Entrevista | José Ángel Rivera de las Heras Comisario de la muestra dedicada a Ramón Álvarez
José Ángel Rivera de las Heras, comisario de la muestra sobre el imaginero: "La maestría de Ramón Álvarez se aprecia en las cabezas y rostros"

El comisario, José Ángel Rivera de las Heras, rodeado de obras del imaginero Ramón Álvarez. / ALBA PRIETO
El doctor en Historia del Arte y gran conocedor de la obra del imaginero Ramón Álvarez es la persona que ha comisariado la exposición que homenajea al artista con motivo del 200 aniversario de su nacimiento y que puede verse estos días en la sala de La Encarnación.
¿Cómo nace la muestra dedicada a Ramón Álvarez?
Se cumplía el bicentenario del nacimiento de don Ramón Álvarez. Y se propuso a la Diputación Provincial de Zamora, en concreto a su presidencia, hacer una exposición monográfica sobre el autor, pero con una mirada y una perspectiva diferente. Desde la presidencia se dijo que sí y formamos una comisión de cuatro personas.
¿Quiénes la componen?
La integran Luis Felipe Delgado de Castro, Ángel Luis Esteban Ramírez, Toño Martín Cañibano y yo. En mi caso, tenía la función de comisariado y el resto de ayudantes para ejecutar y desarrollar la exposición. Además, Luis Felipe Delgado de Castro y yo decidimos los nombres de lo que se veían los rostros, y él ha escrito los textos del catálogo.
¿Qué criterio ha primado a la hora de seleccionar las piezas que se exhiben?
Había elegido 30, pero finalmente han venido 28. Se han descolgado dos, una de Medina del Campo y la otra, el Cristo de la Crucifixión, porque por dificultades técnicas he preferido que no correr ningún riesgo de deterioro de la imagen. He seleccionado estas 28 imágenes porque es lo más granado, lo más destacado. Fundamentalmente lo que está puesto en el crucero, que son las imágenes de la Semana Santa, pero luego también hay imágenes de los santos y de la Virgen que merecían la pena traerlas. Se han colocado imágenes del niño a los pies de la iglesia, a la izquierda, santos, a la derecha, imágenes de la Virgen, y en el centro, lo que llamamos la espina, en el centro de la nave y en el crucero, hemos colocado las imágenes de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

José Ángel Rivera de las Heras observa una de las piezas exhibidas. / Alba Prieto / LZA
Al observar, por ejemplo, las imágenes de las vírgenes sus rostros responden a los mismos patrones.
Más que el mismo patrón es el mismo estilo porque hay una imagen, por ejemplo, la del Amor Hermoso, que tiene un rostro muy dulce, y otra, por ejemplo, la de la Virgen de la Saleta, que tiene un rostro muy, muy dolorido. Por eso a una se le ha aplicado la protección, el título de protección, y a la otra el título de la pena.
¿Por qué el hilo conductor de la muestra son los sentimientos?
Recordé que hay una frase de Cicerón, que después ha pasado al refranero popular, que dice que la cara es el espejo del alma. De lo que se trataba era, fundamentalmente, de reflexionar, pensar sobre los rostros, que expresan las etapas existenciales de la vida humana, desde la infancia hasta la muerte. Por otro lado, los sentimientos, los caracteres, las circunstancias personales, etc. Además peanas se han colocado a 1,10 metros de altura, para que estén mucho más cerca del visitante.
¿Y se pueden ver perfectamente los rostros?
Precisamente por eso, porque el rostro es el espejo del alma y en las peanas aparecen el sentimiento y cartelas con la información de cada pieza.

Exposición conmemorativa del bicentenario del nacimiento de Ramón Álvarez / José Luis Fernández / LZA
¿En los rostros es donde se aprecia la maestría de Ramón Álvarez?
Sobre todo en las cabezas y en los rostros. También son bonitas las manos. Los pies ya son más de receta, porque los pone descalzos o con sandalias, etc. Pero el rostro es lo más significativo de la persona. Es lo más elocuente de una persona, también en una talla o de una imagen.
Desde su punto de vista ¿por qué se caracterizan sus caras?
Son rostros bastante dulces, quizá en algún caso almibarados. Y eso corresponde a la espiritualidad de la época, a la piedad de los zamoranos del siglo XIX. Les gustaba eso de imágenes idealizadas, de imágenes hermosas, de imágenes bonitas, de imágenes como las vemos en la exposición.
Ha combinado imágenes, con fuerte devoción en la capital como La Soledad o Nuestra Madre, con otras obras más desconocidas como los santos.
Se han traído no solo imágenes o grupos escultóricos narrativos, sino también se han traído imágenes que habitualmente no están en exposiciones, sino puestas al culto con muchísima devoción popular. Esta circunstancia no ha sido una dificultad. Se han pedido en préstamo temporal a las parroquias, a través de sus representantes, los párrocos, y no han tenido ningún impedimento para que se trajera.

El comisario, en el centro, en la inauguración de la muestra. / José Luis Fernández / LZA
Y se pueden ver fragmentados los pasos de La Lanzada o de La Caída.
Es la primera vez que se han separado del grupo imágenes. No ha sido dificultoso. Los directivos y los hermanos de las cofradías que han prestado las piezas, nos han ayudado mucho a la hora de desmontar, de trasladar, de colocar, etc.
Alude a La Caída, cuyo cristo no lleva la cruz con la procesiona.
De acuerdo con los directivos de la cofradía y con los hermanos de paso, se ha traído la cruz original que hizo don Ramón Álvarez para el Cristo de la Caída.
¿Qué nos puede decir de la corona que porta la Soledad?
Es una corona del año 1831. Es de la anterior imagen de la Virgen de la Soledad. La cofradía la conservaba y hay una famosa fotografía de Quintas con esta corona. Se ha traído para que la gente la vea también. A veces nos fijamos en las figuras, en los pasos, en los tronos, en las mesas, pero no en esos complementos interesantes que hay de plata y oro que portan las imágenes.

Público contempla una de las imágenes exhibidas. / José Luis Fernández / LZA
La Virgen de los Clavos porta el manto con el que habitualmente estaba en el desaparecido Museo de Semana Santa.
Quisimos traer la túnica y el manto con los que sale el Viernes Santo. El manto tiene una extensión y una superficie enorme, lo que implicaba que teníamos que recogerlo, hacerle dobleces y no he querido. La túnica sí que se le podía poner, pero no iba en relación con el manto, por tanto hemos preferido que estuviera como se la ve.
La inclusión de imágenes de santos o varios niños Jesús brinda la oportunidad de descubrir la variada iconográfica que trabajó Ramón Álvarez.
No es tan conocida, pero está ya publicada. Entre las novedades de la muestra es la primera vez que se expone la figura de San Jerónimo de la localidad de Pozuelo de Tábara. Se ha restaurado y luce precioso.
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