Una persona con un 38% de discapacidad: "Ese inspector médico me ha jodido la vida"
Sara Fernández, de 36 años, ha hecho pública esta "carta" en la que narra, desde lo más profundo de su corazón, todo el dolor que le ha causado una mala gestión médica en su vida

Sara Fernández Carretero, con la portada del libro sobre sus vivencias post vacuna del Covid. / Cedida
"Siempre he creído que hay que visibilizar las injusticias, y por qué no contar la mía. Mirando el techo de mi habitación pienso todo lo que llevo viviendo estos años y alucino que siga aquí, pero aquí estoy y no solo eso, sino que me encuentro solicitando la ampliación de mi ya discapacidad del 38% no reversible", así comienza Sara su carta. Cuando al borde del límite, y entre la cama y el techo, estalla.
"Me diste el alta y eso me ha jodido la vida, me diste un alta a los 4 meses de estar de baja. ¿El motivo? Supongo que ser joven. No fue suficiente con decirte que sabía lo que significaba la palabra crónica en mi historial. Pedí verte y reunirme contigo, llorando, rota, me personé en la gerencia de área, pero te protegieron para que no tuvieras que verme y pasar de una enferma más".
"Impugné el alta. Dio igual. Tenía que trabajar mínimo 6 meses más hasta poder coger la baja por la misma patología. Se lanzaron otras bajas por algún especialista, ya que tengo otras cosas en mi historial como hernias desde hace tiempo que me causan lumbalgia y dorsalgia crónica. La respuesta fue que mi enfermedad actual me causaba dichas patologías y que hasta dentro de 6 meses debía ir al trabajo. Qué no decir, que sé de muchos casos, bueno, sabemos todos, que se tiran con una dorsalgia o lumbalgia 12 meses de baja…"
"Esa carta hacía referencia a dicha alta y a una enfermedad que aún no tenía ni nombre porque andaba con pruebas y no había empezado tratamiento. Yo entendía, ilusa de mí, que sin saber aún la enfermedad, ni empezar con medicaciones no se me podría dejar de alta. Me equivocaba, la realidad siempre supera la ficción, y para ti mi caso fue un alta más con firma y sello".
"A las abogadas que me llevaban, tampoco les importó mucho. Supongo que una persona más con otra injusticia de inspección era lo habitual en sus despachos. Y qué no decir del lugar donde trabajaba. La gente me conoce, y muchas personas que he atendido saben de sobra donde estaba. Cómo iba a pensar que me quedaría en el limbo por coger una excedencia. Un lugar donde supuestamente se preocupan de enfermos y donde en todo este tiempo desde la excedencia no he vuelto a recibir llamada alguna con un: ¿Cómo estás, Sara?. Allí era trabajadora social por vocación, donde prescindieron de mí por no saber que si solicitaba dicha excedencia me quedaría en la “calle” sin saberlo y sin derecho ni siquiera al paro".
"He querido morirme , más de una vez"
"Todas estas situaciones es lo que nos hacen a los enfermos pensar por qué seguir aquí si somos una carga para la sociedad. Esa sociedad para la mayoría de personas suele centrarse en nuestra familia y amigos, que son los que nos ayudan a levantarnos mentalmente y económicamente. También nos decís que vayamos a profesionales de salud mental. Hay unas listas de espera brutales, así que muchos se quedan por el camino porque no se pueden permitir un psicólogo. Me diste el alta, me viste llorando, eres el único facultativo que me ha visto llorando porque me derrumbé. Me preguntaste, ¿llegarás hasta el final? Y te dije: hasta donde tenga que llegar".
"En ese momento tenía la garra y la fuerza que siempre me ha demostrado y me ha inculcado mi madre, pero el viaje se hace largo, está siendo duro y tú me diste el alta y eso me jodió mi vida. Hoy lo pensaba porque estoy aquí mirando el techo y pensando en todas las “personas” que me han hecho daño durante este tiempo".
