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Luis Mariano Esteban: “Me gusta dejarle al lector pequeñas píldoras para invitarle a pensar”

“Mi primera novela cabalga entre la reflexión, el misterio y el amor, pero entendido en un sentido amplio”

Luis Mariano Esteban, con su primera novela.

Luis Mariano Esteban, con su primera novela. / L. M. E.

B. Blanco García

B. Blanco García

A pesar del título —“Dile que la quiero”—, la primera novela de Luis Mariano Esteban no es una historia romántica sino de las que invita a reflexionar. Este profesor de literatura ha decidido pasar al otro lado y probar suerte como escritor, aprovechando el tiempo que le otorgó el confinamiento.

–¿Cómo decide dar el paso para publica su primera novela?

–El empujón me lo da la pandemia para terminarla. La empecé hace cuatro o cinco años y la primera parte la escribí del tirón, pero luego se fue atascando. Aunque tengo otras dos historias empezadas, no encontraba nunca un rato para finalizar la primera y la oportunidad me surgió, casi por obligación, con la pandemia.

–¿Se puede decir que el confinamiento puso el lazo final a la novela?

–La novela no tiene nada del confinamiento dentro, pero sí se puede decir que es hija putativa del coronavirus (risas)

–¿En qué género se podría enmarcar?

–A pesar de que me dedico a la enseñanza de la literatura como profesor de Secundaria, no sabría muy bien dónde encuadrarla. Y es que no se trata de una historia amorosa, a pesar del título. Es más bien una búsqueda interior por un lado y también tiene su parte de misterio, con una investigación de por medio. Si hay que catalogarla, no me lo he planteado, pero quizá pueda cabalgar entre la reflexión, el misterio y el amor, pero en un sentido muy amplio, de amistad, fidelidad y confianza.

–Aunque ha sido un proceso largo, ¿recuerda cómo fue enfrentarse a la página en blanco?

–Personalmente, fue muy sencillo, porque venía muy rodado de escribir relatos. A mí la página en blanco me asusta poco, me asusta más no acabar la historia en la segunda página. Soy un gran generador de historias, pero luego soy capaz de acabarlas muy temprano. La novela requiere un proceso mucho más lento, necesita más reposo. Pero reconozco que no he tenido miedo a la pantalla en blanco.

–¿Y su formación académica, como doctor en Filología Hispánica, le ha servido para cumplir con este cometido?

–Creo que me ha servido mucho más mi afición lectora. La formación académica me ha valido para pulir el estilo, en el sentido de que las frases estén bien construidas y los puntos estén en su sitio, porque para eso soy muy pejiguero. Pero me ha servido mucho más el ser un lector empedernido, además de casi todo lo que cae en mis manos.

–¿Es un lector todoterreno?

–Tengo muy poco filtro. He leído mucha novela de todos los periodos y mucho ensayo, así que mi primera obra tiene mucho de ambos, porque los personajes protagonistas se paran mucho a pensar.

–¿Es de los escritores que piensan en sus lectores cuando están creando la historia?

–Al principio pensé escribir esto solo para mí, pero en la teoría de la literatura se habla siempre de que los escritores tienen un lector ideal. Realmente, siempre se escribe para alguien y yo también tendría mi lector perfecto. Una vez que salté de pensar que esto era solo para mí, sí que comencé a imaginar al lector que yo buscaba y busco. Se trata de una persona que esté dispuesta a enfrentarse a ella misma, es decir, el que esté preparada para sentarse un rato y pensar si su vida es realmente como parece que es y sobre todo si es feliz con esa vida que tiene.

–¿Realizó algún pequeño estudio de campo previo a la publicación, pasándole el manuscrito a algún amigo?

–Se lo mandé a una amiga, una persona muy lectora. Además, le envíe hace años la primera parte y fue ella una de las que me animó a seguir, era algo que me iba recordando en este tiempo. Ella es ese tipo de lector que busco, alguien que ha leído y que está dispuesto a pensar determinadas frases que algún personaje suelta de vez en cuando, no solo a quedarse con la trama general, que es razonablemente sencilla.

–¿Le han llegado ya las primeras impresiones?

–No sé nada todavía, porque acaba de publicarse. La verdad es que el sello Universo de Letras, vinculado a la editorial Planeta, se pensaba salir a la calle y hacer promociones y girar por las librerías, pero toda esta situación ha frenado este tema. Todavía estamos a la espera, según evolucione el asunto. Mientras tanto, la editorial está promocionando la novela en sus redes sociales.

–¿Es de valientes publicar en esta época?

–Cuando me puse a terminar la novela no se preveía que esta situación se fuera a alargar tanto en el tiempo. Finalicé en los primeros momentos de pandemia y luego todo se precipitó. Pero para los autores desconocidos como yo, cualquier momento es bueno. No es como si se publicara una obra de Ruiz Zafón, por ejemplo. Con el tiempo, ya se verá cuál es la vida de la novela. A todo el que me pregunta, le digo que mi trabajo, terminar la novela y editarla, ya está hecho. Yo más no puedo hacer, ahora a esperar cómo evoluciona.

–De momento, ¿avanzará en sus dos siguientes novelas?

–Una ya la tengo muy adelantada y la otra está por la mitad. No tienen nada que ver con esta primera ni entre ellas. Se trata de puro divertimento de pasármelo bien escribiendo y también de irle dejando al lector frases sueltas, pequeñas píldoras para invitarle a pensar. Ese es mi objetivo y parece que va funcionando entre los primeros lectores. Y el disfrute de haberla escrito no me lo va a quitar ya nadie.

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