Policía Municipal de Zamora, Tomás Antón: "Los casos duros que no puedes resolver te dejan tocado"

Tomás Antón Deza, en el balcón del despacho que ocupó los últimos quince años. / JOSE LUIS FERNÁNDEZ
Tras 44 años vistiendo el uniforme de la Policía Municipal de Zamora, Tomás Antón Deza se jubila con numerosas distinciones avaladas por un bagaje profesional enorme. Aquel joven de 21 años que llegó al cuartelillo supo transformar su trabajo en vocación desde la ética, la empatía y el compromiso.
Se jubila con el rango más alto, mayor jefe de la Policía Municipal de Zamora, tras 44 años en activo. ¿Cómo era en el año 1981 este cuerpo de seguridad?
Éramos alrededor de 90 policías en plantilla, no se ha incrementado el número muchísimo, ahora somos 110, siempre hay plazas vacantes, en la actualidad unas diez que tardan en cubrirse un año, sobre todo de oficiales y suboficiales ahora.
La falta de personal siempre ha sido una queja de los policías.
Sucede que una plantilla es muy cara y, en Zamora, hay momentos puntuales en los que necesitas mucha plantilla, pero en el día a día, no. Si hubiera 15 o 20 policías más, pues estaríamos mucho mejor, es evidente, pero la demanda mayor es en fines de semana, durante las fiestas, la Semana Santa, Fromago…, por eso se recurre a los refuerzos extraordinarios.
¿Cómo era aquel policía que llegó? ¿Por qué se decide por la policía?
Tenía 21 años, me casé joven, tenía una niña pequeña de mi primer matrimonio y necesitaba trabajar, nunca me había planteado ni entrar en la Policía Nacional ni en la Guardia Civil ni nada, pero tenía vecino oficial, Manuel González Polo, y me animó a que me presentara a las oposiciones, aprobé, pero la verdad es que me di cuenta de que este trabajo en muy poco tiempo porque es un servicio público, vi que se podía ayudar a la sociedad. Es un trabajo absolutamente impredecible, te pasan cosas de lo más variado, situaciones fastidiadas, muy duras, a veces, de riesgo personal, otras que emocionalmente te afectan. Intervenimos ya entonces en casos de violencia de género, sin una Ley como existe ahora, sin protocolos ni medios, veías casos muy duros, y, resulta, que te tenías que llevar a la mujer y a los niños, buscarles un acomodo.

"Los casos duros que no puedes resolver te dejan tocado" | JOSE LUIS FERNÁNDEZ
Hasta no hace tanto, se consideraba que nadie debía ayudar a la mujer, eran cosas del matrimonio.
No había recursos, ni esta disponibilidad actual, se establecido mecanismos actualmente, hay estrategias, recursos que posibilitan la intervención policial para que sea menos traumático para una mujer, para que no haya doble victimización. No había una sensibilización ni una formación, cosa que ahora mismo sí existe, aunque para empatizar con ciertas situaciones no hace falta mucha formación.
¿Tiene algún caso que fuera especialmente impactante?
Bastantes, situaciones muy, muy duras, llegar a un domicilio donde había agresiones delante de los niños y las niñas. No me hacía falta que hubiera una regulación legal para ponerme en el lugar de las mujeres e intentar hacer todo lo que podía con los recursos y con la normativa que había. La más reciente fue la llamada de un niño de cinco o seis años que llamó al 1 1 2 para avisar de la agresión de su padre a su madre. No son uno ni dos casos, son muchos, cada año entre 50 y 60 mujeres son asesinadas por sus parejas o exparejas, es un problema social. Tenemos que tener un comportamiento igualitario. Lo que me deja absolutamente fuera de juego es que, después de lo que se dice, de lo que se hace, de lo que se transmite socialmente haya chavales y chavalas que tienen un comportamiento contrario a esos valores.
"Los controles de alcohol y droga, que intensificamos, han tenido un efecto muy positivo, hemos evitado accidentes el fin de semana, que los había gordos"
¿Por qué cree pasado esto?
No lo sé, la violencia se ejerce de muchas maneras, no solamente físicamente, está el control, la prohibición, el condicionar lo que te pones o con quién hablas, o te reviso tu teléfono, todas esas cosas pues son tan graves como dar un bofetón en un momento dado, o sea, es que a mí me parece igual de grave y está sucediendo. No es generalizado, pero a fecha de hoy, no debería de existir siquiera. Es preocupante.
Otra forma de agredir a las mujeres es invadir su sexualidad, forzar, y también está habiendo un incremento. ¿Cuál es su reflexión?
Las agresiones sexuales sí tienen un componente cultural porque antes un hombre se veía con el derecho a todo, que con Franco, que yo todavía viví poquito, las mujeres tenían limitaciones en todos los sentidos, es que no podían tener ni una cuenta corriente, ni podían viajar solas… Ese machismo está condicionado por la sociedad en la que vives pero no es una cuestión de nacionalidades solo. Hay hombres que crees que no, pero es que el drama se vive dentro, en la intimidad, y los hijos y las hijas están siendo maltratados también.
¿El policía se lleva esos casos traumáticos a casa?
Sí, está el caso de los tres compañeros que intervinieron para intentar salvar a un niño que se atragantó con una uva y no lo lograron, los tres estaban destrozados, uno tenía un hijo de dos años y pico y se tuvo que ir, te afecta muchísimo. Cuando la intervención sale bien, te sientes contento, orgulloso, pero te sientes mal te quita el sueño.
