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Operación antidroga en Sanabria (Zamora): Tres acusados aceptan dos años y otro se declara inocente

La Audiencia celebra el juicio por los registros realizados en 2021 en Galende y Barrio de Lomba

Juicio contra cuatro acusados de tráfico de drogas en Sanabria

Juicio contra cuatro acusados de tráfico de drogas en Sanabria / Miguel Ángel Lorenzo

Carlos Gil Andrés

Carlos Gil Andrés

La Audiencia Provincial de Zamora ha celebrado el juicio que sentaba en el banquillo de los acusados a cuatro personas, tres hombres y una mujer, acusados de tráfico de drogas tras los registros que la Guardia Civil llevó a cabo en tres domicilios de Galende y Barrio de Lomba, llevados a cabo tras una labor previa de investigación que incluyó la grabación de conversaciones telefónicas. Tres de ellos se han declarado culpables tras llegar a un acuerdo con la fiscal que les permite rebajar la pena económica mientras otro mantiene su inocencia, debido a que la droga interceptada en su domicilio, menos de cien gramos de hachís, eran para consumo propio.

El juicio comenzaba con el anuncio del acuerdo de tres de los acusados con el fiscal. Dos de ellos, C.L.F. y J.L.V.F. se conforman con una pena de dos años de cárcel y el pago de una multa de 164 euros. El tercero, J.L.R. suma además dos años por tenencia ilícita de armas y la cuantía de la multa se eleva a 4.764 euros.

Las condenas por tráfico de drogas en estos casos se deben a los registros domiciliarios que se llevaron a cabo el 29 de octubre de 2021 en las citadas localidades sanabresas en los que se encontró tanto cannabis como cocaína, grabaciones telefónicas que indican la existencia de este tráfico ilícito además de declaraciones de testigos que aseguraban comerciar con ellos.

Consumidor habitual

Sin embargo, F.J.V.C. mantuvo su inocencia, a pesar de que la Fiscalía pide para él dos años de cárcel y el pago de 1.092 euros de multa por tráfico de drogas. En este registro del domicilio de Barrio de Lomba, los agentes encontraron distintas cantidades de hachís en varias dependencias de la casa que no llegan a cien gramos, además de dos básculas de precisión y 1.700 euros en metálico: 1.140 euros en una habitación, 190 en otra y 350 en otra.

F.J.V.C. asegura que es consumidor habitual de cannabis y marihuana, hecho conocido por todo el mundo incluidos los agentes de la Guardia Civil que intervinieron en el operativo, y que esa droga era para su consumo. Admitió que a veces pasaba un poco de droga a amigos o conocidos que la necesitaban, lo mismo que hacían con él, pero que no es ningún traficante. Con respecto a las básculas dijo que las usa para que no le timen cuando compra droga.

F.J.V.C. era taxista en Madrid, pero tras separarse se vino al pueblo a cuidar de su padre. En su chalé de Madrid, de hecho, cultivaba su propia marihuana para su consumo particular, pero en Sanabria se veía obligado a comprarla. Un consumo que le ha acarreado varias multas administrativas por parte de los guardias civiles, por tenencia y uso en lugar público.

El dinero, dijo era para cambiar la puerta de entrada de la casa, un encargo que ya habían realizado al carpintero metálico del pueblo, y el que tenían en su poder sus hermanas, que estaban esos días de visita en la casa paterna, eran para la compra de pélets para la estufa y los gastos habituales.

Testigos

Además de la droga incautada se presentaron varios testigos. Uno de ellos dijo que F.J.V.C. le vendía droga: le llamaba, quedaban en un lugar y se la pasaba, o bien iba por su casa, se la tiraba por el balcón y él le devolvía entre 20 y 30 euros. A preguntas de la defensa admitió que él también vendía droga al acusado cuando se quedaba sin ella.

Un segundo testigo no compareció en el juicio, mientras un tercero dijo que él nunca trapicheó con droga con F.J.V.C., sino que le llamaba para quedar a tomar una cerveza.

La fiscal aseguró que los testimonios apuntan los indicios de la existencia de tráfico de drogas mientras la defensa entiende lo contrario, que había un consumo compartido entre usuarios habituales de estas sustancias. El Ministerio Público indicó asimismo que de las conversaciones interceptadas se infiere que estamos ante tráfico de drogas, ya que había citas en puntos de carretera para los intercambios, a lo que la defensa respondió por qué la Benemérita no interceptó ni una sola de estas entregas, si sabía cuándo y dónde se iban a producir.

Sobre la mesa quedaron también insinuaciones sobre si hubo presiones a los testigos por parte de la Guardia Civil para que declarasen contra F.J.V.C., ya que en el cuartelillo hablaron de que compraban tanto cannabis como marihuana y cocaína, pero, sin embargo, descartaron esta última sustancia en el juicio y tampoco en el registro se encontró ni rastro de ella.

Los abogados de los tres acusados que se declararon culpables pidieron la suspensión de la pena y posiblemente no lleguen a entrar en prisión a menos que vuelvan a delinquir.

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