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Raquel Gallego, historiadora: "Eduardo Barrón fue un escultor muy culto y disciplinado"

La doctora en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid Raque Gallego García ha publicado, bajo el amparo del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo, el libro "Eduardo Barrón. Los años romanos del escultor (1881-1888)"

La experta Raquel Gallego. | CEDIDA

La experta Raquel Gallego. | CEDIDA

Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

¿Cómo nace su interés por Eduardo Barrón?

Surge porque he trabajado bastante sobre artistas españoles que en el siglo XVIII y XIX vienen a Italia, concretamente a Roma, a formarse. hay bastantes artistas castellanoleoneses que vienen a Italia. Son artistas que llegan a Italia y que asumen una serie de influencias y que hay que analizar cómo lo que aprenden aquí después se aplica al arte en España, porque para eso les van a las ayudas, las becas, para que vinieran a Italia, para que absorbiesen todo lo que estaba pasando en Italia y que una vez que volviesen a España, con su aprendizaje, contribuyesen a la regeneración del panorama artístico español. La permanencia y la formación en Italia está muy poco estudiada y Eduardo Barrón es uno de esos artistas cuyo su período italiano no estaba estudiado.

Barrón fue a Italia gracias a una beca de la Diputación de Zamora.

Barrón tuvo dos becas. La primera fue de la Diputación, que fue del año 1881 al 83 y la segunda fue becada por la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, entre el 84 y el 88. La primera beca la tiene cuando es bastante joven. Entonces se va a Madrid para estudiar en Madrid y una vez que está en Madrid, decide ampliar la formación. Cuando ya tiene una base, una formación, es la Academia la que le beca. Son dos reconocimientos al mérito.

Usted ha estudiado las dos etapas de Barrón en Roma. ¿Qué nos puede contar de la primera?

La primera es un periodo en el que él va sin la tutela de una academia. Le beca la Diputación, pero no tiene una referencia en Roma, ni está bajo el control de ningún profesor, ni de ninguna institución. Es un periodo más libre en el que él lo que va a hacer es estudiar escultura clásica que le interesa mucho, pero va, sobre todo, va a academias privadas y en concreto va a una academia nocturna donde se reunían artistas de todos los sitios. En ella había muchos españoles y la formación es muy libre. Al final de ese periodo formativo, como agradecimiento a la Diputación de Zamora, manda la escultura de Viriato, pero no estaba obligado a mandar obra para demostrar que se estaba produciendo una formación.

¿Por qué la envió?

No hay una explicación de por qué él elige esa escultura para remitirla. Lo que sí es cierto es que el tema de Viriato en ese periodo estaba experimentando un resurgir que tenía que ver, en cierta manera, con todos los orígenes del concepto del Romanticismo. Y había otros artistas que antes lo habían afrontado. Por ejemplo, lo había hecho Bellver, lo había hecho Madrazo, hay unos frescos en Zamora que tienen el tema de Viriato. Barrón elige un tema que tiene una visibilidad, yo creo que para confrontarse con él y para demostrar que él puede hacer una aportación interesante.

Artísticamente, ¿cómo le marca esta primera época?

Para él es fundamental. Cuando él llega a Roma sigue siendo la capital artística europea y entra en contacto con toda la escultura clásica, con los grandes museos, con la pintura de Rafael, con Miguel Ángel, quien para él va a ser una referencia fundamental a lo largo de toda su obra. Tener la oportunidad de ver directamente toda la obra de Miguel Ángel en Italia le transforma completamente. Para él es una influencia enorme que va a seguir hasta el final de su carrera.

¿Qué le hace regresar?

Está tres años en Roma, vuelve a Madrid y se presenta a un examen para que le dé la beca de la Real Academia de Bellas Artes y la consigue como académico. Esa prueba consistía en tres partes en las que tenían que afrontar diferentes temas. Uno de los temas que se les propone es el de San Juan Bautista. Y en ese tema, que existe una fotografía pero no se conserva la pieza, él lo que hace es recordar una obra de un escultor italiano que ha visto en Venecia. Utiliza ese bagaje que tiene para resolver las pruebas del examen.

El primer periodo en Italia le marca y la obra de Miguel Ángel le transforma completamente

En esta segunda estancia en Roma, ¿cómo es su vida allí?

Hay un cambio importante porque él ya no se tiene que buscar alojamiento. Él va a vivir a la Academia Española en Roma y convive con los otros pensionados, con los otros becarios que como él están estudiando allí. No tiene que resolver algo tan fundamental como el sitio donde vivir en una ciudad como Roma, que es una ciudad todavía grande, una ciudad caótica, en donde no es fácil encontrar alojamiento. Además, convive con otros artistas. Con algunos de ellos va a tener un intercambio, sobre todo, con Querol, que es el otro becario de escultura. Se ve muchas veces en las obras como una especie de influencia mutua. Y se ve obligado a mandar cada año obra para demostrar que efectivamente está utilizando la beca y está adelantando y se está formando. Se está ejerciendo un control sobre él mucho más y tiene menos libertad.

¿Y artísticamente?

Hay una evolución. Realmente yo creo que es muy trascendente en la primera etapa, porque se concreta en la obra de Viriato, que quizás es la obra más importante de todo el periodo italiano. Pero va ampliando su margen de conocimiento. Probablemente entra en contacto con artistas franceses, tiene oportunidad de viajar más por Italia. Además es un artista muy culto.

Explíquese.

Es un artista que conoce muy bien la historiografía, conoce muy bien los manuales de Historia del Arte. Además, es un artista que en ese periodo yo creo que lo que va haciendo es madurar de manera muy gradual. Barrón yo creo que es un artista muy culto. Por ejemplo, hay una cosa muy curiosa, la documentación que se conserva en la Real Academia, hay artistas con expedientes muy amplios y el expediente de Barrón es muy poco extenso porque dio muy pocos problemas. Era un artista muy disciplinado, lo dicen sus propios compañeros cuando mueren, por ejemplo. Es un artista que es, en cierta manera, tuvo menos notoriedad porque era más introvertido y muy reflexivo. Fue un artista muy disciplinado, muy culto y muy discreto. Escribe una memoria en el año 1888, y cita muchos historiadores y muchos volúmenes. No es normal que un artista lea tanto de Historia del Arte. También me llama la atención que leía libros en francés y en italiano.

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