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Entrevista | Gloria Patricia Rodríguez Catedrática en la Universidad de Ciudad Real

"Hay que transmitir el fin social de la ingeniería"

"Existen personas que se cuestionan hasta lo que ya está más que demostrado por la ciencia"

Gloria Patricia Rodríguez

Gloria Patricia Rodríguez / Cedida

B. Blanco García

B. Blanco García

Estudió Ciencias Químicas, pero la ingeniería le conquistó finalmente y ahora compagina sus clases en la Escuela de Ingeniería Industrial con proyectos de investigación vinculados a las vocaciones STEM en las niñas. De todo ello hablará esta semana en las I Jornadas de Ciencia e Ingeniería de Materiales en el Campus Viriato.

En la ponencia que le traerá esta semana al Campus Viriato de Zamora se centrará en mujeres e ingeniería. ¿Cómo llegó usted a este mundo?

Yo en realidad estudié Químicas, con la especialidad de Ciencia de los Materiales e Ingeniería Metalúrgica. Después, mi doctorado lo desarrollé en un centro de investigación de metalúrgica, terminando en una Escuela de Ingeniería Industrial, donde trabajo como profesora e investigadora. En la Facultad de Químicas no había diferencia entre hombres y mujeres, éramos un número similar de alumnos y alumnas, algo que no ocurre, todavía en la actualidad, con las ingenierías, así que creo que es importante impulsar todavía a las chicas hacia asignaturas STEM.

¿Queda aún mucho camino por recorrer?

Muchísimo. El porcentaje de mujeres en determinadas carreras de ingeniería sigue siendo muy bajo. En la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Ciudad Real, por ejemplo, donde yo trabajo, solo el 18% de las personas matriculadas son mujeres.

Gloria Patricia Rodríguez

Gloria Patricia Rodríguez / Cedida

Animar a las niñas

Precisamente en ese trabajo de concienciar sobre que las ingenierías no tienen genero está inmersa con diferentes proyectos. Hábleme de Mujeres Ingeniosas, Ingeniería en Femenino, que nace, precisamente, en Ciudad Real.

Este proyecto arrancó en 2017, al ver tan pocas chicas matriculadas en estas carreras. Planteamos un proyecto en conjunto con compañeras de la Facultad de Educación para poder llegar mejor a los colegios y nos plantemos tres ejes de actuación. Por un lado, estudiamos que los estereotipos de género son la causa de que muchas decidan decantarse por determinadas carreras y no opten por las ingenierías, tan masculinizadas y poco conocidas. Por otro lado, apostamos por transmitir el fin social de la ingeniería, para hacerlas más atractivas, porque es cierto que las mujeres, en general, se decantan por profesiones relacionadas con la enseñanza o los cuidados, debido a la educación que hemos tenido. Cuando se les pregunta a las chicas qué quieren estudiar, suelen seleccionar trabajos donde vean un fin social. Y ese fin social también existe en la ingeniería. El tercer eje de este proyecto se centra en visibilizar a las mujeres que ya están desarrollando su trabajo en este campo, para crear referentes. Empezamos a rescatar y recuperar ingenieras internacionales, pero pensamos que también son importantes los locales, más próximas a estas chicas.

Bienvenidos a Materland es otro de sus proyectos, para fomentar vocaciones tempranas en Materiales. ¿Es la rama más desconocida de las ingenierías?

Creo que sí, porque los materiales siempre se han estudiado de manera transversal y lleva menos tiempo ofertándose como titulación universitaria. Junto a la Sociedad Española de Materiales queríamos crear una red nacional que aglutinara a gente que nos dedicamos a esta ingeniería y que ya estábamos haciendo divulgación científica, como profesores universitarios o investigadores. Además de despertar vocaciones, nuestro objetivo con esta iniciativa es mostrar a la sociedad la importancia de los materiales en su vida cotidiana y su futuro.

Ingeniería contra la despoblación

Actualmente es investigadora principal del proyecto "Trastocando la despoblación: La Fabricación Aditiva como disrupción tecnológica para luchar contra la despoblación rural y las desigualdades sociales y espaciales", en un ámbito más social de la ingeniería.

Nuestra investigación se centra en la fabricación aditiva o impresión 3D de piezas, que tiene la ventaja de no tener que desarrollarse en un entorno industrial y que sirve para realizar piezas personalizadas para componentes únicos, sin tener que hacer grandes lotes. Además, se pueden fabricar en el mismo sitio donde se necesita. Y todos estos detalles son importantes para revitalizar zonas rurales que se están quedando despobladas, lejos de entornos industriales. Así que en estos territorios se podría plantear una línea de negocio. En principio, hemos seleccionado tres poblaciones, en Extremadura, La Rioja y Ciudad Real, intentando identificar en qué posibles aplicaciones se podrían desarrollar para mejorar su futuro.

Aparte de esa faceta social, ¿también es importante en la ingeniería la sostenibilidad?

Es uno de los grandes retos actuales de la ingeniería y, por supuesto, también en la de Materiales, pensando en conseguir nuevos métodos de procesado que sean sostenibles, como es la fabricación aditiva, utilizando exclusivamente el material que necesitas para elaborar ese componente. Antes se partía de un trozo de material e ibas retirando lo que sobraba hasta llegar a la pieza final. En la fabricación aditiva, lo que hace la impresión 3D, se va depositando justo la cantidad de material necesario para la pieza, lo que ahorra en generación de residuos.

Unas jornadas muy necesarias

¿Qué opina de este tipo de encuentros con estudiantes como el que se va a desarrollar esta semana en el Campus Viriato con las I Jornadas de Ciencia e Ingeniería de Materiales?

Me parecen fundamentales y necesarios. Hay que acercar la ingeniería de materiales, pero también otro tipo de ciencias y tecnologías en general, porque hay mucha gente que se está alejando de la verdad. Hemos llegado a un punto donde existen personas que se cuestionan hasta lo que ya está más que demostrado por la ciencia, con temas como el cambio climático o las vacunas, lo cual es muy peligroso, llegando ya al nivel de que existen mandatarios de grandes países que están en esa línea. Así que, ahora mismo, los científicos y científicas tenemos una gran responsabilidad social. Hay que responder a este gran problema de la sociedad actual, no se puede volver a poner en duda cosas que están superadas desde hace décadas.

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