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Empiezan las obras del edificio de Sindicatos de Zamora, por 3,3 millones

El doctor en Historia del Arte Rafael Ángel Lozano critica la pérdida de la apariencia externa del edificio de los años 60

Edificio de Sindicatos, en la plaza de Alemania.

Edificio de Sindicatos, en la plaza de Alemania. / Miguel Ángel Lorenzo

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Carlos Gil Andrés

Carlos Gil Andrés

El antiguo edificio de Trabajo, actualmente sindical, de la plaza de Alemania, que acoge dependencias tanto de la patronal CEOE-Cepyme de Zamora, como de los sindicatos UGT, CCOO, USO y CSIF, acaba de comenzar las obras de mejora de la eficiencia energética que supone una inversion de 3,3 millones de euros y afecta tanto al cuerpo central de nueve plantas como al inmueble contiguo, sede principal de la patronal.

La licencia de obras para este proyecto se concedió en apenas dos meses, destacó en su día el alcalde, Francisco Guarido, debido a que la documentación estaba completa.

Las obras para mejorar las condiciones de eficiencia energética contemplan actuar tanto en la envolvente como en todas las fachadas y ventanas del edificio. El plazo de ejecución de los trabajos es de 16 meses y afectan a un edificio ubicado en una parcela de 1.131 metros cuadrados que tiene nueve alturas y una planta bajo rasante y que conjuntamente suma 5.540 metros de edificabilidad.

Las obras permitirán un ahorro de un mínimo del 30% del consumo energético actual de ese edificio que antes era del Ministerio y que fue cedido hace años a los sindicatos como compensación al patrimonio que les fue incautado durante el franquismo.

En contra

El doctor en historia del Arte Rafael Ángel García Lozano, se ha pronunciado en contra de este tipo de actuaciones para la dotación de un sistema de aislamiento térmico exterior en este edificio, porque este tipo de actuaciones modifica sustancialmente la imagen exterior del inmueble. "Esta problemática se acentúa al tratarse de uno de los inmuebles más representativos e icónicos de la arquitectura moderna en la ciudad, exponente de renovación formal de la arquitectura de los años 60 y signo, además, de la arquitectura pública de carácter administrativo".

"El problema de estas intervenciones estriba en que hacen perder la apariencia original de los edificios, singularidad formal que le es propia, su propio estilo arquitectónico, desfiguran la configuración de los inmuebles y consecuentemente la morfología urbana. Alteraciones que llegan a ser de tal entidad que hacen que las edificaciones acaben pareciendo otra cosa muy distinta, modificando radicalmente los resultados originales de los edificios, tal como fueron concebidos por sus proyectistas, tal como se han consolidado en la ciudadanía, tal como forman parte del paisaje de la ciudad", indica García Lozano. Algo parecido ocurrió con el instituto María de Molina.

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