Solo un médico de familia pide añadir turno de tarde y dos jubilados el reenganche en Zamora

La medida de Sanidad para cubrir bajas por COVID fracasa, explica CSIF, porque “queremos dar una atención digna, no somos veterinarios”

El centro de Salud de Santa Elena antes de la pandemia.

El centro de Salud de Santa Elena antes de la pandemia. / J. de la Fuente

Un sólo médico de familia ha solicitado incorporarse al horario vespertino, que le reportaría 314,6 euro por tarde trabajada; y solo dos facultativos jubilados han pedido el reenganche para todo el año en Zamora. Un “fracaso” que demuestra que los facultativos “no queremos más dinero, queremos hacer medicina, dar una atención digna a los pacientes. Ver a 70 pacientes al día es una atención más propia de veterinarios que de médicos”. Así de tajante se manifiesta el representante del sindicato CSIF, Ángel Chapa, al explicar el escaso atractivo que ha tenido la medida de la Consejería de Sanidad para evitar el colapso en la Atención Primaria debido al aumento de bajas por los contagios de COVID entre el personal sanitario.

“El balance de la “supermedida” retrata perfectamente el hastío de los profesionales y la desafección con sus gestores políticos”, es “un zasca” al consejero de Sanidad, Alejandro Vázquez, abunda el sindicato. Y vuelve a poner el foco en la vieja reivindicación de “unas condiciones de trabajo dignas”, mientras que se pregunta que ocurrirá cuando el médico de familia tenga que ver de nuevo a más de 40 pacientes por la mañana, dado el rechazo que está suponiendo la propuesta vespertina.

Esta escasez de personal sanitario “es una epidemia silenciosa, que no es el COVID, pero compromete seriamente la seguridad del paciente porque nadie en cinco minutos puede proceder a ver al enfermo con la atención que precisa”, apunta el sindicato.

Sin olvidar que existen otros factores que incrementan el nivel de atención, el índice de envejecimiento de la población redunda en el aumento del tiempo necesario por paciente, ya que, por ejemplo, una persona mayor tarda más en poder desnudarse para ser auscultada y en volverse a vestirse.

Ese ejemplo, lejos de parecer una anécdota, refleja los múltiples cuestiones que arañan jornada laboral al médico dentro de la consulta y lo restan para el cuidado de los usuarios, como el tener que salir a llamar a los pacientes porque la Ley de Protección de Datos prohíbe colocar la lista al lado de la puerta de cada despacho.

El CSIF carga con fuerza contra la creciente labor burocrática que absorben las consultas de Atención Primaria, como los múltiples certificados para diversas cuestiones, “aquí piden ese documento a los médicos de Atención Primaria para un campamento, para ir a un balneario, etc., te lo exigen hacer y no estás obligado”. Ángel Chapa subraya que “tener a un médico haciendo papel no es rentable, al igual que tenerlo haciendo kilómetros, eso es ineficiente e ineficaz”.

La irrupción del COVID ha servido para poner al descubierto todo este tipo de trabajo que no se centra en la medicina, que contrasta absolutamente con la vocación y el propósito del médico que “quiere trabajar bien y dignificar su trabajo, ser médico”, reitera el representante sindical.

Los médicos de Familia se sienten maltratados por el sistema, ninguneados, añade. No hay más que analizar los datos del MIR, a pesar de haber más plazas para médico de familia para Castilla y León este año, de las que 14 eran para Zamora, tres de ellas quedaron desiertas. El problema que se presenta es muy grave, insiste Chapa, que ofrece una explicación: la falta de prestigio social de la especialidad y de reconocimiento universitario, “aunque es la especialidad más extendida, ni se estudia en las universidad”.

De los mil puestos del MIR a elegir, "nadie opta por medicina familiar y comunitaria, pudiendo hacerlo, prefieren cualquier otra especialidad". Y no pinta bien para el futuro, “como de una puñetera vez no arreglen el sistema, los políticos y la sociedad, otorgándoles el prestigio y el reconocimiento que merecen, por ejemplo, en el ámbito universitario, nadie hará esa especialización para ser “secretarios” y/o “esclavos” de pacientes y especialistas hospitalarios, cuándo son igual de especialistas que ellos".

El concurso de traslados deja a Zamora sin facultativos que se van y un 30% de vacantes

La plantilla de médicos de Atención Primaria para Zamora se verá aún más reducida de lo que está, ya que el concurso de traslados que se resuelve hoy mismo, 18 de enero, deja 22 plaza sin cubrir, los mismos médicos que han decidido irse ya, y que se suman a las 50 plazas que ya vacantes, explica el representante del CSIF. Ese saldo negativo entre los médicos de familia que se van de Zamora y los que deciden venir supone un 30% de plantilla sin cubrir, sumada a las plazas que ya estaban por cubrir. Es decir, el sistema sanitario de la provincia necesita otras 70 médicos de Atención Primaria más para dar respuesta a las necesidades actuales.

Esa descompensación tiene una vía de solución nada compleja, “se salvaría de forma inmediata si se resolviera la oposición de la Oferta Pública de Empleo del año 2019, que tiene 800 profesionales, interinos y con trabajo eventual, esperando a que se les asigne una plaza. El CSIF pide a la Gerencia de Zamora que exija que, al menos, cien de esas plazas se designen a la provincia para poder contrarrestar ese déficit denunciado. Se trata de profesionales que ya han aprobado y están baremados, solo resta que se les conceda una plaza de médico de Atención Primaria, "que la Gerencia del Sacyl les asigne un destino".

Para el CSIF “otra muestra más de maltrato hacia estos profesionales es que desconocen a que zona se les va a llevar, ni a qué provincia de la comunidad autónoma, a diferencia del resto de oposiciones del Estado no están identificados los destinos”, únicamente que será en Castilla y León, apostilla Ángel Chapa. En la provincia zamorana, alrededor de 200 médicos de familia atienden la población en la provincia de Zamora. La falta de personal es la causa por la que los médicos “estamos quemados en estos momentos, dado el exceso de trabajo, hay mucha ansiedad desde que ha llegado el COVID, estamos desbordados”.

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