"Más que por ganar una fama, yo escribo por necesidad"

"En España no hay una gran afición por la poesía, por eso estoy tan contento con la publicación"

El escritor y profesor.

El escritor y profesor.

Beatriz Blanco García

Beatriz Blanco García

"Posidonia. 56 canciones de amor y una canción de despedida" es el primer poemario publicado del profesor Alejandro Álvarez Fernaud, presentado en la Biblioteca Pública del Estado. Un libro donde muestra todos sus sentimientos, en un trabajo de introspección que reconoce necesario para él. Muy ilusionado por que una pequeña editorial se hay fijado en sus versos, sigue escribiendo como terapia y para aumentar su producción literaria, que desarrolla en diferentes idiomas.

–¿Qué se puede encontrar en su primer poemario?

–Un total de 57 poemas que pretenden ser un homenaje a Neruda en el título, haciendo alusión a su famoso libro "Veinte poemas de amor y una canción desesperada". Este poeta chileno es un de mis autores de referencia cuando me pongo a escribir. El libro nació en el verano de 2021, mientras estaba de vacaciones en Gijón. Allí me vino la inspiración para los versos, fruto de mis largos paseos por la playa de San Lorenzo. Además, estoy muy ilusionado, porque es el primer libro que me publican, ha confiado en mí una discreta editorial valenciana, Talón de Aquiles, que se dedica a publicar a autores noveles como yo. Estoy muy contento con el resultado, porque además tengo mucho material diferente, no solo poesía, sino también ensayo e incluso teatro, tanto en castellano como en otros idiomas.

–¿Este ha sido su trabajo más elaborado hasta la fecha?

–Puede que sea del que más orgulloso estoy en cuanto al resultado. Se trata de un poemario que habla de amor y desamor, donde están muy presente elementos que tienen que ver con el mundo marino.

–¿En qué sentido?

–Por ejemplo, el lector se puede encontrar con figuras muy simbólicas, al estilo de Federico García Lorca. Desde el mar hasta sirenas varadas o gaviotas. Además, el título, "Posidonia", tiene una doble referencia. Por un lado, al dios griego Poseidón, ya que el libro tiene mucho de mitología. Soy profesor de Latín y Griego y me gusta hacer muchas referencias al mundo de los mitos. La palabra también se refiere a una planta marina que es muy peculiar, propia del Mediterráneo, que se caracteriza por tener flores y frutos. Y, personalmente, me siento identificado con ese título también, es como un heterónimo, porque se considera al final como un alga, una planta un poco relegada a la orilla, abandonado por la referencia femenina.

El más difícil todavía de la poesía

–Publicar un libro ya es por sí complicado. ¿Lo es más todavía cuando se trata de un poemario?

–Sin ninguna duda. En España no hay una gran afición por la poesía, por eso estoy tan contento por haber sido editado y que mi libro se vaya a poder distribuir por librerías de toda España. Hoy en día es más sencillo la autopublicación, pero yo envié los diez primeros poemas de mi manuscrito y desde la editorial Alberto Guillén se puso en contacto conmigo para que le enviara el resto. A partir de ahí fue un proceso de pulir algunas cosas y posterior maquetación hasta que llegó el libro a mi casa.

Alejandro Álvarez Fernaud, con su libro de poemas.

Alejandro Álvarez Fernaud, con su libro de poemas. / Cedida

–¿Cómo definiría su poesía?

–Tengo varios referentes. Como he comentado, está muy presente Pablo Neruda o García Lorca con su simbología, pero también me gustan autores clásicos como Ovidio, el poder evocador de la naturaleza de Machado o los novísimos como Ángel González. También la época "beat" de la poesía norteamericana o incluso Silvia Plath. Esas serían mis referencias principales a la hora de escribir, sobre todo en este libro.

Los versos en su vida

–¿Qué le aporta el escribir poesía?

–En mi caso, escribo más que por ganar una fama, por necesidad. A veces por practicar otro idioma e incluso por una necesidad de autoterapia. De hecho, me he ahorrado mucho en el psicólogo escribiendo. La explosión creativa me vino después del confinamiento, concretamente en Peñíscola. Allí estaba con mi familia y así como a Hesíodo se le apareció la musa en el monte Helicón, a mí se me apareció en el castillo del Papa Luna. Fue algo repentino, me surgió esa necesidad de manifestarme por escrito y, a partir de ahí, he producido muchísimo.

–¿Por necesidad?

–El principal motivo es esa necesidad de exponer, como hago en "Posidonia". A veces incluso puede dar hasta pudor, porque desnudo mi alma excesivamente. Pero es esa necesidad de purgar fantasmas del pasado, malos momentos de soledad durante el confinamiento o también sentimientos por otras personas.

Suma y sigue

–Con tanta producción, ¿"Posidonia" será el primero de más libros?

–Eso me gustaría. El auge de producción se inició en marzo. Antes no lo hacía porque soy muy autocrítico, pero cuando me han publicado este libro empecé a presentarme a concursos literarios, una vez que vi ese interés de la editorial por mi obra. No he ganado ningún concurso, pero me sigo presentando porque busco seguir publicando, en la medida de lo posible. El único premio que tengo es por un poemario italiano que presenté. Recibí una mención especial por "Quaderno de Santa Croce", donde hablo de mis recuerdos en Santa Cruz de Tenerife.

–Está claro que los viajes son inspiradores para usted.

–En ese sentido, los viajes son muy necesarios, también para desconectar, además de por motivos culturales, por supuesto. Para la inspiración, el cambio de aires, el entorno nuevo, esas referencias culturales, la gastronomía, las gentes o los museos juegan un papel muy importante para mí. Salir de la zona de confort y buscar otras experiencias me parece esencial y también son importantes las lecturas que hago, de las que tomo anotaciones. De hecho, el libro que estoy escribiendo ahora mismo, también de poesía, se está gestando de esta manera.