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Su historia desde las monjas de la Concepción hasta su rehabilitación en 2025

Las Aceñas de Gijón, recuperadas para Zamora

Las aceñas de Gijón están ubicadas en la margen derecha del río Duero, a 1,5 km aguas abajo de las de Olivares. Este complejo lo forman cinco aceñas, un cañal o pesquera y un puente para acceder a ellas

Trabajos de recuperación de una de las pesqueras de la Aceñas de Gijón.

Trabajos de recuperación de una de las pesqueras de la Aceñas de Gijón. / MPR

Manuel Pérez Rapado

Pertenecieron al convento de la Concepción, hoy sede del archivo histórico, hasta la desamortización de Mendizábal (mediados del siglo XIX). Los últimos dueños fueron la familia de harineros "los Rubios". Dejaron de moler en 1.916 debido al gran incendio que se produjo en todas ellas.

Los dueños construyeron una gran industria harinera en la carretera de Villalpando, situada junto a la estación del tren, la cual empezó a funcionar en 1.918. A finales del siglo XX la fábrica cerró sus puertas y hoy parte de ella se dedica a todo tipo de acontecimientos con el nombre de "Harinera Eventos".

Aceñas de Gijón.

Aceñas de Gijón. / MPR

Ciento nueve años han transcurrido desde aquel incendio y ciento nueve años de total abandono, pero el cañal o pesquera, las cinco aceñas y el puente para acceder a ellas ahí están; es decir esos cinco "navíos" anclados en el cauce del Duero, han resistido todas las grandes avenidas y todos los “misiles” de los grandes árboles que a cientos arrastran las aguas del Duero. Bueno, no todas, los tajamares de proa de la tercera aceña no aguantaron la enésima embestida y rodaron al fondo.

Pero ahí están los canteros colocándolas en su lugar de origen, para que resistan otros tantos siglos como lo hicieron hasta la fecha.

El Ayuntamiento de Zamoracon el concejal de turismo a la cabeza Christoph Strieder, la Diputación y Europa han trabajado y están trabajando para que los zamoranos y visitantes podamos disfrutar, cuando finalicen las obras, de un lugar paradisiaco totalmente integrado en el Duero.

Uso didáctico

Para saber cómo eran o son las aceñas, el Ayuntamiento de Zamora dispone de guías en las de Olivares, las cuáles cuentan con maquinaria suficiente para observar el funcionamiento de un molino, de un martillo pilón o de un batán.

Las Aceñas de Gijón.

Las Aceñas de Gijón. / .

Estas de Gijón no se van a reconstruir ni se le pondrá maquinaria, como sí se adecuaron las de Olivares. Se trata de consolidar los edificios para que el río no se los lleve y rescatar la zona para uso turístico y de esparcimiento. La estrella debe ser el cañal o pesquera. Las artes de pesca en el río Duero hasta finales del siglo XX, cuando se pescaba para comercializarlos y para comerlos eran por supuesto la caña de pescar, pero para conseguirlos con facilidad estaban las "nasas", las redes, los trasmallos, las "redafas" y los cañales o pesqueras.

El Duero contaba en el siglo XX con cuatro cañales, dos de ellos junto a las aceñas: uno en las de Gijón y el otro en la de los Pisones y dos independientes con sus propias azudas, los de Guerra, en la margen derecha, frente al pueblo de Carrascal y los de Valverde o de "Charquitos" en los Infiernos de Almaraz.

¿Qué es un cañal o pesquera? Es un canal artificial, situado en el río, por donde entra el agua a gran velocidad y donde se colocaba un emparrillado para que queden atrapados los peces.

El cañal de las aceñas de gijón

El cañal o pesquera está formado por dos muros de piedra, de 18 metros de longitud por 1,70 metros de anchura y 2 metros de altura, que parten del lecho del río. La separación entre los muros es de 0,80 metros junto a la compuerta, para irse abriendo gradualmente, donde finalizan la separación entre ellos es de 1,70 metros.

El muro o pared de dentro tiene cinco aliviaderos o ventanales para dar salida al agua que entra y no lo haga solo por el final del canal para evitar la presión en las paredes.

Cañal de las Aceñas de Gijón.

Cañal de las Aceñas de Gijón. / l

El fondo del cañal está enlosado de piedra para garantizar que la erosión del agua no destruya los muros.

El cañal de estas aceñas cuenta con una compuerta, situada al comenzar los "muros"; la misión abrirla para que entren el agua y los peces y… pescar a la "demanda".

El emparrillado

Entre las paredes del cañal, que es por donde circula el agua, se coloca un emparrillado de tablas. ¿Cómo lo hacían? Entre las paredes o muros colocaban tablones, o trozos de vigas, perpendiculares a los mismos, que se incrustaban en los huecos que previamente habían dejado al construirlos. Después clavaban las tablas que colocaban paralelas a las paredes y con hueco entre ellas para que el agua escapase y no los peces. El emparrillado partía o empezaba al lado de la compuerta, en la misma base del cauce, y de forma ascendente cubría toda la canal. Al finalizar los muros el emparrillado queda situado a 1,30 metros del lecho del río. La madera utilizada era el "negrillo" por su resistencia a la humedad.

