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Sucesos en Zamora

Juicio contra el empresario de Villaralbo: "Mi hija se arrancaba pelo y se arañaba donde Pedro la había tocado porque se sentía sucia"

Las niñas que acusan al industrial zamorano de violarlas y abusar sexualmente de ellas "tiene miedo cuando ven alguien como él y de que nos persigan para matarnos por sus amenazas, cuentan las madres

El acusado baja del furgón que le trae de Topas para asistir al juicio que se celebra en la Audiencia contra él por agresiones sexuales continuadas.

El acusado baja del furgón que le trae de Topas para asistir al juicio que se celebra en la Audiencia contra él por agresiones sexuales continuadas. / Batide Machado

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Nunca antes, que se recuerde en los juzgados de Zamora, un presidente de sala en la Audiencia ha accedido a que una testigo se dirija al procesado tras declarar para reprocharle el daño causado, en este caso, a su hija, "que se arrancaba el pelo, se arañaba en las zonas en las que él le tocó porque se sentía sucia; se hacía pis en la cama, tengo que dormir con ella porque tiene pesadillas. Se bloquea cada vez que ve a una persona parecida" al conocido empresario zamorano de Villaralbo, Pedro F.R., acusado de violar y agredir sexualmente a seis menores de edad, amigas de sus dos hijas.

A gritos, la mujer se volvió hacia el acusado, que lleva en prisión preventiva dos años y medio: "¡Mírame, Pedro, Mírame!, te dejé lo más sagrado para mí, a mi hija, quiero que me mires!, ¡quiero que todo el peso de la ley caiga sobre ti. No tienes vergüenza!". El magistrado que preside el juicio, el salmantino José Antonio Vega Bravo, dejó que la madre descargara su ira contra procesado tras escuchar el relato de las madres sobre cómo había destrozado las vidas de las menores que afirman haber sido violentada sexualmente por Pedro F.R. durante cinco años, ocho delitos contra la indemnidad sexual de seis menores por los que la Fiscalía exige una condena a 54 años de cárcel.

Ayer fue el turno de estas mujeres, rotas por el dolor, por no haber podido proteger a sus hijas de Pedro F. R., jamás imaginaron que tras la actitud cordial del hombre de 50 años, padre de las amigas de las niñas, pudiera esconderse el pederasta que estas describen y desenmascararon en la misma Comisaría de Zamora, a raíz de la primera denuncia el 17 de febrero de 2022.

La madre de la hija del socio del procesado fue la primera en declarar como testigo de la Fiscalía en la segunda jornada del juicio dirigido por el presidente de la Audiencia de Salamanca para significar que "tenía mis temores respecto de Pedro por hechos que ocurrieron con su propia hija. Estaba de los nervios cuando se quedaban a solas con él. Alguna madre de las compañeras de clase me advirtió de que no le dejara ir a fiestas de pijamas ni a casa de Pedro, oían cosas".

Cuando, tras divorciarse, la pequeña estaba con su padre y socio del industrial de Villaralbo, "la dejaba ir", confirmó las declaraciones de su hija, las niñas "eran prácticamente primas", se habían criado juntas. Volvió a recordarse en el estrado la paliza que el procesado pegó al perro de su primogénita cuando estaban en equitación, "mi hija me llamó por teléfono para decirme que Pedro estaba superagresivo y violento".

La hija la telefoneó de nuevo, "dijo que estaba su padre vigilando". Algo había ocurrido con la monitora de equitación de 19 años. Al volver con la madre, "quería como contarme algo", con ansiedad, decía "con lo violento que es con el perro. Mamá, las niñas de 19 años no son las únicas que le gustan". La menor "empezó a vomitar y a contar cosas, se liberó. El fin de semana estuvo digiriendo todo y el lunes fui a hablar con la psicóloga del CEAS, me mandó a la UFAM de Comisaría de Zamora. Vinieron especialistas de Madrid".

El 19 de febrero de 2022 Pedro F.R. acababa en Topas. Desde los 12 años, la niña enfermaba a menudo, "vómitos, diarreas y fiebre, la llegamos a hacer conoloscopias, no le encontraban nada, el médico decía que estaba somatizando algo, que tenía que tener algún problema. Ahora relaciono todo".

La exmujer: "Mis niñas decían que su padre tocaba a sus amigas, supe matices"

La exmujer de Pedro F.R. declaró ayer que "mi hijas decían que su padre tocaba a sus amigas cuando les daba masajes, que estaban molestas y tenían miedo por actitudes que su padre tenía con ellas. Supe matices pequeños poco antes de la detención". Esta zamorana llegó a contar que "mis hijas me contaron los tocamientos" que hacía su exmarido "a través de los masajes".

