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La fuerza de la memoria escolar para seguir viviendo el presente

Las universidades de Salamanca, Braganza (Portugal) y Lecce (Italia) se unen en un proyecto de investigación Erasmus+ para promover el envejecimiento activo de las personas mayores a través del recuerdo de los años de colegio, además de impulsar el uso de las nuevas tecnologías para facilitar su integración en la sociedad actual.

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B. Blanco García

B. Blanco García

Usuarios de residencias de la tercera edad y estudiantes universitarios han estado participando durante dos años en el proyecto Eramus+ "Lifelong learning, now it is digital" ("El aprendizaje permanente, ahora es digital"), una propuesta del grupo de investigación GIPEP de la Universidad de Salamanca, en colaboración con el Instituto Politécnico de Braganza (Portugal) y el Centro EduVita de Lecce, en Italia.

El objetivo de este intenso trabajo se centró en la investigación sobre el envejecimiento activo de las personas mayores gracias a sus recuerdos de los años de escuelas, añadiendo el uso de las nuevas tecnologías, con lo que se les ayudaría a integrarse mejor en la sociedad actual.

La fuerza de la memoria escolar para seguir viviendo el presente

Los investigadores Alicia Murciano y Gabriel Parra. / Miguel Ángel Lorenzo

Este estudio no habría sido posible sin la colaboración de estudiantes universitarios de las facultades de Educación y Trabajo Social, además de los usuarios de las residencias de Coliseé La Vega, en Salamanca, y Santa Casa da Misericórdia, de Braganza, además del Centro Museo Pedagógico (CeMuPe), ubicado en Zamora.

Dos años de actividades

Durante dos años se realizaron actividades intergeneracionales, todas ellas enfocadas a reconstruir, conservar y difundir el patrimonio educativo, siempre poniendo en valor la experiencia de las personas mayores participantes y con el apoyo del ingente material que se conserva en el Centro Museo Pedagógico de Zamora, sin olvidar el desarrollo de las competencias digitales.

Por este motivo, las actividades se centraron en recordar la escuela a través de los objetos de este museo, pero también de la lectura digital, de herramientas de Google e incluso videojuegos, por ese compromiso con las nuevas tecnologías. Fueron varios los objetos seleccionados, comunes en las escuelas de la segunda mitad del siglo XX. Desde la vara del maestro hasta el brasero o el cabás para cargar con los libros y cuadernos.

Materiales de antaño

Uno de los materiales más recordados era la pequeña pizarra enmarcada en madera en la que se escribía con el pizarrín —una especie de tiza dura— o lápices especiales de piedra blanca, acompañada casi siempre de un trapo o trozo de esponja para limpiarla tras su uso, que era individual, debido a su tamaño. Con ella se practicaba la caligrafía, se aprendían las operaciones o se seguían los dictados. Permitía una clara economía de recursos y era una manera rápida para que el maestro viera el avance de sus alumnos.

De exclusivo uso femenino era el bastidor de bordado, un aro de madera —también los había de metal— que se usaba para tensar la tela mientras se bordaba sobre ella. Era un objeto para enseñar las labores femeninas, en las clases de educación para el hogar. Las alumnas lo llevaban en su cabás "y a través de estas actividades, practicaban habilidades manuales con destreza, paciencia y precisión, fomentando una visión tradicional del papel de la mujer como madre, esposa y ama de casa", se especifica.

Experiencias recopiladas

"Los relatos obtenidos, enriquecidos por las experiencias personales de los participantes, contribuyen a establecer una narrativa detallada de lo acontecido en las aulas y escuelas del pasado", se reconoce en el estudio. "Este proceso no solo potencia la memoria individual, sino que también contribuye a la formación de una memoria colectiva más amplia. La combinación de memoria material e inmaterial permite una reconstrucción más completa y matizada de la historia escolar, proporcionando valiosas perspectivas que sirven como recursos educativos valiosos, fomentando la reflexión y el aprendizaje intergeneracional", se añade.

La fuerza de la memoria escolar para seguir viviendo el presente

Dos visitantes, en el pupitre de madera, con el mapa a sus espaldas. / Cedida

Las nuevas tecnologías se activaron en el proyecto a través de los buscadores de Internet, utilizados por los mayores "motivados por la búsqueda de su pueblo, la escuela donde fueron en su infancia o diversos objetos escolares con los que crecieron", se enumera. Así, a través de noticias, páginas web e imágenes, refrescaron su memoria y compartieron muchos detalles de su etapa escolar.

Aventuras en Salamanca

"Tesoros ocultos de Salamanca" fue el videojuego utilizado para seguir aprendiendo a manejarse con el ordenador. Se trata de un juego de carácter social, cultural y educativo ambientado en la capital charra y diseñado por educadores de la USAL para fomentar el bienestar social, el entrenamiento cognitivo y el envejecimiento activo. En una reproducción del mapa de la ciudad, dividido en catorce zonas con referencias culturales e históricas, hay que ir conquistando lugares a través de minijuegos de habilidad, conocimiento y estimación.

La lectura digital también estuvo presente con el libro "Patrimonio histórico educativo en femenino: memorias y materialidades escolares". En este caso, a través de la pantalla, los mayores consultaron algunos relatos para contrastar la información que se daba con sus propias vivencias. "Recordaron el pasado, aprendieron algo nuevo y, sobre todo, pudieron compartir su experiencia con los más jóvenes, fomentando el aprendizaje mutuo y la cohesión intergeneracional", se subraya.

La fuerza de la memoria escolar para seguir viviendo el presente

Participantes en el proyecto visitan el Museo Pedagógico de Zamora. / Cedida

Todos los resultados de este proyecto se difundirán tanto en Internet como en su propio canal de YouTube, además de la edición de un libro. "Uno de los objetivos clave de este trabajo reside en conservar y divulgar el patrimonio cultural inmaterial de la escuela recopilado a través de las memorias escolares de las personas mayores procedentes de los tres países participantes. Para ello, se recurre a diversos canales de comunicación que permiten, de forma permanente y accesible, poder llegar a un público amplio y diverso", se argumenta.

Clausura del proyecto en Zamora

Una visita al Museo Pedagógico de Zamora por parte de los participantes en este proyecto sirvió de actividad de clausura a esta investigación. En la cita estuvieron los investigadores Gabriel Parra y Alicia Murciano —por parte de España—, Artur Santos y Tiago Asseiro, desde Portugal.

Desde la USAL, Gabriel Parra enumeró os principales objetivos de este proyecto, que pasan por rescatar y preservar la memoria inmaterial de la escuela; fomentar el envejecimiento activo y mejorar la calidad de vida; potenciar las competencias digitales de las personas mayores y transformar los museos pedagógicos en espacios intergeneracionales de memoria y diálogo "donde jóvenes y mayores compartan experiencias alrededor de la memoria material e inmaterial de la escuela, objetos escolares y relatos de vida escolar, promoviendo así un encuentro activo y enriquecedor entre diferentes generaciones".

Una labor que sería posible en el Museo Pedagógico de Zamora, "actuando como un auténtico laboratorio vivo para que los mayores reactiven sus recuerdos y la memoria escolar se comparta como recurso de aprendizaje par las presentes y futuras generaciones", sugiere Parra.

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