La diócesis de Zamora ha fijado para el próximo sábado 25 de julio como el día de recuerdo y oración por enfermos y familiares, tal y como ha propuesto la Conferencia Episcopal. Por eso, ese sábado, vísperas de San Joaquín y Santa Ana, se celebrará una misa en la Catedral a las 20.00 horas en memoria de los afectados por la pandemia.

Como explican los obispos en un comunicado, desde el pasado mes de marzo que se decretó el estado de alarma, hemos podido contemplar cómo los más afectados por este virus han sido los mayores y los que más han sufrido el drama de la soledad así como la distancia de sus seres queridos.

En una sociedad, en la que muchas veces se reivindica una libertad sin límites y sin verdad en la que se da excesiva importancia a lo joven, los mayores nos ayudan a valorar lo esencial y a renunciar a lo transitorio. "La vida les ha enseñado que el amor y el servicio a los suyos y a los restantes miembros de la sociedad son el verdadero fundamento en el que todos deberíamos apoyarnos para acoger, levantar y ofrecer esperanza a nuestros semejantes en medio de las dificultades de la vida", explican.

Por todo ello, desde la Diócesis invitan a recordar las palabras del Papa Francisco en las que afirmaba que una sociedad que abandona a sus mayores y prescinde de su sabiduría es una sociedad enferma y sin futuro, porque le falta la memoria. "Allí donde no hay respeto, reconocimiento y honor para los mayores, no puede haber futuro para los jóvenes, por eso hay que evitar que se produzca una ruptura generacional entre niños, jóvenes y mayores", concluyen.