Oposiciones de Educación en Zamora: el sueño de trabajar en un aula
Los IES Universidad Laboral, Claudio Moyano y Maestro Haedo han sido las sedes zamoranas en las que más de 1.300 opositores han iniciado la larga carrera para conseguir la ansiada plaza de profesor de Secundaria y FP

B. B. G. / T. S.
Los mismos temas para los 1.1.14 aspirantes a una plaza de Lengua Castellana y Literatura repartidos entre los doce tribunales ubicados entre aulas del IES Maestro Haedo y Claudio Moyano. La suerte estaba echada cerca ya de las nueve de la mañana, con las bolas de los temas 20, 25, 37 y 57, así que los presentes tenían que elegir entre "Expresión de la aserción, la objeción, la opinión, el deseo y la exhortación"; "Cohesión textual: estructuras, conectores, relacionantes y marcas de organización"; "Los géneros narrativos" o "El movimiento romántico y sus repercusiones en España".
Una hora antes, los opositores iban llegando a cuentagotas, algunos con la mochila cargada de apuntes y la programación didáctica, otros dando el último repaso en el móvil, sin apartar la vista en la pantalla, algunos más dejándose aconsejar y tranquilizar por el familiar o la pareja que les acompañaba hasta la puerta y muchos otros con las manos en los bolsillos, decididos simplemente a firmar y esperar sentado en el aula hasta poder salir media hora después de que diera comienzo el examen.
Desde Sevilla, con pernoctación en Salamanca, había llegado Fernando Estévez, huyendo del calor de su comunidad, donde también coincidía en esta fecha la oposición. "Prefiero un clima más templado", bromeaba antes de entrar al examen este interino que los últimos tres años ha estado ejerciendo en el extranjero, concretamente en un instituto bilingüe de Eslovaquia, gracias a un programa del Ministerio de Educación. "En principio, puedo estar allí hasta seis años, pero quiero probar suerte aquí para poder regresar", explica, confesando que ha hecho "lo justo", puesto que trabajar y estudiar es complicado. "Por eso estoy bastante tranquilo", valora.
Casi dos décadas
Más veterana es Eugenia García, vallisoletana que lleva presentándose a las oposiciones de Secundaria desde el 2006. Aunque ha estado trabajando desde entonces, su esperanza es poder conseguir la ansiada plaza. "He aprobado varias veces, pero me he quedado fuera", lamenta, lo que da buena cuenta de que este proceso es una auténtica carrera de fondo. Todo este tiempo ha podido impartir clase en la provincia de Valladolid. "Con el tiempo, te vas acostumbrando un poco a estas pruebas, pero se nota los que vienen por primera vez, tienen muchos más nervios", compara.

El sueño de trabajar en un aula | MIGUEL ÁNGEL LORENZO
No es la primera, pero sí la segunda ocasión para otra vallisoletana, Ana Vicente, quien se presentó ya el pasado año. "Vuelvo a presentarme a ver si puedo meter cabeza y empezar a trabajar", aspira, ya que en la anterior convocatoria no se enteró muy bien de en qué listas debía apuntarse para que la llamaran para alguna suplencia. "Tengo entendido que no fui la única a la que le pasó, pero este año espero estar más despierta y poder dar clase en algún momento del curso", confía, al tiempo que considera que "la profesión de la docencia es algo muy bonito, porque puedes tratar con los chavales, tiene su parte social, su parte creativa con la programación, su parte intelectual. Todo depende de lo que tú quieras implicarte, pero, básicamente, a mí es lo que más atrae de este trabajo", detalla.
De esa experiencia sabe mucho María José Flores, quien empezó trabajando en la escuela concertada y acumula muchos años ya de experiencia, los nueve últimos en la educación pública. "Lo que más me gusta es poder enseñar a los chavales, porque, aunque se pasan también malos ratos, es muy especial ese momento en el que logras captar su atención, aunque solo sea un día a la semana, y ver sus caras hipnotizadas, mientras aprenden algo. Para mí, es lo mejor que puedes conseguir como profesor, merece mucho la pena", reconoce esta profesora que llegaba de Burgos.

Opositores en Zamora / Miguel Ángel Lorenzo
En su caso concreto —como ha pasado con tantos otros aspirantes—, solo acudía a las pruebas de Lengua Castellana y Literatura para firmar. Es profesora de Latín y en esta convocatoria no ha salido esa especialidad. También con la firma le bastaba a Belén Chillón, quien se sentía afortunada por ser de Zamora y no haberse tenido que desplazar en esta ocasión para presentarse a las pruebas, lo que le otorga un extra más de tranquilidad, aunque apunta que no está nerviosa por la decisión que tomó hace ya algunos años, cuando optó por no volver a estudiar más y seguir como interina, aunque sí que tuvo su época de ir a por todas, en sus comienzos, para obtener la plaza, "aunque nunca tuve suerte", se resigna. "No sabría decir cuál es el método perfecto para que estas oposiciones sean justas, pero veo que están un poco descompensadas, con gente que comienza estudiando mucho y no consigue la plaza e interinos que vamos sumando puntos y subiendo en la lista", comenta.
Pruebas de FP
Las mismas sensaciones que en el Claudio Moyano y en el Maestro Haedo —aunque con menor número de opositores— se tenían a las puertas del IES Universidad Laboral, donde se realizaba la primera de las pruebas de las oposiciones a docente en Organización y Proyectos de Fabricación Mecánica y Mecanizado y Mantenimiento de Máquinas, con siete y trece plazas para 108 y 82 aspirantes, respectivamente.
A casi ninguno le faltaba su pequeña botella de agua para sobrellevar mejor el intenso calor que amenazaba ya a primera hora de la mañana y todos iban con su DNI en la mano minutos antes de entrar, cuando los alrededores de los tres institutos que son las sedes de estas oposiciones este año en Zamora se quedaron en completo silencio, a las ocho y media de la mañana, tras el bullicio que había reinado poco antes.

