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Callejeando por Zamora

Los Herreros, pulso social y gastronómico de Zamora

La Calle de los Herreros es una de las zonas más vividas de Zamora. En esta rúa, la historia, el tapeo y la fiesta conviven sin esfuerzo. Entre recuerdos compartidos y tradiciones que se mantienen, esta calle sigue siendo un punto de encuentro imprescindible para varias generaciones.

Calle de los Herreros de Zamora. | ARCHIVO

Calle de los Herreros de Zamora. | ARCHIVO

La Calle de los Herreros de Zamora es, sobre todo, una calle vivida. Una emblemática vía donde generaciones enteras han sumado recuerdos, encuentros y noches que parecían no acabarse nunca. Con su mezcla de historia medieval, inmuebles que sobreviven al tiempo, una variada gastronomía y mucha vida festiva, sigue siendo un lugar icónico de Zamora. Recorrerla hoy es socializar, saborear tapas típicas y formar parte de una comunidad que sabe mantener vivas sus tradiciones. La Calle de los Herreros de Zamora es una calle que invita a descubrir la ciudad, a sentir que cada paso conecta pasado y presente en perfecta armonía.

Esta estrecha vía de algo más de 200 metros está ubicada dentro del primer amurallamiento de la ciudad, "ascendiendo por la vertiente meridional de la meseta en que se asentó Zamora y comunicando la Puerta Nueva con los arrabales situados junto al río. Cuando el casco urbano siguió aumentando se convirtió en una de las vías que ponían rápidamente en contacto la Puebla del Valle con la plaza de San Juan, donde se hallaba el centro administrativo de la ciudad bajomedieval y moderna", según explica el Centro de Estudios del Románico de la Fundación Santa María la Real.

Diferentes denominaciones

Esta calle ha sido desde la Edad Media un eje central de comercio y artesanía. Su nombre actual remite a los gremios de herreros que se asentaron aquí, aunque en el pasado la calle recibió diferentes denominaciones: "Rúa de los Mercaderes", por su actividad comercial; "Calle de la Alcazaba", por su proximidad al recinto fortificado; y también "Calle Castelar", en homenaje al político e historiador gaditano del siglo XIX. Fue en el año 1985 cuando el Ayuntamiento de Zamora devolvió a la calle un nombre popular y evocador de su esencia: Calle de los Herreros.

El valor histórico de esta vía se refleja en algunos inmuebles que han conservado restos medievales. En el número 10 se encuentra un edificio civil construido con mampostería y esquinales de sillería, situado en la esquina de un callejón sin salida en la parte superior de la calle y que muestra cómo la arquitectura del bajo medievo se integraba en la vida urbana. Un poco más abajo, en el número 26 de esta rúa, se observan las ruinas de un edificio, reminiscencia de las casas medievales que rodeaban la vía.

Tapeo y diversión

A mediados del siglo XX, la Calle de los Herreros era un punto de encuentro obligado para los zamoranos que buscaban tapeo y diversión. Posadas y bares ofrecían un chato, un clarete, unos pinchos o callos. Fue durante los años ochenta y noventa de ese siglo que esta calle se convirtió en el epicentro de la vida nocturna juvenil, con locales especializados en música y tendencias para todos los gustos. Hoy, aunque muchos bares han cambiado de nombre y dueño, la calle ha recuperado parte de su esencia tradicional, mezclando la historia de sus bodegas con locales que apuestan por la diversidad y la modernidad.

La oferta gastronómica es uno de los grandes atractivos de Los Herreros, donde veinticinco establecimientos de esta zona cuidan cada una de sus propuestas. El tapeo abarca desde los bocados más tradicionales como los champis, las bravas o el chorizo a la brasa, a otros más actuales y eclécticos. La calle invita a alternar de un local a otro, disfrutando de la comida, la conversación y el bullicio que siempre ha sido marca de la casa.

Tradiciones festivas

Además de la gastronomía, la Calle de los Herreros mantiene vivas sus tradiciones festivas. El último fin de semana de septiembre conmemora la Virgen de los Herreros, una festividad que ha logrado atraer a vecinos, vecinas y visitantes en una celebración que incluye música, la participación de peñas y un recorrido que conecta la plaza con la calle, engalanada para la ocasión. La Asociación de la Calle de los Herreros busca recuperar la socialización en esta calle y anima a jóvenes y familias a disfrutar de los encuentros que hacen de esta vía un lugar especial.

Otra tradición que ha marcado la identidad de esta rúa es el Vía Crucis profano, un evento que durante más de 30 años ha reunido a lugareños y visitantes en un desfile por los bares de la calle, emulando las estaciones del Vía Crucis en un ambiente festivo y de camaradería. Este evento ha ido incorporando novedades, como vasos serigrafiados y pasaportes oficiales del recorrido, mientras que los establecimientos amplían su horario para permitir que la diversión se prolongue.

Los Herreros es una calle para disfrutar. En ella se ha brindado por lo bueno y se ha hecho piña en los momentos menos buenos, se han celebrado fiestas populares y pregones improvisados, reconciliaciones a pie de barra y despedidas que necesitaban otro chato para alargarse un poco más. Es un lugar donde la gente vuelve porque sabe que encontrará a alguien conocido, una risa contagiosa o ese bullicio amable que convierte lo cotidiano en celebración.

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