Entrevista | Mariano Hoya Secretario general de Industria, Construcción y Agro de UGT

"Zamora necesita de una gran reflexión política que la defina como elemento prioritario"

"Con las subidas del salario mínimo se ha conseguido redistribuir la riqueza y que haya más capacidad de gasto"

Mariano Hoya durante su visita a Zamora.

Mariano Hoya durante su visita a Zamora. / Alba Prieto

Un gran Pacto de Estado por la Industria en el que se tenga en cuenta provincias con graves problemas de despoblación como Zamora es lo que reclama el secretario general de la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT, Mariano Hoya.

–¿Cómo ve la situación actual de la industria?

–Tenemos muchas incertidumbres, tanto políticas como en los sectores industriales en los que tenemos enormes preocupaciones. Hay sectores con muchísimas dificultades en nuestro país por todo el proceso de digitalización, de descarbonización y de robotización.

–¿Qué futuro se plantea con tanta incertidumbre?

–La impresión que tenemos desde la Comisión Ejecutiva Federal es que vienen curvas, que vienen tiempos complicados para la industria de nuestro país.

–¿Qué plantean frente a esta situación?

–Algo que venimos reclamando desde hace tiempo es que había que hacer un pacto de industria, deberíamos de tener un proyecto de país al margen de los vaivenes políticos, pero luego en este país es imposible hacer coincidir al PSOE y al PP en nada.

Las claves del pacto

–¿Cuáles serían las claves de ese pacto de industria?

–Primero, insisto, debería ser un gran pacto, donde todos estuviéramos aportando, sumando hacia un proyecto de país, donde se analicen los grandes sectores y se ponga encima de la mesa un proyecto que tenga que ver con el fortalecimiento de las industrias que tenemos para que sea un proyecto de transformación. Hay que hablar de los cambios por la digitalización y la descarbonización. Tenemos que ser conscientes de que va a haber industria, por ejemplo, la de la automoción, que haciéndolo todo muy bien, se va a producir la pérdida del 20-30% de los trabajadores. Nosotros queremos que eso se produzca mediante una transición ordenada, justa y con diálogo, de tal manera que esos trabajadores que hoy salgan de los sectores industriales se incorporen a las nuevas actividades que se van a ir creando.

–¿En qué situación se encuentra Zamora en esta transición?

–Necesitamos hablar del aumento de tamaño de las industrias en nuestro país, la media de las industrias de Zamora es de cinco trabajadores. Tenemos dos en Zamora con más de 250 trabajadores y trabajadoras, y siete con más de 100. Zamora es una ciudad evidentemente que no se puede considerar industrial, entonces necesitamos redimensionar nuestras industrias para ser más competitivas, para ser más capaces de exportar, de internacionalizarse y tenemos que ser capaces de estar atentos a estos cambios.

Se tiene que repartir la industria porque es la que afianza población

–¿En ese pacto que plantean qué papel se da a provincias más despobladas como Zamora?

–Ese pacto de industria tiene que analizar la España vaciada. Zamora es de las ciudades más despobladas de España, los grandes centros no pueden ser Bilbao, Barcelona y Madrid, como pasaba en tiempos de Franco, se tiene que repartir la industria porque es la que cohesiona y vertebra los territorios, da empleos de calidad, y consigue afianzar a los jóvenes.

–¿Qué consecuencias tiene esta falta de industrias en Zamora?

–Las industrias consiguen que en su entorno se genere ciudadanía. Cuando no hay industria, pues los salarios son muy bajos, las condiciones son precarias, son malas y los jóvenes se van, desaparecen.

Una necesaria reflexión política

–¿Qué necesita Zamora para cambiar este panorama tan desolador?

–Zamora necesita de una gran reflexión política, de un acuerdo político y en ese rediseño de país. Habría que incorporar a Zamora como elemento prioritario, porque si no Zamora tiene muchas dificultades. La industria turística algo ha crecido, sobre todo con la llegada del AVE, pero eso no es suficiente para que los jóvenes se afiancen en una población. En Zamora necesitamos industria manufacturera, necesitamos industria de la automoción, de los componentes de la automoción ya que eso genera mucho más empleo en torno a esos centros fabriles.

