Luis Miguel Rodríguez, director del Archivo Histórico de Zamora: "Más de la mitad del tiempo digitalizamos por las consultas"
Luis Miguel Rodríguez Alfageme capitanea el Archivo Histórico de Zamora, institución que ha organizado una interesante exposición sobre puentes, a veces solo proyectados, otras finalmente construidos de la provincia de Zamora a lo largo del último siglo

Luis Miguel Rodríguez en la muestra sobre puentes que acoge el centro. | JOSE LUIS FERNÁNDEZ
En su sala de exposiciones el Archivo acoge una muestra sobre puentes realizados o bien únicamente proyectados en la provincia de Zamora en el último siglo. ¿Cómo surge el planteamiento de la muestra?

"Más de la mitad del tiempo digitalizamos por las consultas" / José Luis Fernández
Debido a un ingreso extraordinario del Servicio Territorial de Movilidad, antes denominado Fomento. Yo tengo que hacer una revisión de los expedientes que vienen y compruebo que tiene un potencial extraordinario, por valor que tienen los puentes para cualquier comunidad, y en un sentido incluso evocador, puentes que unen y que unen pues culturas, civilizaciones. En el caso de la provincia de Zamora son omnipresentes por toda la política de embalses y porque la provincia está atravesada por no pocos ríos. De manera que cuando vienen estos proyectos veo que hay cosas interesantes y que seguramente poco conocidas.
¿Ha efectuado algún tipo de cifra?
He hecho una selección de aquellos puentes que pueden resultar muy llamativos para el zamorano o para el ciudadano en general y, sobre todo, por aspectos claramente muy chocantes. En 1849, por ejemplo en Toro, se propone la construcción de un puente de fábrica aguas arriba del Puente Mayor o Viejo de Toro. Lo que se pretende, a mediados del siglo XIX, es crear uno o dos kilómetros aguas arriba otra estructura con unos arcos abovedados con mayor luz que permitiera un desagüe mayor. Era una época en la que el Estado necesitaba recursos económicos y para hacerlo se proponía la demolición del puente viejo. Afortunadamente no se hizo.
¿Después de cuánto tiempo recala la documentación de otras instituciones en el archivo?
Es una cuestión muy desconocida. Siempre se tiende a pensar que transcurridos 5 años la documentación o bien hay que eliminarla o transferirla. Todo depende de la utilidad que tenga ella para el servicio gestor. Hay documentación que al año de producirse decae, porque ya carece absolutamente de valor, y otros procedimientos que pueden transcurrir 15 o 20 años, como son los expedientes personales del personal de cualquier organismo, que pueden tener ese valor administrativo durante bastante más tiempo, con lo cual depende del contenido de la documentación. No hay una formulación matemática.
En el caso de la documentación exhibida, llega tras casi un siglo.
En este caso por el valor informativo que aportan estos proyectos. En otros casos no vamos a negarlo porque la administración muchas veces actúa no de la mejor forma. En no pocos casos, a lo largo del tiempo, imperó la desidia. Todo aquello que ya no era útil para la propia oficina, se arrinconaba en las dependencias más oscuras de cada organismo, y muchas veces allí dormían.
¿Eso ha cambiado?
Empezó a cambiar en los años 80. Fue determinante la promulgación de la Ley del Patrimonio Histórico Español Estatal, y, al amparo de ella, conforme fueron asentándose las administraciones autonómicas, fueron cada una de ellas creando ya sus propias leyes de archivos y de tratamiento de su patrimonio documental, como fue el caso en Castilla y León en el año 91. De manera que sí, esa toma de conciencia, poquito a poco, se ha ido ganando no solo a ojos del ciudadano, sino de la propia administración. Yo ya llevo a un recorrido considerable, llevo 31 años, y la cultura archivística o la cultura de archivo dentro de la propia administración ha cambiado completamente. Antes los propios órganos productores podían eliminar alegremente documentación.
Y el propio archivo, ¿purga documentos?
Sí. No podemos pretender conservar toda la documentación sobre todo a partir de los años 90 cuando el crecimiento del papel fue exponencial. Antes los expedientes se hacían con un papel de calco y como mucho había dos copias. Luego fue tan sencillo como darle a una tecla. Antes no había fotocopiadoras y ahora los medios de reproducción se han multiplicado hasta la saciedad. De manera prácticamente, se han duplicado de una forma alarmante. No solo el expediente original, sino las muchas copias. La administración se ha tenido que valer de procedimientos muy tasados para poder eliminar con todas las bendiciones de la administración.
¿Y cómo lo hacen?
El proceso comienza con una propuesta que hacen los archiveros. Se somete a consideración de una comisión calificadora de documentos administrativos de la administración autonómica para terminar con una resolución del consejero y posteriormente aparecer publicado en un Boletín Oficial de Castilla y León. Es un proceso de algo más de un año.
Hablaba de la puesta en marcha de normativa en los 90 en la región. ¿Qué ha conllevado cumplir esa ley?
