El pionero que catalogó el arte en Zamora
Los investigadores Sergio Pérez y Josemi Lorenzo reúnen un millar de cartas de Gómez-Moreno de entre 1900 y 1909

Los autores del libro durante una de sus charlas en la jornada científica sobre Manuel Gómez-Moreno. | | J.L. FERNÁNDEZ
Una invitación para hablar en Zamora sobre Manuel Gómez-Moreno supuso el germen que fructificaría primeramente en la publicación de "Excursiones zamoranas 1903-1904" hace siete años, y más recientemente en "Manuel Gómez Moreno. Cartas para un catálogo monumental. Epistolario de Castilla y León (1900-1909)".
En ese primer acercamiento, los zamoranos Sergio Pérez Martín y Josemi Lorenzo Arribas analizaron las cartas que el prolífico historiador y autor del primer Catálogo Monumental de la provincia de Zamora a principios del siglo XX escribió entre 1903 y 1904 .
Este primer descubrimiento supuso "un caudal de información que excedía lo que aparecía en los catálogos, acercaba a cómo él iba concibiendo el patrimonio y cómo cristalizaba eso paulatinamente en lo que volcaría en la literatura del catálogo" señala Sergio Pérez a lo que su compañero añade que "nos hizo ver la intrahistoria de la investigación".

Puerta de San Andrés de Villalpando a principios del XX / Manuel Gómez-Moreno, 1903-1904. Cedida por el CCHS. CSIC
Los estudiosos vivieron "un enamoramiento paulatino con el personaje y con su mujer Elena" y buscaron apoyo para emprender un análisis de las cartas de los años en los que el granadino catalogó los bienes de Ávila, Salamanca, Zamora y León, que custodia la Fundación Rodríguez-Acosta.
En esta nueva fase del proyecto, ampliado a toda la correspondencia entre 1900 y 1909, los investigadores contaron con el respaldo de la Junta de Castilla y León. "En Granada hemos pasado largas jornadas viendo cartas y, sobre todo, aprendiendo sobre el mismo material" certifica Josemi Lorenzo.
Tras una selección de misivas con interés patrimonial, los expertos han reunido un millar de textos correspondientes a los años que trabajó en cuatro provincias de la región, donde se evidencia "el olfato que tenía a la hora de ponderar".
"Fuera un edificio, fuera un bien mueble de cualquier técnica lo identificaba, pero se lo está contando por la noche a su padre y a veces con intuiciones sobre autorías que no se atreve a plasmar en el catálogo después por escrito, pero que sí por cartas" ejemplifica Josemi Lorenzo, quien subraya "la emoción como investigadores por ver a alguien tan concienzudo a la hora de recorrerse todo lo que se recorrió".

Carta de Manuel Gómez-Moreno a su padre en 1902. / Cedida por la Fundación Pública Andaluz Rodríguez Acosta - Instituto Gómez Moreno
La empresa de realizar los catálogos monumentales fue una tarea quijotesca. "Era un joven granadino de 30 años que cambia absolutamente de ámbito geográfico sin conocer demasiado el patrimonio en el año 1900" puntualiza Sergio Pérez quien testimonia que las andanzas "no fueron menores".
Como en Zamora que se encuentra con unas escardadoras que le piden una propina y él se pensó que le iban a asaltar o en la zona del Bierzo, donde tuvo un encuentro con unos curas a los que tomó por bandoleros.
Apoyos
Gómez Moreno en su labor contó con el respaldo de Facundo Riaño, un aristócrata granadino, senador y miembro de las Reales Academias que apostó por que el primer catálogo monumental de toda la serie lo hiciera un desconocido, y el apoyo de su padre , pintor y arqueólogo aficionado, que "le abrió camino con las amistades que él ya había ido fraguando" y durante toda su vida de "su esposa Elena".
En cada una de las provincias contactaba con el Obispado para que le abrieran las puertas y también "contó con aliados locales".
En el caso de Zamora fue Severiano Ballesteros, quien luego sería director del Museo de Bellas Artes luego Museo de Zamora, que "era sobrino del obispo" con quien acabó teniendo una fuerte amistad personal.
Tomos
Los dos volúmenes, editados por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, cuentan con un centenar de fotografías, que proceden del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y dibujos "que forman parte de los materiales todavía muy desconocidos" de Gómez-Moreno que custodia la Fundación Rodríguez-Acosta.

Croquis de trabajo de campo de Manuel Gómez-Moreno sobre la iglesia de San Lorenzo de Toro en 1904. / Cedida por la Fundación Pública Andaluza Rodríguez Acosta - Instituto Gómez Moreno
El primer tomo recoge una extensísima introducción y dos prólogos, uno de ellos de Gonzalo Santonja, y los epistolarios de Ávila y Salamanca del año 1900 a 1902, mientras que el segundo, las cartas de Zamora y de León del año 1903 a 1909 con un epílogo de profesionales del CSIC.
La figura de Manuel Gómez-Moreno y la intrahistoria de los catálogos centró una jornada científica el sábado en el Museo Etnográfico donde expertos del CSIC y de múltiples universidades profundizaron en la figura del pionero en Zamora, la ciudad donde empezó todo.
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