¿Recuerda algún servicio tan duro que pensara "ojalá, no hubiera trabajado hoy"?
Recuerdo una mañana en la que tuve que atender tres suicidios hace muchos años. El primero a las ocho de la mañana, un hombre que se había colgado en una obra de construcción, acababan de entrar a trabajar los obreros; otro hombres se tiró al tren en el túnel del Bolón y terminando de actuar en este caso, una señora se tiró desde un edificio en pleno centro, y dices, “¡pero si esto es Zamora!”. Después atiende a la familia. También he visto muchos accidentes de tráfico, pasan muchas cosas y en 44 años… Te quedas con los que sí has podido resolver.
¿Alguna vez ha salvado la vida a alguien?
He tenido bastantes intervenciones. La última fue hace tres o cuatro, cuando saqué del río Duero a un hombre que se tiró en febrero junto a Los Pelambres. Estuve un buen rato hablando con él y ayudándole a no morir ahogado, te quedas con que ha tenido una segunda oportunidad.
Estuvo años en la brigada especial de control de consumo de alcohol y drogas entre menores en locales de ocio nocturnos, ¿menores y jóvenes consumen más ahora?
Entonces estaba bastante más desmadrado que ahora, la verdad, colaborábamos con los otros Cuerpos de Seguridad para no interferir en sus intervenciones. Decomisábamos algunas sustancias o a quienes les encontrábamos drogas informábamos enseguida a la Policía Nacional. Tengo la percepción de que se consume el fin de semana, el hachís quizás está muy extendido y el alcohol también.
Se tiene la sensación en la ciudad de que la droga corre bastante y sobre todo en los ambientes de ocio.
Te aseguro que yo he conocido una época en la que había bastante más droga y bastante más nociva, en los años ochenta del siglo pasado, con el caballo. En mi barrio, San José Obrero, muchos amigos míos, gente que ha ido conmigo al colegio, se quedaron en el camino entre el sida y sobredosis por desgracia. En aquella época, todo el mundo tenía a alguien en casa o un conocido afectado.
"Este trabajo es imprescindible absolutamente, se puede ayudar a la sociedad"
¿Debería tener más competencias en seguridad la Policía Local?
Creo que no se pueden dividir o parcelar mucho las cosas, nosotros tenemos muchos cometidos, muchas competencias asumidas derivadas de todos los servicios y ordenanzas municipales: medioambiente, tráfico que nos lleva tiempo y recursos, violencia de género, licencias, terrazas, ocupaciones de vía pública de todo tipo, la vialidad de todas las actividades que autoriza el Ayuntamiento, desde conciertos, a mercadillos o ferias; la seguridad de eventos deportivos. Esto no quiere decir que si en un control de alcoholemia localizamos a alguien con droga, no lo derivemos.
La pandemia ha cambiado la dinámica de ocio, las noches no son lo que fueron, ¿esto está influyendo en una mayor seguridad en las calles?
El tardeo se ha impuesto entre la gente de edad, Los Herreros ya no están petardos de gente joven, se ha transformado, ya no son pubs, sino que son locales para comer y el ambiente es lógicamente totalmente distinto.
¿Los controles de alcoholemia y drogas han modificado las conductas en cuanto a consumo de alcohol y drogas?
Tuve claro cuando tomé la jefatura que la gente que saliera el fin de semana tenía que saber que sí o sí se iba a encontrar con un control y tiene todos los boletos para que le hicieran una prueba. Se intensificaron y ha influido mucho para el descenso de accidentes, antes eran todos los fines de semana y gordos, con consecuencias graves. Entonces, sí se han modificado las conductas en ese sentido muchísimo. La gente está mucho más concienciada, sabe que si bebe es mejor coger un taxi para volver a casa.
"Es preocupante que los chavales y las chavalas crean que es normal que tu pareja te controle el móvil o te diga cómo vestir"
¿Esto quiere decir que la gente bebe o se droga menos?
Seguramente no se bebe menos, pero la conducción bajo el efecto de alcohol o drogas, que es nefasta, se ha controlado bastante. Si no hubiera controles, sería otra cosa.
Y las peleas, que entonces había muchas de noche, ¿por qué han descendido?
Sí. Siempre creí que la gran concentración de establecimientos en Los Herreros y la aglomeración de gente bebiendo en la calle, con un tránsito continuo era un riesgo. Además, desalojar esa calle en caso de emergencia es imposible. Si favoreces que la gente tenga más espacio, es más difícil que surja el conflicto. En la Plaza Mayor hemos llegado a tener 10.000, 12.000 personas, en el botellón de San Martín y no hay peleas.
La humanización que trae a la gente sublevada, ¿será positiva o es muy restrictiva?
Entiendo que hay muchas posibilidades de ir andando en una ciudad como Zamora, pero también que hay personas que se precisan ir en coche, situaciones concretas. Hay gente que vive en pueblos del alfoz y tienen que desplazarse a Zamora, hay que darles alternativas de estacionamiento, más parkings públicos, más capacidad de aparcamientos. Y hay que tener recursos para realizar servicios necesarios como la descarga de gasoil que ahora corta el tráfico. Cuanto menos tráfico y más tranquilo pueda ir el peatón, a favor, pero tienes que dar alternativas.
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