El balance de Kirk en Zamora: un vendaval que arrasó la provincia como Almanzor, derribando árboles y provocando cortes de luz
El viento, con rachas de 100 kilómetros hora en el alfoz, derribó árboles y provocó caída de objetos y desprendimiento de cornisas en la capital

GALERÍA | El temporal en Zamora capital: árboles como zarandillos y bomberos a tope / José Luis Fernández / Alba Prieto
Más de un centenar de emergencias han tenido que atender a lo largo de la jornada del miércoles los Bomberos de Zamora, que se han visto desbordados por el incontable número de llamadas que daban cuenta de distintas consecuencias del vendaval en la ciudad.

Corta de árboles derribados por el viento, actuaciones de los bomberos y cartel al aire de los 120 años del Mercado de Abastos. | Alba Prieto y José Luis Fernández
Algunas mayores, otras menores, lo relevante es que en ninguna de las llamadas realizadas a los servicios de Emergencias hasta el anochecer, cuando ya había pasado lo peor de la borrasca, refería daños personales, aunque en algunos casos hubo viandantes que libraron por muy poco.

Un centenar de emergencias atendidas, con los bomberos desbordados por Kirk
Situaciones de peligro hubo, y no pocas, como el castaño, de buen porte, que cayó a plomo sobre una farola y un banco del parque infantil de Puerta Nueva o el árbol, también de gran tamaño caído en la plaza de la Encomienda.

Un centenar de emergencias atendidas, con los bomberos desbordados por Kirk / JLF
Por los pelos
El viento derribó igualmente otros árboles y ramas que impactaron en coches aparcados en las calles Villalpando, San Blas, la avenida Príncipe de Asturias y la calle Prado Tuerto, junto al edificio de Usos Múltiples, conocido popularmente como Nuevos Ministerios.

Un centenar de emergencias atendidas, con los bomberos desbordados por Kirk
Más peligroso aún resultó la caída de un árbol a primera hora de la tarde en la plaza de los Ciento cuando pasaba una mujer por el lugar. El árbol llegó a darle y se dio aviso a una ambulancia pero al comprobar que no había sufrido daños el vehículo sanitario se retiró, aunque el susto en el cuerpo no se lo quita nadie.

Un centenar de emergencias atendidas, con los bomberos desbordados por Kirk / JLF
Tampoco a quienes vieron cómo un toldo salió volando de una terraza de la calle Peña de Francia, en el barrio de La Candelaria, e igualmente de aparatoso y no exento de riesgo fue la caída de un cristal desde un sexto piso en la céntrica calle Amargura. Esas fueron algunas de las incidencias más destacadas de una jornada en la que en el alfoz de Zamora, concretamente en la estación meteorológica de Coreses, se registraron rachas de viento por encima de los 100 kilómetros hora. En concreto, la marca fue de 103 al mediodía.

Un centenar de emergencias atendidas, con los bomberos desbordados por Kirk
En la capital, el vendaval no fue tan intenso, con una racha máxima de 71 kilómetros hora a las tres de la tarde, según los datos facilitados por la Agencia Estatal de Meteorología. Desde por la mañana y hasta las seis de la tarde, el servicio de Emergencias 1-1-2 de Castilla y León había recibido de Zamora 160 llamadas por los efectos de la borrasca Kirk correspondientes a un total de 106 emergencias, ya que algunas de ellas eran comunicadas por varios ciudadanos a la vez. Los motivos de esos incidentes fueron principalmente la caída de árboles y los obstáculos en la calzada.

Un centenar de emergencias atendidas, con los bomberos desbordados por Kirk
Otros incidentes fueron comunicados directamente a los servicios municipales o a los bomberos, que a la hora de comer contabilizaba ya 92 incidencias por el temporal de viento y lluvia en la ciudad. Entre ellas figuraban como algunas de las más destacadas cuatro accidentes de tráfico, un rescate en un ascensor y 67 salidas por caídas de árboles y ramas, algunas sobre vehículos, cascotes, desprendimientos de cornisas o retirada de tejas. Desde las nueve de la mañana, los bomberos de la ciudad no pararon de ir de un lugar a otro a atender distintas emergencias y una de las primeras se produjo en la zona centro, en el edificio de la antigua peluquería de Marco Aldany, en la confluencia de Magistral Romero con Cortinas de San Miguel.

Un centenar de emergencias atendidas, con los bomberos desbordados por Kirk
Pasado el mediodía, los bomberos continuaban realizando salidas y para atender todas las incidencias fue necesario reforzar el servicio con un segundo equipo de efectivos localizables que fueron llamados para incorporarse a la guardia. También los servicios de parques y jardines reforzaron las intervenciones para retirar ramas y árboles derribados por el viento.

Un centenar de emergencias atendidas, con los bomberos desbordados por Kirk
Algunos de los árboles de mayor porte que causaron baja por la borrasca se ubicaron en zonas arboladas como los Tres Árboles y las riberas del Duero o el bosque de Valorio. En ellas se habían colocado desde la víspera cintas de precintado a las entradas y cartelería de advertencia del riesgo por la borrasca. Del mismo modo, esas advertencias se habían realizado en parques y jardines con arbolado del casco urbano.
Un cristal cayó desde un sexto piso en Amargura y un toldo salió volando en La Candelaria
El concejal de Promoción Económica y Protección Ciudadana del Ayuntamiento de Zamora, David Gago, hizo a lo largo del día apelaciones constantes a la precaución y a evitar en lo posible transitar por la calle, especialmente por zonas sensibles. También reclamó insistentemente que se retiraran maceteros y objetos con riesgo de caer desde las terrazas. El concejal llamó la atención del riesgo que podía entrañar, por ejemplo, acudir a un entrenamiento a los campos de fútbol de Valorio por el peligro que podía suponer pasar previamente por una zona arbolada como la del bosque zamorano.
Cuatro árboles golpearon coches aparcados y uno alcanzó a una viandante sin causarle daños
Del mismo modo, pidió que «la gente se lo tome en serio» después de comprobar que había muchas jardineras colgadas en balcones pese al riesgo que entrañaba. Igualmente, alertó de otras situaciones de peligro, ya que «si dejamos un toldo abierto y no recogido, todos podemos imaginar lo que puede ocurrir; un toldo normal no está preparado para soportar estas rachas de viento», declaró. También explicó que aunque en Zamora no se pueden cerrar como tales los parques porque, a diferencia de algunos de otras ciudades, no están vallados y con puertas de acceso, sí que se habían «encintado», por lo que si alguien accedía a esos lugares, el riesgo y la responsabilidad era suya. Afortunadamente, Kirk ya pasó de largo y lo hizo sin graves consecuencias.
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