El sueño de trabajar en un aula
Representantes de los diferentes sindicatos de enseñanza también estaban al pie del cañón desde primera hora de la mañana para solventar cualquier duda de los opositores antes de entrar al examen. Las más recurrentes para los que habían madrugado y llegaban de otras ciudades era saber dónde se podían tomar el último café —o tila— antes de entrar a la prueba, ese que templara los nervios y otorgara la concentración necesaria para la primera parte de un largo proceso que dura semanas.
Dudas durante el proceso
"Los que solo vienen a firmar suelen tener la duda de si deben quedarse para la prueba de la tarde", explica desde el sindicato ANPE Gustavo Tobal. Y es que en esta convocatoria se vuelve a la fórmula tradicional, después de las últimas oposiciones de estabilización. Por la mañana, el examen de teoría y la entrega de la programación. Tras el descanso para comer, la prueba práctica de cada especialidad. "Los de fuera son los que están más interesados en saber si se pueden ir ya por la mañana o tienen que estar durante toda la jornada", razona Tobal. Aunque en principio todo apunta a que la firma de la mañana es suficiente, el consejo general era que se lo plantearan a los miembros de su tribunal para que les aclararan la situación.
Los opositores suelen ser puntuales y llegar con mucho tiempo de antelación, pero siempre hay algún rezagado, sobre todo los que han decidido solo ir a firmar para continuar en las listas. "Se observa gente con muchos nervios y también personas que vienen con algún familiar, que quizá no le aporta la tranquilidad necesaria para este día. Yo aconsejaría venir solo a estas pruebas, para que no tengas nadie cerca que te pueda agobiar", sugiere.
Reducir la interinidad
El número de plazas de estas oposiciones sigue siendo para los sindicatos "insuficiente", tal y como subraya Tobal. "Hace falta mucho más profesorado, así que deberían reponer más, porque tenemos unas ratios muy elevadas, sobre todo en Secundaria, y así no se lucha contra la interinidad", lamenta el delegado de ANPE. Una interinidad que, además, se ha observado que está aumentado "con muy poquitas horas para cada profesor, cuando a lo mejor sería más conveniente que se agruparan todas esas clases para poder adjudicar un mayor número de plazas", razona.
Desde CSIF también se considera que las 1.386 plazas de la convocatoria de 2025 no ayudarán a alcanzar el objetivo del 8% de la tasa de interinidad en Castilla y León, como se exige desde la Unión Europea. "Harían falta 2.600 plazas más", calculan desde esta agrupación. Con 17.160 aspirantes, se apunta que la cifra supone unas ratios de casi 16 opositores por plaza para el cuerpo de Maestros, pruebas que también se celebraban en esta misma jornada, aunque no en Zamora, y de algo más de doce en los de Secundaria y FP.
Reconocer el trabajo de los tribunales
Aprovecha también CSIF para reivindicar una "mejora sustancial de las compensaciones económicas" que reciben los profesores miembros de los tribunales de oposición, que se cuentan por miles. "Realizan una tarea maratoniana", describe. Por último, reclama que los procesos "se lleven a cabo con la mayor transparencia y diligencia, tanto para opositores como para miembros de tribunales, y así evitar futuras reclamaciones que ralentizan el procedimiento".
Suscríbete para seguir leyendo
- ¿Por qué Segovia, Salamanca, León, Burgos y Valladolid tienen dos residencias públicas de mayores y Zamora una? 300 personas se lo preguntan en una concentración
- La búsqueda de Nena: una zamorana pide ayuda para encontrar a una antigua compañera de colegio de hace más de 50 años
- El cuartel zamorano de Monte la Reina 'a toda velocidad', con proyectos de 140 millones en marcha de los 195 previstos de inversión
- El centro de datos de IA de Zamora creará 500 empleos, pero liberará las emisiones de CO2 de 172.000 coches
- La falta de alumnos obliga a cerrar tres centros educativos en pueblos de Zamora
- Molinos de 250 metros y 95.000 paneles solares: dos proyectos que cambiarán el panorama energético y paisajístico de Sayago en Zamora
- Luis Posado, oncólogo zamorano: 'Cada vez hay más casos de cáncer de pulmón en mujeres jóvenes
- Detenido en Zamora con medio kilo de hachís




