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Un guardia civil de Fermoselle, en el epicentro de la DANA: su peor trago en 34 años de servicio

Saúl, guardia civil de origen fermosellano destinado en Alfafar, empezó a localizar cuerpos horas después de la riada

"Todo esto te deja muy mal cuerpo"

Imagen que ver Saúl desde su casa en Alfafar. | Cedida

Imagen que ver Saúl desde su casa en Alfafar. | Cedida

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Se empieza a poner cara a los muertos de la DANA. El sargento del cuartel de Paiporta, cuyo cuerpo fue localizado el pasado 31 de octubre estuvo destinado en Alfafar y fue compañero de Saúl.

Hijo de fermosellano, este guardia civil vive en Alfafar, un pueblo del alfoz valenciano, a 50 metros del que ya se ha calificado como el "túnel del milagro". Era uno de los puntos más preocupantes por la cantidad de coches atrapados la noche de la riada. Pero no ha apareció ningún cadáver.

Desgraciadamente no se podrá decir lo mismo de otras "ratoneras", garajes, bajos de casas o parking de supermercados donde "ya han empezado a aparecer cuerpos". Como guardia civil, el fermosellano vive en directo el desesperante desenlace de la DANA más destructiva.

La noche de autos, Saúl iba camino de casa cuando sus pies pasaron de estar secos a ir notando la subida de la humedad por momentos. "Yo quería llegar a casa pero no pude. En unos segundos empezó a subir el agua y ya no pude cruzar la calle, no me atrevía, ya la tenía en la rodilla. Me fui en dirección a la parte alta del pueblo y me refugié en la casa de un amigo hasta que pude salir, a las 3 de la madrugada y ya empecé a ver montañas de coches tapando las calles" de este pueblo de 22.000 habitantes barrido por el temporal.

Montones de coches en el pueblo del alfoz valenciano. | Cedida

Montones de coches en el pueblo del alfoz valenciano. | Cedida

Saúl empezó a ver la dimensión del desastre, con la que se dio de bruces tres horas después, cuando empezó a trabajar y las llamadas de emergencia se atropellaban en los coches patrulla. Con un pueblo arrasado, los guardias se enfrentaban a "una zona de guerra". La experiencia más compleja después de 34 años de servicio.

Además del duro trago de localizar cadáveres "en calles, coches, casas, por todos los sitios", había que atender las emergencias de los supervivientes. Mujeres de parto, personas con tratamientos como diálisis que requerían una atención hospitalaria. El ambulatorio de Alfafar estaba inundado y había que trasladar a los enfermos a los hospitales de Valencia. "Sin luz ni agua preguntabas si la gente estaba bien. Hay personas a las que tienes que sacar a cuestas, con muchas dificultades".

Alfafar cuando llega la noche

Alfafar cuando llega la noche / Cedida

Un "escenario de guerra" en este pueblo de la Huerta Sur, donde la DANA afectó de lleno y casi una semana después siguen muchos cuerpos sumergidos y desaparecidos. "Todo esto te deja muy mal cuerpo" se sincera.

Alfafar empieza a tener problemas sanitarios, hay mucho agua estancada, viviendas sin gas, cuerpos sin rescatar. "Queda mucho por delante. Todo lo que no ha superado el metro y medio de altura ha quedado arrasado" expresa ese guardia de sangre zamorana, muy vinculado a Fermoselle, el pueblo de su padre.

Por no hablar del pillaje. "Hay mucho", reconoce Saúl sin entrar en más detalles. El oficio impone prudencia y reserva. Las imágenes y los hechos hablan por sí solos.

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