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Zamora reconoce a su ilustre científico, padre de la meteorología, Morán Samaniego

La Agencia Estatal de Meteorología descubre una placa en memoria del zamorano pionero en la Ciencia del Aire, en la casa en la que nació en San Torcuato

El delegado de la entidad en Castilla y León, Manuel Mora, ensalza "la modestia y el carácter humano" del estudio para quien reivindicó el nombre del Centro Cívico

Zamora rinde homenaje a Francisco Morán Samaniego, un pionero de la meteorología española

S.A. / P. H. A.

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Una placa que acaba de descubrirse en la calle de San Torcuaro recuerda a los zamoranos y a las zamoranas que en el número 25 nació en 1901 en Zamora y se crió el ilustre científico Francisco Morán Samaniego, un intelectual "pionero de la ciencia del aire, referente" para los estudiosos de la meteorología, de "gran humanidad y modestia", ha descrito el delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) de Castilla y León, Manuel Mora, en representación de sus colegas e impulsores de este "merecido homenaje" que ha reunido a cuatro de los ocho hijos e hijas del intelectual fallecido en 1984, arropados por el alcalde de IU en Zamora, Francisco Guarido, y el subdelegado del Gobierno en la provincia, Ángel Blanco.

Manuel Mora no ha ahorrado halagos para un zamorano que vino a calificar de erudito, "muy vinculado a su ciudad natal", los hijos del científico expresaban su satisfacción y su alegría por el reconocimiento en su ciudad, "nos gusta que esté aquí su nombre en esta placa, en la casa en que nació y donde volvió a estudiar con su tía Manuela", la misma "en la que yo, cuando era muy pequeña, estuve algún tiempo", ha recordado Concha, una de sus hijas que ha estado presente junto a su hermana Aura, arqueóloga como su madre, Encarna Cabré, una prestigiosa de esa ciencia como lo fue antes su padre Juan Cabré.

Su hermano Juan, que vivió en Zamora en 1947, quiso apostillar que "mi padre fue muy feliz en Zamora, a la que regresó para estudiar en el Claudio Moyano y vivía con su tía Manuela. Era un zamorano de pro, se pasaba toda la tarde en la calle porque la tía Manuela le obligaba para que tomase el aire e hiciese ejercicio. Fue muy feliz en Zamora y se sentía muy zamorano". Mantuvo la vinculación con la capital hasta que enterró a su tía Manuela con noventa años largos.

la Agencia Estatal de Meteorología -a través de su Delegación Territorial en Castilla y León-, organizará un homenaje a la extraordinaria contribución del zamorano Francisco Morán Samaniego

Los hijos de Francico Morán Samaniego, entre el alcalde de IU en Zamora, Fracisco Guarido, y la concejala de Cultura, María Eugenia Cabezas, con el delegado de la Aemet, Manuel Mora, y el subdelegado, Ángel Blanco. / Batide Machado

"Docente e investigador entregado y padre cariñosísimo"

Su hijo Manuel, matemático como Juan, por influencia del padre "que nos inculcó la dedicación a la investigación", al igual que a otro de los hermanos presentes, todos ellos docentes. Aura recuerda a ese padre "docente que gozaba estudiando e investigando en su despacho, y nosotros le dábamos muchísimo trabajo porque éramos ocho hermanos, pero estaba entusiasmo con lo que hacía y eso se transmite. El amor por los libros, por la ciencia, lo hemos visto desde siempre. Era una persona extraordinaria".

Hasta California, donde vive su hija María, "una gran literata" de renombre, llegará este sentido reconocimiento de la Aemet al científico y al humanista que ha descrito Manuel Mora, a cuyo perfil como alumno deslumbrado por la sabiduría de Francisco Morán Samaniego, con cuya obra amplió sus conocimientos universitarios, se sumó el de sus hijos e hijas que han viajado hasta Zamora, un padre ejemplar en todos los sentidos, que "nos ha dado libertad para estudiar lo que hemos querido, sin exigencias, a nuestro ritmo, fue un guía en la vida, un ejemplo a seguir, un padre cariñosísimo, buen ambiente en nuestra casa", abundaba Aura.

Al recuerdo de los Samaniego Carbé les traslada a las "grandes conversaciones de ciencias y de letras" durante las comidas y las cenas "que era obligado compartir" y que tanto les enriquecieron en un ambiente familiar en el que tanto Francisco Samaniego como Encarna Carbé infundían el amor por esas disciplinas y por los libros en sus ocho hijos e hijas.

El eurito meteorólogo fue "una persona muy extraordinaria", han recordado sus hijos e hijas con una sonrisa y muestras de admiración y mucho cariño hacia el padre y el científico que supo inculcarles la inquietud de la investigación a través del desempeño de la docencia, herederos del legado de su madre arqueóloga.

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