¿Y si pasa en Zamora lo de Valencia?
Los expertos consideran prácticamente imposible una riada mortífera en el Duero o el Esla, aunque sí con daños materiales importantes

Olivares en marzo de 2001, cuando el agua del Duero entró en el barrio. / Archivo
Zamora tiene varias áreas identificadas como zonas de riesgo de inundación; entre otras, las del curso bajo del Duero entre Toro y Zamora y la confluencia de ríos en torno a Esla a la altura de Benavente, pero es prácticamente imposible que pueda sufrir un evento tan mortífero como el de la DANA de Valencia. Ni aunque cayeran los 500 litros de lluvia al día de algunas localidades de Levante, que es más de la precipitación de la provincia en un año y el doble del mes más lluvioso de la historia, diciembre de 1932, cuando precipitaron 212,6 litros de lluvia sobre la capital.

El agua estuvo a punto de llegar a los ojos pequeños del Puente de Piedra en un riada. | Archivo
Dejando aparte la tragedia de Ribadelago, un evento que conmocionó a España con sus 144 fallecidos debido a la rotura de una presa, los ríos de la provincia han dejado también muchas desgracias a lo largo de toda su historia. Por citar algunas: Villagodio arrasado en 1962 (muchos vecinos se mudaron a otros lugares); la crecida del Esla que solo dejó la iglesia y dos casas en Santa Cristina de la Polvorosa en 1597 o en 1636 cuando el Duero arrasa Peleagonzalo y solo deja en pie siete casas. Desde 1229 hasta 2016 Duero, Aliste, Almucera, Órbigo, Esla, Valderaduey y otra gran cantidad de cursos de agua han arruinado cosechas, casas e infraestructuras de todo tipo.

Mapa de riesgo de inundación del Duero entre Toro y Zamora y el Valderaduey. | Confederación Hidrográfica del Duero
A pesar de ello, no es fácil que se dé un episodio tan mortal como el de Valencia. En primer lugar, no es probable que en Zamora pueda caer una tormenta de tal magnitud, como explica Francisco Cacho, el meteorólogo zamorano de La Sexta, ya que es una zona de interior sin tanto aporte de humedad como en el mar.
Lo que ocurrió en Levante se llama técnicamente un sistema convectivo mesoescala que traducido al cristiano "es un conjunto de tormentas que en lugar de pasar por una zona, como las que entran por Galicia lo que hacen es quedarse, con un movimiento circular, van girando y se quedan ahí durante horas". Y, además, "recibían el aporte del Mediterráneo: imagínese un fuego al que le estas inyectando todo el rato gasolina. Esto es lo mismo".
De hecho, en la Comunidad Valenciana, ha habido lluvias torrenciales mayores, en 1957, 1996 o 1982, cuando se rompió una presa, "muy destructivas. Pero afectaban a un solo pueblo, como Oliva, donde cayeron 800 litros o Gandía 500". Al ser pueblos de costa, el agua desbordó por el Mediterráneo. "El problema es que ahora ha entrado en el interior. En Torrent llovieron diez litros por metro cuadrado pero el desastre es inmenso, porque les venían los 500 y 500 y 500 litros de todos los municipios que estaban más arriba", lo que provocó la crecida repentina de los torrentes o barrancos.

Tera, Esla y Órbigo, con riesgo de crecidas en el entorno de Benavente. | Confederación Hidrográfica del Duero
"Bajaban con una crecida de tres metros y eso es incontenible. El pequeño barranco del Poio por momentos llevó 2.300 metros cúbicos por segundo, diez veces más que el Ebro a su paso por Zaragoza. Eso es incontenible". Por eso, aún "imaginando que se dieran unas lluvias fortísimas, en Burgos, Soria y Valladolid y nos llegara la crecida a Zamora" el Duero tiene mucha más capacidad para portar miles de metros cúbicos que los barrancos.
Y menos mal que se aprendió de la "catástrofe de 1956 y se cambio en curso del Turia, que no pasa por Valencia capital" porque esta inundación con el antiguo cauce habría dejado no cientos, sino miles de muertos. "La obra que se hizo en su día ha funcionado".
Por último, defiende la actuación de la Agencia Estatal de Meteorología, que dio el aviso rojo muchas horas antes de que llegara a los móviles de los ciudadanos y la gente ya había salido a trabajar. Tampoco tenemos cultura de riesgo: " El aviso de la Aemet se lo toma la gente a chufla, no tenemos conciencia. Pero cuando pone aviso rojo sea por lluvia, calor, viento o nevadas significa que hay un riesgo meteorológico extremo peligroso para la salud de las personas. Con avisos rojos la gente no debería salir a la calle".

Las inundaciones, un riesgo serio también en Zamora / Cedida y Ana Burrieza
El catedrático de Hidrología de la Universidad de Castilla La Mancha, José María Bodoque, conoce bien el tramo del río Duero entre Toro y la capital ya que ha realizado dos estudios para mejorar las herramientas ante el riesgo de inundaciones.
Dice que ahora mismo, desde principios de siglo, es poco probable que se construya en área de riesgo de inundación, porque hay reglamentaciones. El problema "es que el grueso de la construcción en España se desarrolló desde la segunda mitad del siglo XX hasta principios de los dos mil, el estallido de la burbuja inmobiliaria, cuando no existían este tipo de restricciones".
Por tanto en Valencia ha habido una DANA "absolutamente extraordinaria" y "centenares de miles de personas expuestas a las inundaciones porque en su momento se planificó mal". Las inundaciones más mortíferas las provocan eventos como en de Valencia o el de Biescas en 1997 porque "son avenidas súbitas, eventos en los que desde que llueve hasta que se genera la crecida pasan muy poquitas horas, a veces menos de una hora".
Sin embargo, en los grandes ríos como Duero o Esla, "el proceso es diferente, la respuesta es mucho más lenta. Desde que se generan las lluvias normalmente en cabecera o la fusión del manto nival en invierno hasta que la crecida llega a Zamora puede pasar una semana. Y da tiempo a los gestores a tomar decisiones, medidas, evacuar si fuera necesario" con lo que se minimiza el número de muertes.
"Por el contrario, la superficie afectada es muchísimo mayor y los daños económicos en eventos de inundación importantes son muy altos, pero no tanto el número de muertos". El objeto del trabajo de Bodoque es afinar lo máximo posible con los mapas de riesgo por inundación. "Hay que ser muy rigurosos por dos razones: para evitar que pase lo que ha pasado pero también para que no se pierdan oportunidades económicas".
Zonas inundables
Todavía hay margen en afinar estos mapas, que sean más precisos: "no es lo mismo que el modelo nos diga que la probabilidad de inundación en el punto A sea del 90% a que sea del 5%, el nivel de restricción en la toma de decisiones es diferente".
El subdelegado del Gobierno en Zamora, Ángel Blanco, señaló que la catástrofe de Valencia debe servir para justificar la ampliación de los planos de zonas inundables en el Duero, visto por muchos como medida restrictiva, cuando se hace por el bien común.
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