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El tráfico en la Zamora del 2026

La humanización de las travesías dejará más espacio para ciclistas y viandantes y más zonas verdes para absorber el CO2 de los coches

Mapa de una de las avenidas

Mapa de una de las avenidas

El plazo ha empezado a contar y concluye a finales de 2025. Si todo sigue el rumbo previsto, el tráfico en la Zamora de 2026 contará con más espacio para peatones y ciclistas, más zonas arboladas para absorber el CO2, doce nuevas rotondas y los mismos carriles para vehículos que había hasta ahora, aunque más estrechos.

Ese es un pequeño resumen de lo que supondrán las tres obras de humanización que ya han comenzado en Cardenal Cisneros, la avenida Requejo y el eje de la avenida de Galicia, cuesta de la Morana y calle Puebla de Sanabria. A esos tres proyectos ya en marcha por valor de 20 millones de euros, IVA y asistencia técnica incluida, se sumará a finales de año un cuarto que engordará la inversión en otros dos millones de euros. Se trata del tramo de la avenida de la Feria comprendido entre la rotonda de la confluencia con la calle Puebla y la avenida de la Vega. Entre los cuatro proyectos que ejecuta el Ministerio de Transportes con fondos europeos se va a intervenir en tramos que suman 7,27 kilómetros de las principales arterias de circulación de vehículos por la ciudad.

Mapas.

Mapas / LOZ

Cardenal Cisneros

El proyecto más ambicioso es el de Cardenal Cisneros, ya que las obras se extienden en un tramo de 2,8 kilómetros. A lo largo de todo él habrá un carril bici, desde la rotonda del Sancho hasta la del Puente de los Tres Árboles. También se mantendrán en todo ese trazado los dos carriles por cada sentido para la circulación de vehículos, aunque serán más estrechos para "calmar el tráfico". Igualmente, se mantienen las vías de servicio y se construyen siete nuevas rotondas en los cruces principales. La obra se aprovecha además para renovar las zonas ajardinadas, el arbolado, la red de riego, los puntos de alumbrado público y semafóricos. Del mismo modo, se repondrán los servicios afectados, como el de abastecimiento, saneamiento, electricidad y telecomunicaciones, telefonía y gas.

Intersecciones.

Intersecciones. / LOZ

La obra de Cardenal Cisneros, a la que técnicamente Transportes denomina travesía ZA-20, tiene un coste de 8.395.164 euros, IVA incluido, y la ejecuta la constructora Dragados, con un plazo de ejecución de 19 meses, el mismo que el de las otras dos actuaciones en marcha. La segunda de ellas en longitud del tramo afectado y presupuesto de la actuación es la de la avenida de Requejo, denominada en el mapa de carreteras ZA-12.

Esta obra afecta a un tramo de 1,985 kilómetros y la ejecuta otra multinacional española de la construcción, Ferrovial, por un importe de 7.794.242 euros, también con el IVA incluido. Entre los aspectos más destacados de esta obra figura la construcción de dos nuevas rotondas, una a la altura de la calle Argentina y Polvorín, en la esquina de la comisaría de la Policía Nacional, y otra en la confluencia con la avenida Reyes Católicos, junto al hospital Virgen de la Concha y el campus Viriato.

También está previsto hacer nuevos pasos peatonales y cruces semafóricos en el tramo afectado. Otra mejora será visible en las aceras, que se amplían y consolidan. Del mismo modo, se reforzará el alumbrado con tecnología LED y se ajardinará toda la travesía. En cuanto a los carriles de circulación de vehículos, seguirán dos por sentido, como hasta ahora, pero con la novedad de que uno de ellos, el más cercano a la acera, será un ciclocarril compartido entre ciclistas y coches. En el tramo de la cuesta del Alto de los Curas, ese ciclocarril se corresponde con la vía de servicio existente actualmente.

Travesía de la carretera N-122

El tercero de los proyectos en marcha es de la travesía de la carretera N-122 que transcurre por la avenida de Galicia desde la rotonda del Sancho hasta la calle Puebla de Sanabria a la altura de la rotonda de la Feria. Se trata de un tramo de 1,67 kilómetros que ejecuta una Unión Temporal de Empresas integrada por la constructora zamorana San Gregorio junto a la gallega Misturas. Los trabajos en ese trayecto que incluye también la cuesta de la Morana tienen un coste de 2.798.557 euros, IVA incluido.

En ese trazado, en la calzada se echarán nuevas capas de aglomerado fonoabsorbente con el fin de que los ruidos y la contaminación acústica derivada del paso de vehículos se reduzca. También se van a construir tres rotondas, una de ellas ubicada en la subida de la cuesta del Bolón y la confluencia con la calle de la Salud. La otra se habilitará en la confluencia entre la cuesta de la Morana, la avenida de Galicia y la calle de La Hiniesta y la tercera a la altura de la iglesia de San Lázaro, donde se juntan la cuesta de la Morana y las calles Puebla de Sanabria, Obispo Nieto y Villalpando.

Además, en ambos sentidos habrá un ciclocarril compartido por vehículos y ciclistas y las aceras se ensancharán utilizando para ello pavimento fotocatalítico capaz de absorber gases nocivos. En el tramo más cercano a la rotonda del Sancho se plantará nuevo arbolado y una red de riego por goteo automático y en toda la extensión del trazado a intervenir de la travesía de la N-122 se reforzará el alumbrado con luces LED de bajo consumo.

Aún sin licitar: la cuarta

La cuarta gran obra en las arterias urbanas afecta a un tramo de 820 metros de la avenida de la Feria, aunque esos trabajos aún no se han licitado y está previsto que se haga antes de finalizar el año. En ese caso, el tramo quedará reducido a un carril por sentido para dejar más espacio peatonal y de aparcamiento en la zona más cercana a la muralla, aunque el proyecto definitivo está a falta de los últimos flecos.

Todas estas actuaciones, que serán previas a la cesión de esos tramos de travesías al Ayuntamiento de Zamora, tienen como objetivo la "pacificación y calmado del tráfico", según ha expuesto la Unidad de Carreteras del Estado en Zamora, que también ha mencionado como beneficios de ese rediseño de las travesías la mejora de la seguridad vial, la protección de usuarios vulnerables con la separación de los flujos peatonales, ciclistas y del tráfico rodado de vehículos en los tramos en los que es posible. Del mismo modo, se persigue lograr una integración paisajística y de las áreas verdes en el tejido urbano, una revitalización del ecosistema urbano, hacer infraestructuras más accesibles, lograr espacios más inclusivos, reducir las emisiones de CO2, el ruido y los accidentes de tráfico urbano y minimizar el impacto visual y auditivo. Todo ello con una inversión "histórica" de 22 millones en cuatro travesías claves de la ciudad. Los resultados se verán en 2026.

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