Entrevista | Ángela Ribeiro Seijas Jefa del Grupo de Investigación de IA en el CSIC

"Queremos que el trabajo en el campo sea menos duro y que la calidad en el trato animal y en la producción sean aún mayores"

"La aplicación de automatización y robótica revierte en mejoras económicas, medioambientales y laborales"

Ángela Ribeiro

Ángela Ribeiro

Ángela Ribeiro es la jefa del Grupo de Investigación de IA en el CSIC. Con su equipo, trabaja en la mejora de las condiciones del campo a través de las nuevas tecnologías. El 28 de septiembre asistirá como ponente al congreso sobre Automatización y Robótica de la Agricultura y Ganadería organizado por EL CORREO-LA OPINIÓN DE ZAMORA para comentar los últimos avances en la materia.

–¿En qué consiste su trabajo como Jefa del Grupo de Investigación de Inteligencia Artificial del CSIC? ¿cómo se relaciona con la esautomatización en la agricultura y ganadería?

–Somos un grupo de investigación de Inteligencia Artificial y desarrollamos técnicas de IA, aprendizaje automático y robótica. Llevamos trabajando en temas de agricultura de precisión desde finales de los años 90, cuando esta cuestión empieza a tomar más relevancia dentro de Agronomía. La agricultura de precisión, como tal, se basa en hacer en cada unidad de terreno lo que necesita en un determinado momento. Esto requiere saber cuándo se necesita y dónde para poder actuar de forma diferenciada en cada zona. Al final, todo esto, es automática, que funciona conociendo primero el estado del cultivo para poder tomar decisiones sobre cómo actuar para lo que se utilizan sistemas de toma de decisión apoyados en IA. En el campo de la ganadería también se puede aplicar este concepto de precisión incorporando robótica y automática para mejorar y facilitar el cuidado el ganado.

–¿Cuáles son algunas de las aplicaciones específicas de la IA en estos sectores?

–Por ejemplo, en agricultura, lo que se hace con el tratamiento de un cultivo, normalmente se aplican los mismos cuidados a todo, pero lo más probable es que no toda la producción necesite los mismos productos ni cuidados. Con esa forma de trabajar, de media el resultado es bueno, pero, si se realiza con la automatización, sin coste añadido, que es precisamente uno de los puntos fuertes, el agricultor es capaz de dar a cada pequeña área del terreno lo que necesita, como lo haría un trabajador mirando planta a planta, el producto va a ser mejor. En lo que respecta a la ganadería, por ejemplo, incorporando un sensor GPS al ganado que te permita saber, en todo momento, donde están las reses, u otras aplicaciones para conocer el estado y calidad del pasto a través de la visión artificial y utilizando diferentes algoritmos.

–Zamora atraviesa grandes desafíos en el campo, es un trabajo duro y falta mano de obra, estas tecnologías podrían ayudar en esas cuestiones.

–Desde luego. Nuestros desarrollos van muy en la línea de lograr que el trabajo del campo sea cada vez menos duro, que las condiciones de trabajo sean mejores para que el trabajo en el campo sea un objetivo que se pueda plantear la gente como una forma de vida y que la calidad en el trato animal y en la producción sean aún mayores. Por ejemplo, si estamos haciendo la cosecha manual de algún tipo de producto, como la de la fruta de mesa. Por un lado, tienes la persona que hace el corte, pero también tiene que arrastrar algún tipo de caja o recipiente sobre el que sitúa la fruta, en una situación de calor, por un terreno irregular. Entonces, si tiene sistemas que te permiten aunar la destreza del ser humano para hacer los cortes, como en el caso de la uva, con la de un robot que realiza ese transporte, consigues que el trabajo a realizar no sea tan duro para la persona. En el caso de la ganadería, el trabajo del ganadero es igualmente duro, porque, además, hay que añadir que mientras la agricultura tiene periodos de descanso, en la ganadería estás de continúo trabajando al depender de animales. Por ello, todas las herramientas que te permitan vigilar y realizar ciertas labores como las que desempeñan los robots limpiadores o especializados en ordeño, van a ser beneficiosas, tanto en el trato del animal, porque están pensadas para que sean cuidadosos con ellos, como al ganadero haciendo que sus condiciones de trabajo sean mejores.

