Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

eWoman | Sara Payo Oceanógrafa y activista

"La divulgación es un puente imprescindible entre la comunidad científica y la sociedad"

Ana Payo, premio eWoman Mujer y Tecnología. | JOSE LUIS FERNÁNDEZ

Ana Payo, premio eWoman Mujer y Tecnología. | JOSE LUIS FERNÁNDEZ

Viky Esteban

Su trayectoria integra investigación científica, divulgación, docencia universitaria e incluso la presentación de un programa de televisión. Desde una perspectiva interdisciplinar, ¿qué aprendizajes esenciales ha adquirido de todas estas vertientes profesionales que conviven en su carrera?

Cada una de esas facetas me ha aportado herramientas distintas y complementarias. Hay personas que se centran en un área concreta y destacan enormemente en ella; en mi caso, siempre me he sentido cómoda diversificando. Me gusta trabajar en múltiples ámbitos y procurar que todos tengan un hilo conductor basado en el rigor y la coherencia. La divulgación, por ejemplo, me resulta imprescindible porque la considero parte de mi responsabilidad como científica: no tiene sentido generar conocimiento si no somos capaces de compartirlo con la sociedad. La docencia también me enriquece muchísimo; poder transmitir ideas, debatir con el alumnado y acompañarlo en su proceso de aprendizaje es una experiencia muy gratificante. En cuanto a la investigación, es el motor que hace que todos mis otros roles tengan sentido. La ciencia te obliga a cuestionarte constantemente, a aprender cada día, y esa dinámica de descubrimiento continuo es, para mí, una fuente inagotable de motivación.

Desde su punto de vista, ¿la ciudadanía posee un nivel limitado de comprensión científica o del propio método científico?

En general, la formación formal en ciencias es insuficiente, especialmente en lo relativo al pensamiento crítico y al método científico. Sin embargo, lo interesante es que muchas personas manejan intuiciones o razonamientos basados en principios científicos sin ser conscientes de ello, lo que demuestra que la ciencia forma parte de nuestra vida cotidiana aunque no lo identifiquemos explícitamente. Aun así, la falta de herramientas conceptuales dificulta distinguir entre información fiable y pseudociencia, y ese es uno de los grandes retos de nuestro tiempo.

¿Cuáles son, a su juicio, los factores que generan esta brecha entre la comunidad científica y la sociedad?

Uno de los problemas es la elitización que históricamente ha existido dentro de la academia. Todavía persisten actitudes que transmiten la idea de que la ciencia pertenece únicamente a quienes han pasado por un proceso académico determinado. Esa percepción genera un sentimiento de exclusión y hace que muchas personas no se sientan legitimadas para hacer preguntas o interesarse por temas científicos, aunque tengan la curiosidad y la capacidad para ello. Esa barrera cultural y social es mucho más profunda de lo que parece, y es responsabilidad de quienes trabajamos en ciencia contribuir a desmantelarla.

En este contexto, ¿considera que la divulgación científica es una herramienta clave para democratizar el conocimiento y favorecer una ciudadanía más crítica y participativa?

Sin duda. La divulgación es un puente imprescindible entre la comunidad científica y la sociedad. Cuando se explica la ciencia con claridad, se generan espacios de comprensión y participación que empoderan a la ciudadanía. La ciencia no debe percibirse como un territorio inaccesible; debe sentirse como un bien común. Una ciudadanía bien informada tiene más capacidad para tomar decisiones responsables, para cuestionar discursos erróneos y para implicarse en la defensa del medio ambiente, la salud pública y la justicia social. La divulgación amplía horizontes y, además, humaniza a quienes hacemos ciencia.

La distinción eWoman reconoce su labor investigadora y divulgadora, pero también su papel como mujer en un ámbito donde la desigualdad sigue siendo evidente. ¿Cómo recibe este galardón y qué reflexión le merece que aún sean necesarios premios específicos para mujeres científicas?

Lo recibo con gratitud, pero también con la consciencia de que estos premios responden a una necesidad estructural. Idealmente no deberían existir categorías específicas para mujeres, pero la realidad es que seguimos muy lejos de la igualdad. Las estadísticas europeas indican que solo el 29 % del personal científico es femenino, y a medida que se avanza en la carrera académica la presencia de mujeres se desploma. La brecha se hace evidente en cargos de responsabilidad, como las cátedras, donde las cifras de mujeres siguen siendo alarmantemente bajas. Por eso considero que estos reconocimientos cumplen una función fundamental: visibilizan referentes, inspiran a nuevas generaciones y evidencian que la ciencia necesita más voces diversas para construir un futuro más justo e inclusivo.

Tracking Pixel Contents