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Lo que la Catedral de Zamora esconde y quizá no sabías: el cuerpo momificado de una niña

Te contamos la historia de Santa Benigna

La Catedra de Zamora, imponente, en un día de nubes.

La Catedra de Zamora, imponente, en un día de nubes. / Alba Prieto (Archivo)

T. S.

La Catedral de Zamora es mucho más que un atractivo turístico. Es una verdadera joya patrimonial que enamora a quien la visita y que ha sido objeto de investigación por historiadores de arte. Si hacemos un recorrido por la Seo del Salvador y nos paramos ante el altar de San Nicolás, debes prestar atención a una imagen que aparecerá a tu izquierda. Parecerá a simple vista una virgen vestida pero, en realidad, no lo es: se trata de la momia de una niña, Santa Benigna.

La figura fue traída del monasterio de Valaparaíso en el año 1835 junto con otra momia, la del monasterio de Moreruela. Esta última habitó poco tiempo en la Catedral de Zamora ya que se entregó al Ayuntamiento.

Santa Menina

La momia de Santa Benigna es el cuerpo momificado de una niña que en algunos documentos figura como Santa Menina, es decir, Santa Niña, según cuentan en la Oficina de Turismo de Zamora. Lo que mejor se conserva de ella son las manos y los brazos. Tiene un paño puesto sobre las manos porque existía la creencia de que las uñas y el pelo le seguirían creciendo y no querían asustar a los visitantes. Nada más lejos de la realidad puesto que el pelo de esta figura es postizo y las uñas son restos de una vieja palma que simbolizan el martirio, conforme a una información extraída del libro “Enciclopedia de Zamora y su Provincia” de Javier Saiz Saiz, colaborador de LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA.

Imagen de Santa Benigna en la Catedral de Zamora.

Imagen de Santa Benigna en la Catedral de Zamora. / Oficina de Turismo de Zamora

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