Hay que pensar en los trabajadores que no tienen tractores para movilizarse

–¿Cómo podrían ayudar las instituciones a esta reflexión?

–Zamora, en mi opinión, es una de las grandes olvidadas de nuestro país, y es una de las grandes olvidadas de nuestra Comunidad. Cuando se habla del debate regionalista, también en Castilla y León, pues posiblemente Zamora es de las que más tengan que reivindicar.

Las reivindicaciones de los tractoristas

–¿Cuál es su postura respecto a las reivindicaciones del sector agrícola?

–Hay muchas razones en las reivindicaciones de los tractoristas, pero también hay que pensar en los trabajadores que no tienen tractores para movilizarse y llevarlos a la Castellana, pero tienen hijos e hijas, y tienen que pagar su piso, y tienen que pagar sus alimentos, y con salarios de 600 ó 700 euros, pues se hace muy, muy difícil. La industria no son sólo los empresarios de la agricultura, los que tienen tractores de 200.000 euros. La industria agroalimentaria son muchísimos trabajadores y trabajadoras que trabajan en el campo en condiciones muy precarias, a los que no se les aplica la ley, el salario mínimo interprofesional, que eso es obligatorio para todos los trabajadores de este país.

–¿Cómo valora el papel de los sindicatos en las protestas?

–En la última semana ya tanto COAG como Asaja como UPA se han incorporado a las reivindicaciones porque se han dado cuenta que los habían adelantado por la izquierda y por la derecha y, ahora, estos sí llevan más estructurada la reivindicación. Y, ahora, el Gobierno está teniendo sensibilidad con las reivindicaciones para que se reconduzcan y darles salidas.

La cadena de valor

–¿Qué opina sobre sus exigencias respecto a los precios?

–Nosotros hicimos un estudio el año pasado con la Universidad Autónoma de Madrid sobre toda la cadena de valor y donde se iba el dinero en todo este proceso inflacionista que se ha producido en nuestro país. Y la conclusión era que todo el mundo gana, que nadie pierde, pero que, evidentemente, quien se lleva la parte más importante de todos esos beneficios son las grandes distribuidoras que se están hinchando.

Las grandes distribuidoras se están hinchando en este proceso inflacionista

–Hay un problema grave que se agudiza en provincias como Zamora como es la falta de relevo generacional ¿qué se puede hacer contra ello?

–Esto se está dando en muchos sectores, incluso en la construcción que es un sector en crecimiento, pero también tiene esos problemas de envejecimiento del sector. Hoy, en este país ningún padre quiere que su hijo se suba a una obra a poner ladrillos. Esto ha ocasionado un problema claro de falta de mano de obra. En el sector de construcción las expectativas son que van a hacer falta en los próximos años entre 500 y 700 mil trabajadores.

El sector de la construcción

–¿Cómo se va a poder solventar esa gran falta de trabajadores?

–En las listas de desempleo existen actualmente 200 mil trabajadores ya apuntados en el sector de la construcción. Yo creo que el ervicio Público de Empleo Estatal (SEPE) debiera mejorar su capacidad para unir una oferta con una demanda porque yo creo que hoy es casi un registro de parados. También, tiene que ver con la oferta que se hace a los trabajadores que no son adecuadas para atraerles.

–¿A qué se refiere?

–Habrá que hacer un análisis de las necesidades que tenemos en diferentes sectores también el de la agricultura. En el sector de la agricultura llevan viniendo trabajadores de fuera y de aquí se van a Francia. Yo creo que preferirá quedarse en su zona de trabajo y en su zona donde vive a coger la maleta e irse un mes y medio, dos meses o tres a Francia. ¿Por qué pasa? Porque las condiciones salariales son infinitamente mejores que las de España. Entonces cuando esos empresarios dicen que no hay trabajadores igual tendrían que pensar que a lo mejor si les subieran los salarios, las condiciones, pues posiblemente sí tendrían más trabajadores. Siendo un sector también difícil porque tampoco queremos que nuestros hijos se vayan al campo.