El divorcio complicado de la pareja en 2011, en el que el juez le concedió a ella la custodia, estuvo presidido por el relato de su primogénita de un episodio de abuso sexual que sufrió por parte de Pedro cuando la niña tenía 6 años al pie de la piscina de su casa, sobre el que existe un informe psicológico que las acusaciones particulares quisieron sacar a la luz ayer en la vista oral, pero que el presidente de la sala impidió por considerar ajeno a este procedimiento judicial.

La exesposa del procesado afirmó, a preguntas de la Fiscalía, que entre 2017 y 2022, sus hijas "empezaron a mostrarse inquietas, nerviosas, con ansiedad, sobre todo la mayor. Se quejaban de las fiestas de pijamas, de los regalos que su padre hacía a sus amigas". Cuando los abogados de las familias denunciantes le preguntaron por qué no había denunciado, la testigo explicó que "no tenía nada más que pequeños detalles".

La madre de las dos hermanas declaró que, "cuando la Policía Nacional la llamó para ver si su hija podía acudir a contar lo que ocurría, le dije que sí" para subrayar que "colaboré en lo que pude, pero sé que hay que traer pruebas a los juzgados". Las dos niñas vivían entonces con el progenitor.

"Mi hija me decía ‘‘tú no le conoces mamá’’, entró en depresión al estallar todo y sigue así"

Todas las menores que han denunciado al industrial están bajo tratamiento psicológico, "mi hija entró en depresión a raíz de estas denuncia, al principio no quiso ir a la psicóloga, ha empezado ahora", relataba una de las madres que apenas podía pronunciar palabra sin contener el llanto. A preguntas de la Fiscalía de Menores, indicó que "cambió completamente, estaba asustada, me decía ‘‘tú no le conoces, mamá, a sus hijas no las trata bien’’, ella las conoció en 2017" y el trato se convirtió en diario.

La zamorana contó que conoció todo lo ocurrido cuando la llamaron, como al resto de madres y padres, de la Comisaría. Nunca estuvo presente en las fiestas de pijamas, "solo iba a llevarla y a recogerla", como el resto de las testigos. Esas celebraciones se hacían cuando Pedro estaba a solas con sus hijas y su grupo de amigas.

Las madres cuentan que el acusado abusaría de menores que estaban en una situación vulnerable, en procesos de divorcio o separación de los padres, "él sabía cómo manipularlas".

Otra de las testigos, la que era pareja del socio del industrial, contó ante la Audiencia que "la hija de este se mostraba tensa y ansiosa, estaba muy nerviosa y se quería ir de Marbella", donde compartían vacaciones con Pedro y sus hijas en el verano de 2021, medio año antes de que saltara el caso.

Presenció cómo el procesado "ofrecía masajes a la niña". Una noche que ella y el padre de esta menor habían salido a cenar, el procesado le dio uno de esos masajes que las seis niñas relatan que comenzaban con el deslizamiento de un dedo por la espalda para, a veces, pasar a colocar su pene y obligarles a masturbarle; o a tocamientos en los pechos, glúteos e introducción de dedos en la vagina. "Cuando saltó todo el tema, ella empezó a hablar, antes no quería".

"Para que no hablaran, las decía que había muchos accidentes"

Uno de los testimonios más crudos fue el de una madre que estaba en pleno divorcio cuando el imputado en ocho delitos de violación y abusos sexuales a seis niñas menores de 16 años y contó cómo el industrial de Villaralbo intentaba, aparentemente, ayudarla, "me decía, ‘‘no te preocupes, que aquí -en su casa- estará bien con las niñas’’.

"¡No me lo podía creer cuando en la Policía me enteré de todo!". La madre de la amiga íntima de la hija mayor de Pedro desde los 12 años contó que cuando recibió la llamada de la Comisaría "no noté nada", contó antes de echarse a llorar desonsoladamente. Desde aquel día, su dedicación a su hija ha sido completa, no la puede dejar sola porque "la dan ataques de ansiedad y se desmaya, perdí mi trabajo, mi hija está destrozada".

Las supuestas amenazas del acusado

La niña, como el resto, "tiene miedo constante, piensa que la persiguen a ella y a mí", y es que, según señaló fuera de la sala de vistas, el industrial amenazaría a las niñas con hacer daño a los padres y las madres si contaban los abusos y agresiones sexuales, "hay muchos accidentes de tráfico, les decía, y que era abogado y tenía mucho poder".

En la sala de vistas de la Audiencia, solo ha aparecido estos dos días uno de los padres. Alejado del estrado, observa al acusado con mirada penetrante y el gesto constreñido. Ayer, cuando la Policía Nacional entregaba al acusado a la Guardia Civil para que regresara a Topas ya no se contuvo: "Miserable, cabrón, hijo de...". Las madres explicaron esta ausencia, "no pueden venir porque lo matan, nos han aconsejado que no vengan".

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