Luis Landero en Zamora: el hijo de campesinos que llegó a ser escritor
Luis Landero atribuye a las historias orales de su infancia esa pasión por las letras que lo arrastró hacia la literatura

El escritor Luis Landero, durante su conferencia en el salón de actos del Campus Viriato. / Alba Prieto
Maestro de las letras españolas. Con ese calificativo se presentó ayer a Luis Landero Durán en su intervención en el ciclo "Otras formas de leer", organizado por la Dirección Provincial de Educación y los CFIE de Zamora y Benavente. Y no es para menos, vista su trayectoria profesional —que arrancó tardía, ya con cuarenta años cumplidos— y todos los reconocimientos que ha ido atesorando a lo largo de estos años, tanto de la crítica como del público.

Zamora. Conferencia de Luis Landero / Alba Prieto
Buena parte de sus lectores zamoranos se congregaron ayer en el salón de actos del Campus Viriato para disfrutar de la suerte de poder escuchar de primera mano sus recuerdos de infancia, sus secretos a la hora de escribir y su opinión sobre literatura y educación, aparte de descubrir un humor contagioso que arrancó en varias ocasiones las carcajadas de los presentes.
Anécdotas de infancia
Él mismo se estaba divirtiendo, de otra manera no se habría "desnudado" de la forma que lo hizo, contando anécdotas de su infancia, como cuando un día en la escuela escucharon el motor de un camión —algo insólito en aquel Alburquerque de los años 50, "porque allí no había ni coches"— y se trataba de un repartido de Coca-Cola que invitaba a todos a esa nueva bebida. "Nuestro maestro, un cura, nos dijo que teníamos que confesarnos antes de salir a probarla y con la cola que se formó entre la confesión y la penitencia, cuando salí, ya se había ido el camión. No la probé hasta que años más tarde llegué a Madrid, así que creo que tengo un trauma infantil con eso", bromeó.

Zamora. Conferencia de Luis Landero. / Alba Prieto / LZA
Viviendo en una familia de campesinos que apenas sabían leer y escribir, su abuela Frasca era quien se encargaba de él —el resto de los miembros estaba trabajando en el campo— y le instaba cada día que aprendiera a leer, "porque me reconocía que a ella le daba vergüenza no saber". Por eso aseguró que le encantaba ir a la escuela y aprender "en un país que era secularmente analfabeto".
El recuerdo de don Cipriano
Aunque su padre falleció cuando él solo tenía 16 años, reconoce que su figura ha sido la que más le ha marcado en la vida. "Me influyó de forma decisiva. Él quería que fuera cualquier cosa menos campesino, su oficio. Hablaba de una manera que todos decían que podría haber sido abogado, lo que él quería para mí. Yo le prometí el día que falleció que sería un hombre de provecho", recordó.
Y seguramente don Cipriano estaría más que orgulloso de su hijo si lo viera ahora, porque no llegó a ser abogado, pero sí se ha labrado una carrera literaria de primer nivel, que la ha cimentado desarrollando las tres virtudes intelectuales que les requería a sus alumnos de instituto cuando les obligaba a escribir hora y media a la semana.

Zamora. Conferencia de Luis Landero. / Alba Prieto / LZA
"Esas virtudes son la soledad, fundamental para escribir; la concentración, con los cinco sentidos; y la lentitud, porque vivimos en un mundo muy acelerado", resumió. Unas virtudes que, según su experiencia, "son fundamentales para hacer cualquier cosa en la vida".
Indagar en el pasado
Esa ardua tarea que exigía a sus estudiantes no era para que aprendieran a escribir y lo hicieran bien, "sino para que indagaran en su pasado, porque cada uno tenemos recuerdos únicos, lo que nos hace diferentes al resto. Hay que indagar en el pasado para descubrir lo original en nosotros", estipuló.
Y él predica con el ejemplo, puesto que todas sus novelas se inspiran en sus propios recuerdos, de alguna manera. Y escribe, además, como en la vieja escuela, con pluma y sobre papel, en el que va haciendo numerosas correcciones usando diferentes colores —primero a lápiz, luego con rotulador azul, rojo y verde— con lo que la hoja "queda de lo más bonita", rió.

Zamora. Conferencia de Luis Landero. / Alba Prieto / LZA
Renegado de Internet
De ahí también que descarte a las nuevas tecnologías como salvación. "No sé de qué nos va a salvar Internet, es una herramienta magnífica para entretenerse, pero se da una comunicación superficial y la comunicación tiene que ser más sosegada y profunda, como la que ofrece la literatura, la música, o, simplemente, pensar con uno mismo. Lo otro es un galimatías del que no se puede sacar provecho y, además, nos aturde", lamentó.
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