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5 años de Covid en Zamora: Cuando la vacuna es el problema

Sara Fernández, trabajadora social en excedencia, escribe un libro sobre el sufrimiento físico, social y laboral por una rara enfermedad desencadenada por la vacuna de AstraZeneca

Sara Fernández Carretero, con la portada del libro sobre sus vivencias post vacuna del Covid.

Sara Fernández Carretero, con la portada del libro sobre sus vivencias post vacuna del Covid. / Cedida

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Carlos Gil Andrés

Carlos Gil Andrés

"La malvida de ser una muerta viviente de la vacuna del Covid. Una historia de terror basada en hechos reales". El título del libro refleja bien a las claras cómo se siente Sara Fernández Carretero, cuya vida cambió radicalmente a raíz de recibir la segunda dosis de la vacuna del Covid, la pandemia que hace cinco años socavó la salud y la hacienda de muchas personas.

La vacunación fue una de las claves para superar la pandemia, aunque tanto la propia enfermedad, el Covid, como la misma vacuna dejaron secuelas a mucha gente, como Sara.

Trabajadora social en el Hospital, "como yo no era personal de Sacyl, sino de una asociación externa, me tocó la vacuna de AstraZeneca. Tras la primera dosis lo pasé un poco mal, pero bueno sin más. Pero tras la segunda inyección me empecé a poner mala, a los dos días me quedé sin oír, y al poco tiempo no era capaz de llegar andando a trabajar".

Al mes volvió a oír, aunque ahora tiene acuífenos (ruidos en los oídos), pero seguía con fatiga, mareos, debilidad muscular, "muchísimos dolores articulares en piernas, pies manos, es tremendo".

Sara, durante una de sus estancias en el hospital.  | CEDIDA

Sara, durante una de sus estancias en el hospital. | CEDIDA

Fue al médico porque "me está pasando algo. Me derivó a Reumatología y a partir de ahí empecé una suerte de guerra de médicos: vete a un especialista, vete a otro, estuvieron dos años diciéndome que era ansiedad. Al final me fui por privado porque sospechaba que lo que me pasaba tenía que ser neurológico. Me pagué un neurólogo, me mandaron una resonancia cerebral y me vieron lesiones en el cerebro. A partir de ahí empiezo la búsqueda de qué enfermedad es".

Enfermedad rara

Lo que tiene son unas lesiones desmielinizantes (del estilo de la esclerosis), "que es neurológico, con vasculitis de todo el sistema nervioso central. En principio me pusieron la medicación que va bien con ese tipo de enfermedades, aunque la mía aún no tenía nombre".

Fue después, a finales de 2024, cuando ya tuvo el diagnóstico: padece Neuro Behçet, es una enfermedad rara. El problema es que la medicación que toma "no me funciona. Y como el tratamiento estándar no me funciona ahora me tienen que dar un biológico".

Lo que tiene claro es que todo su padecimiento actual "empezó con la vacuna". La enfermedad que sufre no está reconocida como efecto de la vacuna, pero en los informes "y en la resonancia cerebral sí me pusieron efecto post vacuna Covid. ¿Que pasa?, que no te van a decir ahora que la enfermedad viene justo de la vacuna, pero es verdad que todos los síntomas empezaron con la vacuna y me lo ponen en los informes".

La hipótesis

La hipótesis que se baraja, relata Sara, "es que con la vacuna nos revolucionaron un poco el sistema inmune, porque te vacunaban en febrero y te estaban vacunando en dos meses otra vez. Creen que tenemos enfermedades autoinmunes, algunas no reconocidas porque no se sabe como se llaman, y que a lo mejor algunas personas las teníamos latentes y han dado la cara con la vacunación". Es una hipótesis que se baraja, aunque no está demostrada.

Es decir, es difícil demostrar que la enfermedad de Sara fue provocada la vacuna o si fue el factor que desencadenó la manifestación clínica de una enfermedad que sin esas dosis hubiera permanecido, quizá, latente, sin dar la cara quizá durante toda la vida del paciente.

A todo esto se suma el problema laboral. "A los cuatro meses de la baja, sin empezar aún con la medicación del tratamiento, me dio el alta el INSS. Mi médico decía que no me daba el alta, porque aún no había empezado con la medicación pero el INSS me mandó un mensaje de texto en la que me daban el alta por mejoría y curación, cuando tengo una enfermedad que no se cura".

Como en realidad "no podía trabajar, me incentivó la empresa para que cogiera la excedencia. Lo hice y cuando llevaba unos meses de tratamiento, pedí la incorporación, pero me dijeron que mi puesto estaba ocupado. Creo que la excedencia tenía trampa. Ahora tengo discapacidad y empezaré otros trámites".

Pensamientos suicidas

En todo este proceso "el enfermo está desgastado, tienes pensamientos suicidas. Somos personas que perdemos muchas cosas por el camino hasta que se nos diagnostica, eso es lo que pasa".

Sara Fernández pertenece a la asociación de afectados por las vacunas de AstraZeneca y la de afectados por las vacunas del Covid. "Estamos viendo que muchas chicas jóvenes se están diagnosticando con síntomas neurológicos y de esclerosis múltiple y entre los hombres se están dando muchos problemas coronarios, eso lo puedo decir a ciencia cierta".

Y ahora la pelea jurídica está en conseguir que se considere enfermedad profesional y no una contingencia de enfermedad común, lo que beneficiaría a estos pacientes a la hora de cobrar una incapacidad. En breve se celebrará el primer juicio de un afectado por este motivo.

Lo de plasmar sus vivencias en un libro está motivado por la necesidad de dar visibilidad al problema. "Está muy silenciado todo, a pesar de que todo el mundo sabe que hay gente afectada de vacuna no sale mucho a la luz", concluye Sara.

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