Zamora ciudad, no sería Zamora sin el Duero, y el Duero no sería el Duero sin los grupos de aceñas y sus azudas. Solamente falta restaurar los "Pisones" y los cañales de "Guerra" para cerrar el ciclo. El dinero de Europa está esperando que le llamen.

EL MEJOR EXPERTO DEL DUERO EN ARTES DE PESCA: EDELIO PIORNO GIMENO

Los misterios del Duero para los zamoranos

Los habitantes de Zamora disfrutan de su río y de su entorno al paso por la ciudad. Conocen los puentes, las azudas, las aceñas, los jardines y paseos… pero qué ocurre más allá del puente de los Poetas, de las aceñas de Gijón o de los cañales de "Guerra" es un misterio. El río a partir de esos puntos o del barrio de Carrascal es como si se lo hubiera tragado la Tierra y volviera a aparecer allá por los Infiernos de Almaraz o Villaseco. Los motivos están clarísimos, las dehesas que limitan con el río, nos lo han secuestrado.

Por la margen derecha y ahí pegando a Zamora ciudad están las dehesas de la Aldea, San Julián y Valverde y por la izquierda las Carbas, las Vegas, Fontanillas, la Albañeza…

Todas ellas, la mayor parte valladas y con los caminos cortados de acceso al río. Es decir, los dueños se han apoderado de las orillas del Duero varios kilómetros aguas abajo de la ciudad. Cuando finalizan sus dominios aparecen los pueblos: San Román, Abelón, Moral, Almaraz, Villaseco, Villalcampo y sus términos comunales con el Duero vuelven a ser del dominio de los ciudadanos.

Los zamoranos, las autoridades o instituciones y la Confederación Hidrográfica del Duero, tenían que velar para que esos kilómetros de Duero, pegados a Zamora ciudad pudieran ser pateados y disfrutados.

Edelio Piorno Gimeno en los cañales de "Guerra", aún recuperables.

Edelio Piorno Gimeno en los cañales de "Guerra", aún recuperables. / MPR

Hay excepciones a la regla y el mejor conocedor de estos kilómetros recónditos y desconocidos para el ciudadano es Edelio Piorno.

Edelio nació en Santiz, (Salamanca) allá por 1.948 pero desde muy pequeño los padres se trasladaron a Zamora y vivió siempre a las orillas del Duero. Los padres fueron contratados por el dueño de la dehesa de Valverde, lo que permitió que Edelio pasase la infancia y juventud junto al río, por lo que la naturaleza y el Duero no tienen secretos para él.

Mis hermanas fueron a la escuela junto a las demás niñas de la dehesa, si es que aquello se llamaba escuela, y tuvieron por maestro al señor Juan José de Almaraz; para mí no era obligatoria y además tenía que ayudar a mi padre en los cuidados del ganado que era mucho.

Siendo chaval, sus padres arriendan los cañales de "Guerra" y la finca colindante; Edelio se lo sabe todo sobre la pesca en el río Duero, las nasas, las redes, los trasmallos, las redafas y sobre todo de los Cañales o pesqueras.

Dice Edelio que los cañales de Guerra datan del siglo XVI, mandados construir por Don Baltasar Guerra de la Vega (conde de Veragua).

"Los cañales proporcionaban mucha pesca, pero daban mucho trabajo. Los árboles y troncos que traía el río eran muchos y siempre había alguno que se colaba en el cañal y nos rompía todo el emparrillado, no había más remedio que repararlo si queríamos seguir pescando. Lo primero que había que hacer era cortar la entrada de agua, tarea difícil y trabajosa, colocábamos vigas atravesadas a la entrada y mucha leña o vegetación hasta cortar el caudal del cañal y hacer los arreglos oportunos.

También tuvimos que reparar un "portillo" en la presa o azud que mandaba el agua para el cañal, un trabajo difícil y peligroso con aquellas piedras de 100 kg, mi hermano hizo un trabajo extraordinario".

¿Qué hacíais con los peces?

Los vendíamos en el mercado de Salamanca pues el de Zamora estaba saturado, ten en cuenta, que entonces también funcionaban los cañales de los Pisones y los de Valverde o "Charquitos." El mejor momento eran las Navidades, las anguilas eran muy apreciadas. Para tenerlas disponíamos de jaulas o cajones en el río.

¿Cuándo dejaste el cañal?

En la década de 1.970 prohibieron la pesca en los cañales. Con veintidós años me fui para Zamora y trabajé en la construcción. Pasé por todas las categorías terminando de encargado.

Edelio dice que hoy día, como jubilado, tiene tres grandes aficiones: la caza, la naturaleza y su río Duero.

Bueno pues este señor es Edelio Piorno, el mejor asesor que podía encontrar el arquitecto Pedro Lucas para poder poner en funcionamiento con todas las garantías, los cañales de las aceñas de Gijón. Estoy seguro que miles de zamoranos y visitantes al igual que los escolares quedaran gratamente sorprendidos con aquellas artes de pesca que utilizaron a lo largo de siglos nuestros mayores en el río Duero.

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