Hoy ningún padre o madre quiere que su hijo se suba a la obra a poner ladrillos

–¿Son los salarios entonces la causa principal de esta falta de trabajadores?

–Hay empresas tecnológicas en este país que están pagando a un ingeniero que ha hecho su carrera 21.000 euros o 22.000 euros y a ese ingeniero en Alemania le ofrecen 38.000, 42.000 o 53.000, entonces se va. ¿Y por qué allí se puede costear esos sueldos y aquí no? Cuando hablas con los empresarios, te dicen que el salario no es la causa principal, pero para mí sí es la causa principal, y es una de las causas más importantes. Luego, pues hay otra serie de elementos, insisto.

Sobre el SMI

–Muchos empresarios no apoyan estas subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) porque opinan que son empresas pequeñas que no pueden soportar esta alza.

–Eso lo llevamos escuchando toda la vida. Y nunca se hunden, nunca. Ahora, estamos en los niveles más altos de empleabilidad de la historia y con más cotizantes a la seguridad social que ha habido en la historia. Con estas subidas se ha conseguido redistribuir un poquito la riqueza. Se ha conseguido que esos sectores, ínfimos en salarios, tengan alguna capacidad de gasto en un país de micropymes, que es España, y donde el consumo es fundamental para que ruede la economía.

El SEPE debería mejorar su capacidad para unir una oferta con una demanda

–¿Cómo ve entonces el efecto de esta subida del SMI en provincias como Zamora?

–Si hay un 30% de la población que no tiene nada más que lo justo para pagar la hipoteca y comer escasamente un plato de lentejas, pues evidentemente ese 30% no puede destinar nada a la economía. Si sube su capacidad de gasto, no es para comprarse chalets es para tener un poquito más para vivir y gastar en las necesidades básicas, y una necesidad básica puede ser irte el sábado con tu mujer a tomar una cerveza. Ese señor del bar, cuando van a gastarse estas familias y tomarse una cerveza, está generando también, está haciendo rodar la rueda de la economía, y este ahora, como tiene más capacidad de gasto, comprará un cochecito, o un cochecito más grande, y el otro, y así funciona nuestra economía. Nuestra economía es la suma de las pequeñas y medianas empresas, y necesitamos que haya capacidad de gasto y la subida del SMI se ha demostrado que es un acierto.

Atraer a los jóvenes

–¿Y cómo se podrían hacer más atractivos estos sectores para la gente joven?

–Nosotros en la Fundación Laboral de la Construcción llevamos analizando el crecimiento del sector para hacerlo más atractivo a los jóvenes. El año pasado hemos formado 100.000 personas en la FLC, en los 54 o 55 centros que tenemos por toda España. ¿Qué hemos hecho este año? Pues hemos hecho un análisis y hemos concretado que posiblemente nos hace falta más visibilización. También, es importante mejorar la seguridad de los trabajadores y las trabajadoras del sector. Entonces tenemos que conseguir hacer las obras más seguras y que los jóvenes no sientan que subirse a una obra es un ejercicio de riesgo. Luego pues tenemos que hacer más labores explicativas, tenemos que formarlos porque hoy la construcción que se produce no es la construcción de hace 20 años, hoy está todo muy panelizado, todo muy automatizado. Porque evidentemente, si no se construye, el país se para, eso es obvio. De los diez euros que van a entrar de los fondos, siete van a pasar directamente por el sector de la construcción. Si no existiera el sector de la construcción, evidentemente, no habría capacidad de ejecución de todos esos fondos.

–Por último, ¿qué valoración hace de las medidas implementadas por el actual Gobierno?

–Este Gobierno, en general, lo está haciendo bien. El país va bien, crece económicamente, el empleo crece, los acuerdos sociales son muy positivos como la subida del SMI que afecta sobre todo a mujeres en actividades muy precarias.

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