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Ilusión que no deshace ni el agua

La lluvia obliga a suspender la cabalgata de los Reyes Magos en mitad del recorrido, pero Melchor, Gaspar y Baltasar llegan hasta la Plaza Mayor para recibir las llaves de la ciudad del alcalde de Zamora para que puedan entrar en todos los hogares a repartir los regalos en esta noche mágica

Los Reyes Magos de Zamora desafían a la lluvia

B. Blanco García

B. Blanco García

B. Blanco García

Los que cogieron sitio en la primera parte del recorrido de la cabalgata de los Reyes Magos fueron los afortunados que pudieron disfrutar del desfile en todo su esplendor, pero, como se venía advirtiendo durante toda la jornada, la lluvia podía hacer acto de presencia en cualquier momento y al final cumplió con su amenaza, obligando a la organización a tomar la difícil decisión de tener que suspender el cortejo.

La Agrupación Musical Virgen de la Vega de Salamanca fue la encargada de abrir el desfile, que arrancó en la Plaza de Toros dirección hacia la calle Amargura. Un séquito con diez caballos les seguía, para empezar la magia de la cabalgata con un grupo de hadas de brillantes alas. La Estrella de Oriente guiaba al resto de la comitiva, integrada por robots, duendes, muñecos de nieve, coches antiguos y habitantes del antiguo Egipto, Roma y Judea, todos ellos repartiendo caramelos, piruletas e incluso globos.

Los Reyes Magos de Zamora ya tienen las llaves de la ciudad

P. H. A.

Más carrozas

Los patrocinadores de este año —Caja Rural, Leche Gaza y Aquona— participaron con sus propias carrozas, lo que agregó más vistosidad al desfile. En otras se pudo ver desde un gran elefante hasta un soldado egipcio o una gran embarcación de la misma época llena de tripulantes.

Pero, sin duda, las que más gustaron a los niños fueron las carrozas en las que viajaban los Reyes Magos, con sus pajes repartiendo besos y saludos a derecha e izquierda.

Los Reyes Magos, en el Ayuntamiento.

Los Reyes Magos, en el Ayuntamiento.

El primero de ellos, Melchor, iba escoltado por la Banda de Música Maestro Nacor Blanco, mientras que a Gaspar le seguían los integrantes de la Banda de Música de Zamora, interpretando los últimos villancicos que se podrán escuchar. Por su parte, Baltasar —el favorito de los niños y el que más atención requería— fue el más marchoso de los tres, con una batucada a cargo del grupo Mudarte de Cáceres.

Una gran carroza de una embarcación egipcia.

Una gran carroza de una embarcación egipcia.

Organizado por la asociación cultural Los Colados, la magia del desfile fue posible gracias al trabajo de 600 personas voluntarias, con los grupos de teatro Fantasía, Natus, Atrezzo, Juan del Enzina y Capitonis Durii, acompañados por los ritmos de Doña Urraca, Escena, Zarzamora y las águedas de San José Obrero.

Recepción en el Ayuntamiento

A pesar del contratiempo de la lluvia, en el Ayuntamiento estaba esperando a Sus Majestades el alcalde de Zamora, Francisco Guarido, quien les aseguró que confiaba plenamente en ellos para llegar a Zamora. "Como son magos, siempre vienen, porque no tienen miedo al frío, ni a la lluvia, ni a la niebla. Ni siquiera a las obras de las rotondas donde tampoco se han perdido gracias a la magia", argumentó.

Ilusión que no deshace ni el agua

Ilusión que no deshace ni el agua

Las primeras palabras de Guarido fueron de recuerdo para los afectados por la DANA de Valencia este pasado año. "Os pido que llevéis el consuelo y la ilusión a los niños y niñas de Valencia y Levante", solicitó a los monarcas, aprovechando que, además, al venir de Oriente, pudieran también hacer su magia para que no haya guerras por esa zona del planeta.

El alcalde de Zamora compartió la carta que él mismo había escrito a los Reyes Magos, donde pedía "como todos los años", salud y consultorios médicos para todos, trabajo para los padres, madres y jóvenes "para que no se vayan de Zamora, se puedan quedar aquí trabajando si quieren y los mayores no estén solos", familia, escuela y amigos para todos los niños, y que los reyes hagan su magia "para hacer de Zamora una ciudad mejor. Pero para eso también tenéis que ayudarme vosotros, porque los Reyes Magos no vienen todos los días", solicitó a los presentes.

Su último deseo fue que todos los niños tuvieran en la mañana algún regalo en sus zapatos. "Alguno, porque los Reyes tienen que repartir entre todos. Eso se llama solidaridad, para que todo lo que hemos pedido se reparta entre los que más lo necesitan", apuntó.

La noche más larga

Tras hacerle entrega de las llaves de la ciudad, Melchor, Gaspar y Baltasar se dirigieron a todos los afortunados que pudieron entrar en el salón de Plenos del Ayuntamiento para darles los últimos consejos de cara a la noche más mágica del año.

Con un gran castillo de fuegos artificiales se dio por concluida la recortada cabalgata y los niños y niñas de Zamora regresaron obedientemente a sus casas para irse a la cama pronto y esperar que mañana, al despertar, los Reyes Magos les hayan dejado todos los regalos que pidieron en sus cartas.

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