Un zamorano en la "zona cero" de la DANA: "El barranco se desbordó en minutos, lo peor será cuando empiecen a levantar los coches"
Diego Hernández, policía nacional de El Cubo del Vino residente en Paiporta, describe en primera persona la devastación de un pueblo de 30.000 habitantes
"No ha quedado un negocio sano; los que no han sido arrasados por el agua lo han sido por los saqueadores"

F. E.
Diego Hernández, zamorano de El Cubo del Vino, y su familia viven en la "zona cero" de la devastación. La DANA ha dejado en Paiporta un rastro de muerte y destrucción de consecuencias inimaginables. "En cuestión de minutos un pueblo de 30.000 habitantes arrasado, no ha quedado un negocio vivo, miles de coches irán al desguace y, lo peor, muchas familias destrozadas. Ayer iban cuarenta muertos, pero esto no deja de subir. Y lo que nos espera. Cuando se empiecen a levantar los coches...".
Diego se para, contiene la emoción al otro lado del teléfono en una conversación complicada por el relato y por los constantes cortes en la comunicación. "Hablan de que puede haber familias enteras en el parking del supermercado". Este policía nacional destinado en Valencia vive a escasos metros de dos grandes superficies y entre los vecinos y los servicios de emergencia hay un temor real a que muchas personas se vieran sorprendidas por la riada cuando realizaban la compra en las grandes superficies. "Es increíble la fuerza del agua" expresa sobrecogido.
GALERÍA | El desolador paisaje de Paiporta (Valencia), a través del objetivo de un zamorano residente en la localidad / Cedidas
"Los trabajadores tuvieron que quitar el falso techo y subirse a las vigas porque veían que se los llevaba el agua" relata el zamorano que ha sido testigo del rescate de algunos cadáveres en Paiporta y de la llegada de grupos de forenses. "Oficialmente hablan de unos 160 muertos en toda la zona afectada, pero esto tiene pinta de que se desborde porque hay muchos desaparecidos. Hay lugares donde todavía no se puede llegar, han empezado a quitar coches con las máquinas y veremos" describe con toda la crudeza quien por su trabajo está acostumbrado a muchas situaciones complejas, pero nada parecido a la devastación de un pueblo entero.
Todo está lleno de coches, las casas, los negocios, colegios... No creo que mis hijos puedan ir en este año
"Es que fue cuestión de minutos. De hecho, a las cinco y cuarto se acababan de ir mis padres con un primo mío camino de El Cubo, a las cinco y media llevé a mi mujer al trabajo y ya la gente decía que el barranco venía mal, pero yo paso por unos puentes y no me pareció tan exagerado. Y a las seis y diez es cuando se ha desbordado el barranco. Todo ha pasado en poco más de media hora" relata el zamorano desde su casa en Paiporta, con toda la familia a salvo.

Diego Hernández (d) junto al también zamorano Ismael Frutos, ayer en Paiporta / Cedida
Cuando se desencadenó la tragedia, Diego estaba con sus hijos, de 6 y 12 años, en su vivienda situada en la primera planta de un edificio. "Mi hija estaba asustada, pero la tranquilicé. Le dije, si se pone muy mal nos subimos al ático". Y así pasaron la noche hasta que a las siete de la mañana el policía zamorano pudo salir a la calle y tuvo ante sus ojos la verdadera dimensión de la tragedia. "Dantesco, inimaginable, como si estuviera en el escenario de esas peliculas de grandes catástrofes. Te sientes insignificante ante tanta devastación, como si no fueras nadie".
Los poquitos agricultores que quedan han salido rápidamente a limpiar las calles con sus tractores
En Paiporta han empezado a desembarcar medios de emergencia, militares, policías locales y nacionales, Guardia Civil, Bomberos y, "como siempre, los primeros que han dado el callo han sido los agricultores con sus tractores. Los poquitos que quedan han sido los primeros en empezar a limpiar las calles. Y tantos compañeros que se han jugado la vida para salvar a gente en casas, en residencias. Yo me tuve que quedar con mis hijos pero hay muchos profesionales que se la han jugado".

"El barranco se desbordó en minutos, lo peor será cuando empiecen a levantar los coches"
¿Cómo se afrontan situaciones tan crueles? "Es que está todo arrasado, ni farolas, ni parques, ni negocios, montoneras inmensas de coches. Todo lo que fuera de una altura de metro y medio o dos metros ha quedado barrido. Y los comercios que no ha arrasado el agua los han saqueado. Aquí se está conociendo lo mejor y lo peor de las personas; lo primero que han robado ha sido una joyería, ópticas, una gasolinera. Los supermercados lo puedes entender, pero llevarte dos jamones o whisky creo que es excesivo".
Pero por encima de todo duelen las vidas humanas. "Estamos hablando de bebés, de niños, de familias". Diego y su mujer, también zamorana de Cuelgamures, han perdido dos coches y la moto. "Que les den, son daños materiales, pero hay gente que lo está pasando muy mal. Personas que no encuentran a los suyos. Habrá gente atrapada en los coches que no pudo salir porque fue tan repentino...".
Y todo sin caer ni una gota en Paiporta. La devastación llegó con el barranco desbordado, furioso, embravecido hasta destruir el último rincón de este pueblo situado a 7 kilómetros de Valencia en coche, a 3 en línea recta. "La gente va andando a Valencia a abastecerse de comida y agua". Porque se quedaron sin luz, sin teléfono, sin agua potable. "Hoy han empezado a abrir algunos grifos". Un pueblo fantasma que ayer comenzaba a despertar de la pesadilla, pero aún aislado, con carreteras, metro, ferrocarril y puentes destruidos.

"El barranco se desbordó en minutos, lo peor será cuando empiecen a levantar los coches"
"La gente se está volcando, hay jóvenes que van a Valencia con carros, cargan la comida y se la ofrecen sobre todo a las personas mayores, que lo están pasando peor. El Banco de Alimentos ha puesto varios puntos de recogida, las ONG están ya por la zona".
¿Y el colegio? "Está lleno de coches, como los garajes, las casas, los negocios. Creo que mis hijos este año no lo pisan" cuenta Diego, una vez ya en casa y después de un día muy largo intentando echar una mano. "Hemos traído un familiar y yo a una anciana que vive a la otra punta del pueblo en una silla de ruedas, como hemos podido porque está todo bastante intransitable" cuenta este hijo de El Cubo del Vino mientras se duele de las plantas de los pies llenas de ampollas.
¿Cómo se sobrepone un pueblo ante semejante tragedia, a la reconstrucción total de un pueblo? "El problema es que los negocios se van a arruinar, porque se han quedado sin nada. Esta mañana me encontraba con una señora que tiene un establecimiento de estética, la conozco desde hace tiempo y me decía, ¿qué hago yo con 55 años, cómo empiezo de nuevo? O el chaval del taller de abajo, es terrible quedarte sin tu medio de vida. Cómo levantas cabeza", reflexiona el zamorano.
Diego recibía anoche la visita de un paisano, Ismael Frutos de Zamora capital, y trabajador en el servicio de limpieza del Ayuntamiento. Llegó con unas manzanas y leche para sus hijos.
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