"El INSS, la empresa, algún especialista, las listas de espera del Sacyl, las derivaciones a especialistas que se negaban por determinación si no había nada claro, amistades que no eran amistades porque cuando enfermas ves la realidad… Recibí mi tarjeta de minusválida… en ella pone claramente que solo puedo ir a más. No me dejaste ni los 12 meses de baja… no había empezado la medicación neurológica y me diste esa alta… si tienes corazón y conciencia espero que cuando vaya alguna otra persona como yo a tu despacho tengas por lo menos las ganas de llamar a todos sus especialistas y hacer un trabajo multidisciplinar y no dar altas que estropean vidas".
"Yo podía haberme suicidado, lo digo abiertamente, lo he pensado mil veces, hay días que aún lo pienso, pero he tenido y tengo la suerte de tener una familia que me sostiene, me quiere y puede humildemente ayudarme cuando lo necesito, pero no todos tienen eso".
"Cada caso es único y merece el estudio y valor necesario para tomarse el tiempo que se precise para analizar no solo la enfermedad que tiene, o que esté esperando tener (sabemos y especialmente vosotros sabéis que hay diagnósticos que tardan), sino tener en cuenta también todas las dimensiones de su vida, si lo hubieras hecho yo no hubiera sido alta, no me hubiera pasado lo que me pasó en el trabajo, no habría estado ahogándome con ansiedad en mi casa sin saber si irme del mundo o quedarme día si día también, habría podido pagarme médicos mientras llegaba mi diagnóstico definitivo, y me habrías dejado empezar la medicación neurológica sin estrés, con algo de colchón económico para hacer frente a mi nueva situación y creando mi “nueva vida”. Vida de mierda con una enfermedad degenerativa más “tranquila"".
"Así que sí, con todo esto que cuento me diste el alta y eso es de “agradecer” para una enferma que esté como yo, lo que mejor nos viene es vivir al límite sin saber si llegaremos a fin de mes o a quién tendremos que pedir dinero para subsistir esta vez. Suerte que tengo una familia maravillosa que me puede ayudar, pero ellos tendrían que estar viviendo una jubilación tranquila y feliz, asumiendo mi enfermedad, que como comprenderéis no es nada fácil para unos padres y una hermana, pero mereciendo eso, tranquilidad".
"Y aquí está, mi familia cuidando de mí a mis 36 años porque me diste el alta y eso me cambió la vida, la visa, me deterioró más la salud y no solo asumimos la mierda de enfermedad que tengo, sino que viven en tensión por esas dimensiones que usted no tuvo en cuenta o le dieron igual".
"Me diste el alta y eso puede joder una vida, no solo una, varias vidas, pero ya las he nombrado y pase lo que pase siempre estaré eternamente agradecida a mi familia, amigos, pareja y especialistas que también los he tenido y tengo. Que son una maravilla y han luchado por llegar hasta el diagnóstico definitivo sin rendirse todo este tiempo y sosteniéndome para que viera alguna salida y algo de luz entre tanta oscuridad".
- Concentración en apoyo al abogado con ictus al que un juez negó posponer un acto jurídico
- Un grupo alimentario europeo fija su mayor planta en Zamora y crea 432 empleos
- Pasear de La Marina a la Catedral de Zamora será muy diferente: estos son los cambios que propone el Ayuntamiento
- Nuevo jardín a cuatro metros de altura, sobre las cabezas de los viandantes, en pleno centro de Zamora
- Un juez a un abogado ingresado por ictus: 'Envíe las preguntas por escrito
- Inversión millonaria para la ampliación de la fábrica de Freigel en Zamora con apoyo de la Junta como proyecto prioritario
- ¿Sabes para qué son las estructuras verticales a modo de ventanas instalados en varios puntos de Zamora?
- Fallece el artista zamorano José Luis Alonso Coomonte a los 93 años