Solidaridad
Dos zamoranas, de 21 y 88 años, comparten el mismo trabajo
En una sociedad en la que el tiempo se ha convertido en un bien escaso, pararse para ayudar a los demás es aún más valioso. Tiempo que para dos de las voluntarias de Cáritas de Zamora, la más longeva y la más joven, "se tiene, si se quiere". Solo es cuestión de voluntad para "recibir más de lo que das".

Isabel Pascual (a la izquierda) y Francisca Lorenzo (derecha) recogen de manos del Obispo de Zamora el reconocimiento al voluntariado. / Cedida
67 años de diferencia separan a Francisca Lorenzo de Isabel Pascual. Ellas son: la voluntaria más longeva y la más joven de Cáritas Diocesana de Zamora.
Dos mujeres de generaciones distintas, pero unidas por la generosidad de ofrecer su tiempo a los demás.

Zamora. Gala 60 años de Caritas. / Alba Prieto / LZA
La andadura de Francisca en Cáritas, a la que todos llaman cariñosamente Paca, comenzó a sus 45 años después de quedarse viuda. "Estaba muy hundida, llevaba dos años y no levantaba cabeza y, entonces, los sacerdotes, que fueron muy buenos conmigo, me animaron a que entrase en el grupo de Cáritas", recuerda.
Invitación que, en un primer momento, quiso rechazar porque con "tres hijos y un trabajo", lo veía muy difícil. "Verás como tienes tiempo, me dijeron, y... pues tuve tiempo, y entré, y hasta hace nada que lo dejé", relata. Durante sus más de cuatro décadas como voluntaria de Cáritas, sus funciones fueron cambiando mientras la entidad se iba profesionalizando. "Me tocaron cosas bastante duras", expresa.
Siempre al frente de su labor
Experiencias que le marcaron, pero que en ningún momento hicieron que desistiese en su labor, al contrario, le dieron más fuerza para sacar tiempo de dónde podía. "Me acostaba a las doce de la noche y me levantaba a las seis de la mañana, pero nunca pensé en dejarlo", revela. Y es que ella, lo tiene claro, "el tiempo lo tiene todo el mundo, sí quiere".
"No es que quiera decir yo que soy mejor ni peor, pero para Cáritas hay que tener paciencia, voluntad y tener el corazón disponible para ayudar a los que lo necesitan", opina. Cualidades que siguen siendo las mismas que se precisan en los voluntarios que tanto requiere Cáritas. Escasez que lamenta Paca; "menos tiempo que tenía yo, creo que no sé si habría alguien que lo tendría porque es que tenía tres hijos", afirma.

Francisca Lorenzo a su llegada a la gala de Cáritas. / Alba Prieto
Experiencia que le ha marcado gran parte de su vida. "Yo estaba muy a gusto y si tú estás haciendo una cosa que estás a gusto, recibes más de lo que das. Creo que he dado mucho para Cáritas, pero yo he recibido mucho de Cáritas, me ha dado mucha fuerza y me ha dado ánimos para seguir", comenta.
Por ello, exhorta a que más personas se involucren en la organización para "porque hace falta y todo lo que puedas ayudar, es importante".
Homenaje en la gala del 60 aniversario
Más de cuarenta años de desinteresada labor que fueron reconocidos durante la gala por el 60º aniversario de Cáritas en la que recogió junto a la voluntaria más joven el reconocimiento que se hizo a todo el voluntariado.
"El premio es cuando veo que las personas a las que he ayudado están bien y pueden valerse por sí mismas. Ese es el premio que uno quiere", destaca Paca.

Zamora. Gala 60 años de Caritas. / Alba Prieto / LZA
Junto a ella, Isabel Pascual, salió también al escenario para representar al nuevo voluntariado. A sus 21 años, es la más joven de la organización.
Su historia en Cáritas comenzó con unas prácticas de estudios. "Cuando las acabé, me quedé como voluntaria", indica. Estudiante de Educación Infantil, sus tareas se centran principalmente en apoyar a los menores del centro en el estudio, además de jugar con ellos. "Hay niños que te piden que les ayudes con los deberes y otros que simplemente te piden que te sientes con ellos a jugar y te cuentan su día", declara.
Compaginar estudios y voluntariado
Labor de voluntariado que realiza en función de sus horarios de universidad y que le está aportando una gran experiencia. "Al final recibes mucho más a nivel personal de lo que tú das", dice Isabel. Por eso, se dirige, especialmente, a todos los jóvenes que estén dudando si apuntarse o no a "que lo hagan porque es una experiencia enriquecedora y a nivel personal te suma muchísimo". Personas que hacen mucha falta en Cáritas, sobre todo jóvenes "que quieran ayudar a cambio de muchas cosas, pero a nivel personal, a nivel económico no".
Altruismo que en ocasiones adolece en la sociedad actual. "Suena un poco mal, pero si no hay un sueldo de por medio, muy poca gente dedica el tiempo a otras personas y más en educación", lamenta. No obstante, para ella "ayudar es una de las mejores cosas que puedes hacer por voluntad propia" y recuerda que Cáritas tiene distintos centros y programas de acogida, asistencia o acompañamiento porque "gente de todo tipo que te puedas imaginar necesita ayuda y se necesita que la gente quiera ayudar", concluye.
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