Pusimos el foco en hacer una gestión de precisión que hace que la calidad de lo que produces sea mejor y el uso de recursos menor

–¿Cómo impactan las tecnologías de automatización en términos de sostenibilidad y reducción del impacto ambiental?

–Además de ese objetivo de mejorar las condiciones de los trabajadores, como grupo, pusimos el foco en hacer una gestión de precisión que hace que la calidad de lo que produces sea mejor y el uso de recursos menor. Entonces, esto permite ser medioambientalmente más sostenible porque, por ejemplo, en el caso de tratamientos para malas hierbas o para algún tipo de plaga, podemos utilizar solo lo que se necesite, no mucho más de lo necesario porque la visión cambia, se pasa de una en conjunto a una específica y concreta.

–¿Y en el plano económico?

–La aplicación de las técnicas que comentamos también revierte en mejoras económicas. Imagina que ahora tuviéramos que recoger el cereal segando como se hacía hace siglos y no mediante las súper cosechadoras que tenemos. El coste no tiene nada que ver. Esa maquinaría tiene un coste inicial elevado, pero se amortiza y merece la pena.

Cada vez vamos a ver más sistemas donde se recoge información

–¿Qué avances podemos esperar en los próximos años?

–Cada vez vamos a ver más sistemas donde se recoge información. Unas herramientas que permiten compartir la información y permite a los agricultores y ganaderos tomar mejores decisiones con información climática, por ejemplo, muy precisa. Vamos a ver todo esto implantado en los cuadernos de campo porque ya hay muchos agricultores que ya lo usan. En lo que se refiere a la robótica, en mi opinión va a entrar poco a poco, quizá a través de empresas de servicio para diferentes tareas. Aunque puede que instalaciones muy grandes en las que se puede amortizar la compra de robots se empiecen a ver.

–Se necesita mucha investigación, ¿seguirá aumentando para el desarrollo de estos campos?

–Claro, hay investigación en todos los sitios. Hay muchas cosas que no se pueden realizar si no tienes estas herramientas de base sobre las que hay que generar todavía tecnología, porque lógicamente, no está toda todavía desarrollada. En la agricultura de precisión la investigación se divide en tres grandes bloques. El de percepción es el que nos permite saber lo que está pasando a través de diferentes tipos de sensores y resoluciones, que pueden estar en tierra y son muy exactos, pero brindan poca cobertura, otros remotos que pueden ir en drones y amplían la cobertura, pero con menor resolución que la de tierra y así hasta los sistemas satélite que te permiten ver amplias zonas de terreno. En esa parte tienes investigación dedicada al desarrollo de los diferentes sensores y a como combinar toda esa información que viene de diferentes fuentes. A partir de ahí, se pasa al siguiente bloque, el de toma de decisiones con la información que se ha recolectado, que también se plasma en sistemas de gestión. Por último, el tercer bloque es el de actuación. Tenemos la información, hemos decidido lo que vamos a hacer y llega el momento de actuar. Por ejemplo, hemos visto que había botritis en un racimo de uva. Normalmente eso significa que a todos los racimos le echamos el fungicida, aunque no sea necesario en todos. Con estas tecnologías podríamos tratar de forma precisa qué plantas lo necesitan. Estos tres bloques siguen necesitando que se desarrolle tecnología. Al final, lo que buscamos es que a través de estas herramientas el resultado sea como si hubiera un montón de agricultores.

Es un campo que requiere de muchas disciplinas, como la ingeniería, la informática o la agronomía

–¿Qué consejo le daría a los jóvenes investigadores que trabajan en estos sectores?

–Los animo a que continúen en ello porque es un campo que requiere de muchas disciplinas. Tienes a los ingenieros industriales que son los que van a entender mejor los mecanismos, buscar soluciones y desarrollar tecnologías para problemas reales, con unos requisitos que hacen que sea un hito muy importante su desarrollo. Para aquellos que son más de informática, en este terreno hay un campo de IA alucinante porque tienes mundos semiestructurados de los cuales conoces ciertas cosas, pero no el total, lo que permite generar formatos de inteligencia parecidos a nosotros, que tenemos datos, pero nos movemos en una realidad sin conocerlo todo adaptándonos a lo que vemos. Para los agrónomos, pueden estudiar cómo sacar el máximo rendimiento al desarrollo de todas estas herramientas. Todo está unido y es un campo profundamente interesante.