El proyecto Arraigo suma adeptos en Zamora y encandila a 40 pueblos

Los responsables de la iniciativa determinarán próximamente las actuaciones en cada zona

Un hombre camina por la localidad de Brandilanes. |

Un hombre camina por la localidad de Brandilanes. | / Jose Luis Fernández

M. H.

El proyecto Arraigo sigue sumando adeptos en la provincia y ha logrado encandilar a 40 pueblos zamoranos. La Diputación cerró hace unos días el plazo de recepción de solicitudes para participar en esta iniciativa que busca repoblar las zonas más castigadas por la sangría demográfica, y lo hizo tras contabilizar peticiones procedentes de buena parte de las comarcas. La despoblación castiga y muchos aprovechan cualquier atisbo de esperanza en busca de un apoyo.

Con estas peticiones en la mano, la Diputación remitió los datos a los responsables del proyecto y a la otra administración implicada, la Junta de Castilla y León. A partir de ahí, el día 30 de septiembre se empezará a decidir cómo actuar en cada territorio.

El propio presidente de la Diputación, Francisco José Requejo, explicó que la idea inicial era intervenir por comarcas, pero el tipo de solicitudes recibidas invita a una actuación más centrada en los casos concretos. Además, la disposición de Iberdrola a colaborar económicamente con la idea facilitará la posibilidad de atender todas las candidaturas, siempre que sea posible y encajen con la idea.

Hay que recordar que el proyecto Arraigo es la iniciativa que pretende conectar a las familias que buscan un acomodo en el medio rural con los agentes que les pueden proporcionar esas oportunidades desde las comarcas. Los responsables del proyecto cuentan con una base de datos de varios miles de personas a las que buscan un encaje real en el territorio a través de un concepto que huye de la simplificación y trabaja por una simbiosis adecuada que garantice que los pobladores hallen el entorno que buscaban y, de paso, aporten valor a ese territorio en el que se instalan.

La iniciativa ya ha tenido recorrido en otras provincias y aterriza ahora en Zamora como una nueva esperanza para tratar de dar vida a las comarcas más golpeadas por la crisis demográfica.