Eso debería conllevar implementar lo que son nuestros servicios, dependencias, personal, y no siempre sucede así. Sirva el ejemplo de este archivo histórico provincial, son más de 16 kilómetros de documentación. Tristemente, este archivo prácticamente nació ya saturado por el hecho de circunscribirse en un conjunto de solares en lo que es la parte histórica de la ciudad. A pesar de ser un edificio de nueva planta, no permitió grandes excesos en cuanto a capacidades de crecimiento. Si a ello unimos, que desde que se cierran las dependencias de lo que entonces fue la Casa de Cultura, que fue la anterior sede del Archivo Histórico Provincial, y se reparte toda la documentación en cuatro sedes provisionales, cuando se inaugura en el año 2005, durante todo ese tiempo, se sigue incorporando documentación. El archivo está perfectamente ahora al 90% de su capacidad. El problema reside si pudiéramos tener algún ingreso o un ofrecimiento de un fondo interesante, no podemos acogerlo por falta de espacio. La condena de muchos archivos históricos provinciales ha sido que, a principios del siglo XXI, se acordó la Gerencia Territorial de Justicia con la Junta de Castilla y León el ingreso de la documentación judicial. En Zamora prácticamente yo creo que hay 6 kilómetros o 7 de documentación judicial.
¿Cuáles resultan las consultas más frecuentes?
Habría que distinguir entre el usuario, entendamos tradicional, o el usuario-investigador, el que lo que pretende en el archivo es consultar documentación histórica de forma presencial en la sala de investigación. Además, se va incorporando también un usuario -investigador, pero que demanda del archivo que le sirvamos documentación de forma digital.
¿Qué pesa más el usuario historiador o el ciudadano de a pie?
Intentamos atender de la mejor manera posible a los dos, pero yo siempre doy un poquito más de prioridad al ciudadano. Hay más presencial de investigador, pero yo me atrevería a decir que un 60-40.
¿Qué es lo más consultado?
El ciudadano lo que demanda del archivo es que le certificamos o le autentiquemos actuaciones de la administración para defender sus derechos. De manera que cuando el ciudadano viene al archivo, generalmente, un 70% de las consultas se refiere a documentación catastral, es decir, requiere información de los catastros históricos que nos han ido transfiriendo a lo largo de las décadas, lo que es ahora la Gerencia Territorial del Catastro.
¿Qué suscita más interés dentro de los fondos históricos?
El fondo estrella son los protocolos notariales. En Zamora tenemos desde finales del siglo XV, pero ya de forma continuada desde 1520 aproximadamente hasta 1924, porque estamos obligados a hacer comunicación pública de todos los protocolos de más de 100 años de antigüedad, de manera que, de año en año, los notarios lo que hacen es entregarnos el protocolo hasta los 100 años, es decir, ellos se reservan los 100 últimos años y a nosotros nos transfieren siempre el último año. Esta anualidad me han hecho entrega de 1924 y yo ese protocolo de 1924 estoy obligado ya a darle una comunicación pública, es decir, darlo de alta en el inventario para que cualquier investigador, tanto presencial como ya los tenemos a través de internet, pueda consultar todos los protocolos notariales hasta 1924.
Desde su punto de vista, un fondo bastante desconocido corresponde a ...
Un fondo que lamentablemente no tiene el potencial debido, por cuanto aquí hay una laguna estrepitosa, es el fondo de Gobierno Civil. Si queremos estudiar prácticamente el siglo XX en su integridad, por lo menos aquí en Zamora, desde 1939 hasta 1990 el fondo de Gobierno Civil es determinante. Sabemos que la figura del gobernador civil en aquella época lo era todo. No solo era jefe provincial de movimiento, sino que era jefe del orden público de la Policía Nacional, pero también tutelaba toda la administración central delegada. Muy pocas cosas que pudieran acontecer en Zamora pasaban sin la supervisión del Gobierno Civil y eso tiene lógicamente su traducción en la documentación. También hay otro fondo que es absolutamente maravilloso, que nosotros lo asumimos en depósito a partir de los años 70, pero que yo siempre insisto que no somos titulares de él, que es el Archivo Municipal de Zamora. Lo tenemos porque el Ayuntamiento de Zamora no tiene espacio suficiente. Toda la documentación histórica desde la Baja Edad Media hasta 1970 del archivo municipal, está aquí depositada y lo tratamos como un fondo más. Para nosotros es una auténtica delicia tener este fondo, pero sabemos que el ayuntamiento podría proceder, como ya ha sucedido en otros consistorios.
De todos los fondos, ¿cuántos pueden estar digitalizados ahora mismo?
Tenemos ahora mismo digitalizadas 300.000 imágenes. Se ha hecho un esfuerzo inicial importante en el año 2023-2024, aprovechando los fondos Next Generation, y eso ha permitido digitalizar fondos o colecciones documentales. La selección la hemos hecho por frecuencia de uso, tenemos todo el fondo de responsabilidades políticas digitalizado porque se utiliza mucho. Por el gran formato, todos los planos y dibujos. Por la antigüedad, la colección de pergaminos musicales y también por su mal estado de conservación, todos los protocolos notariales que no pueden ser consultados en sala porque están muy delicado. No obstante no podemos quedarnos solo en este esfuerzo inicial. Necesitamos que nuestra administración dé respaldo a lo que son la creación o la potenciación de los laboratorios de digitalización
¿Cómo está este archivo de personal?
Podemos decir que de personal subalterno ahora está bien dotado, pero, sobre todo, lo que demando es la figura de un fotógrafo. Nosotros tenemos que dar respuesta y el ciudadano nos solicita y nos pide copias digitales de la documentación. No podemos intentar seguir dando servicios de primera, como lo estamos haciendo a los usuarios, cuando nosotros dedicamos mucho de nuestro tiempo, a veces casi el 70% y a veces incluso el 90%, a digitalizar en formato JPG al no tener fotógrafo o microfilmador ni un laboratorio adecuado. Ese trabajo lo estamos haciendo los técnicos y los archiveros que si estamos digitalizando, obviamente no estamos describiendo ni atendiendo otras consultas.
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