"Si a lo largo de mi vida he escrito alguna reflexión pensando en el otro, ha sido esta. Y justamente por pensar mucho en el otro, pocos libros como este me han ayudado tanto a mí mismo". Así se refiere el escritor Jesús Ferrero a "La posesión de la vida", editado por Siruela. Este trabajo es su nuevo ensayo, un volumen que acaba de llegar a las librerías españolas y que durante un tiempo iba a llevar el subtítulo "manual para descodificar el destino", una referencia que, aunque concisa, prefirió evitar finalmente para que el lector no pensara que se encontraba ante un libro de autoayuda, según declaraciones realizadas a la agencia Ical.

La obra, explica el autor, "esta concebida como un manual de descodificación" e "intenta demostrar que eso tan misterioso que desde los griegos llamamos destino es un relato que te van añadiendo los demás, empezando por tus padres, pero que en un momento determinado también estás construyendo tú mismo. Un relato que es posible modificar, y que te puede llevar por muy diferentes caminos.

Con este trabajo, busca "analizar claramente cómo nos construyen, porque si tú reflexionas sobre ello serás capaz de encontrar las claves erróneas de tu propio edificio vital". "Más que un libro de autoayuda creo que es un libro filosófico, en la medida en que todos los libros filosóficos tienen algo de autoayuda. El 'Discurso del método' de Descartes, los 'Diálogos' de Platón... Siempre he creído en la filosofía existencial y me he dejado guiar por Kierkegaard, Sartre o Nietzsche, que te ofrecen claves para el difícil arte de vivir", explica en declaraciones a la agencia de noticias.

Por todo el libro planea la idea de la "salvación personal", tan característica "de la cultura occidental y tan vinculada a Narciso, al individualismo y al yo". A lo largo de sus páginas, el autor de 'Las trece rosas' ofrece "claves" que ayudan al lector a detectar los errores en que ha podido incurrir en la construcción de sí mismo, y que pueden acabar conduciéndole "por sendas muy oscuras e indeseables", describe Ferrero.

Ferrero ha madurado largamente en su cabeza "La posesión de la vida" antes de plasmarlo sobre papel. Según explica, comenzó a escribirlo inmediatamente después "Las experiencias del deseo. Eros y misos", que fue Premio Anagrama en la edición de 2009 y "tiene algo de continuación de aquel".

Entre sus pensamientos, se cruzan alusiones a algunas de las lecturas fundamentales que le han ayudado en su periplo vital, desde Maupassant a Canetti, de Jünger a Nabokov, pasando por Isadora Duncan, Stendhal, Freud o Scott Fitzgerald. "Incluyo referencias muy claras a algunos filósofos fundamentales, pero siempre me gusta apoyarme también en escritores porque los filósofos nos transmiten ideas abstractas, pero los escritores concretizan esas ideas en forma de historias, y así logran que sean mucho más comprensibles", desvela el escritor zamorano.

Por ejemplo, cita la obra de "El padre Sergio" de Tolstoi para comprender "cómo un individuo empieza a construirse un autorrelato lleno de moralismo y a la vez absolutamente disparatado y a dónde lo conduce", razona el escritor. "De "Lord Jim" de Conrad se pueden sacar conclusiones muy valiosas, pero también de vidas concretas como las de Mishima o el Che Guevara, individuos que se convierten en héroes porque dentro llevan una negra sombra".

Entre sus páginas, plantea reflexiones sobre conductas de irracionalidad extrema como las de los pilotos japoneses kamikazes y los oficiales de las SS en la segunda guerra mundial, el poder destructivo de los medios de comunicación o los riesgos que entrañan las redes sociales.

Respecto a esto último, escribe: "Si confundes tu máscara social con tu propia piel estás perdido", un mensaje que atañe especialmente a las nuevas generaciones pero también a la sociedad en general.

"Todos tenemos que hacer el esfuerzo psicológico y mental de separar tu propio ser del relato social que circula por ahí sobre ti y que siempre es aterradoramente simplista. Nietzsche decía que el relato social se fundamenta en una interpretación superficial de tus pasos por la vida, y si no eres capaz de ver una diferencia rotunda entre tu propio ser y el relato social que circula por ahí sobre tu persona, estás realmente perdido", señala.

Cuando se le pregunta si somos los poseedores de nuestras vidas Ferrero responde con un rotundo "no". "Algunos seres humanos, a lo largo de la historia, sí llegaron a ser poseedores de su propia vida, de su propio abismo, pero al mismo tiempo hay masas y masas de seres que no lo son", señala.

En el volumen, sentencia que "la construcción del yo es el punto de partida para lograr la felicidad", y al respecto apunta que "debemos fijarnos en la interpretación que estamos haciendo de nuestros pasos por la vida, ver si hay autocomplaciencia, miedo o si creyendo que eres original te estás convirtiendo en una especie de estereotipo que solo sigue normas sociales".

"Debemos tener confianza porque hay un núcleo en nuestro ser que es de naturaleza inconquistable, y es bueno que así lo sea. Hay lugares del otro que nunca vas a poseer y es mejor que lo comprendas y reconozcas cuanto antes. Siempre que queramos renacer deberemos descender hasta ese núcleo irreductible y al que no pueden acceder ni siquiera las personas que más te quieren.

Desde ahí es desde donde, cada vez que sucumbimos, podremos hallar el fundamento de nuestra reconstrucción", remacha antes de asegurar que la situación actual es propicia para detenerse en lecturas como 'La posesión de la vida', porque "en los momentos críticos es cuando corremos más riesgo de desvariar en la interpretación de nosotros mismos y de los demás".