14 de febrero de 2020
14.02.2020
Zona de ocio
Actúa hoy en el teatro Principal

Rafael Álvarez "El brujo": "En cada obra que hago disfruto intensamente y no experimento cansancio alguno"

"Cuando el público se siente lejano a lo que sucede en el escenario, se va y no vuelve al teatro"

13.02.2020 | 21:14
Rafael Álvarez "El brujo": "En cada obra que hago disfruto intensamente y no experimento cansancio alguno"

rafael álvarez "El Brujo"He leído mucho a Claudio Rodríguez, que tiene un sentimiento especial sobre el sentido trágico de la vida

El polifacético Rafael Álvarez "El Brujo" regresa a las tablas de su apreciado Teatro Principal con la obra "Esquilo, nacimiento y muerte de la tragedia", un montaje que pone en escena esta noche, a partir de las 20.30 horas, para el que no quedan prácticamente entradas.

–Usted ha escrito "... y me enamoré de Esquilo y aluciné con él".

–Aluciné con él en todos los sentidos porque me impactó y me inventé yo mismo un Esquilo y una obra, una historia y una fantasía sobre Esquilo. Me sedujo su personalidad, lo poco que se sabe de él, como que estuvo en la guerra y fue un soldado valeroso en la batalla de Maratón, entre otras. Me atrajeron sus tragedias, sobre todo, "Los persas" o "Prometeo encadenado" y su teatro, que es un teatro sagrado, muy grande.

–¿A qué se refiere con teatro sagrado?

–Es un teatro que toca las grandes preguntas y con un estilo poético, con una vibración musical poderosa, con un sentido del arte casi religioso, profundo y conmovedor.

–¿De lectura en el siglo XXI?

–Sería un autor fuera de tiempo y lugar. Sería un poco como Valle Inclán, que tiene un magnetismo sagrado, pero no es muy conocido.

–El montaje lo denomina conferencia-espectáculo ¿por qué?

–Porque es una disertación basada en dos libros que leí acerca de la tragedia, uno "Nacimiento y muerte de la tragedia" de Friedrich Nietzsche y otro de un historiador de la literatura comparada y el teatro que se titula "Muerte de la tragedia". A partir de estos libros me monté un Esquilo y aluciné con él.

–Un Esquilo que lleva en gira desde hace varios años.

–Lo estrenamos en el Teatro Romano de Mérida en 2018. El público responde muy bien porque me encargo yo de que el público no se quede fuera de mi guiso teatral, llevo muchos años viviendo del público y no me lo puedo permitir que se quede fuera. Cuando la gente se excluye de la dinámica de la obra, se siente lejano, no se siente concernido con lo que está sucediendo en el escenario se aburre y no vuelve al teatro.

–¿Cómo introduce al público en la historia?

–En primer lugar, haciéndoles que se lo pasen bien. La gente acude al teatro a disfrutar y a pasarlo bien. Posteriormente trato de tocar fibras que están escondidas y que el público no está dispuesto a dejar que urges, pero si les das el disfrutar se sienten cercanos, se confían y logras que al público le parezca interesante.

–¿Qué aspectos aborda en lo que califica como "esas fibras"?

–Las grandes preguntas que nos movilizan. Estamos en un mundo en el que hay belleza y hay amor, pero donde también hay enfermedad. Estamos siempre bajo la espada de Damocles de la desgracia porque no estamos completamente a salvo. Cuando decimos no nos dejan, ¿a quién nos referimos al poder político, al poder económico o a nosotros mismos? ¿somos nosotros unas marionetas en manos del destino o podemos crear nosotros nuestro propio futuro?

–¿Realiza una crítica o plantea una serie de preguntas para que el espectador reflexione?

–Yo planteo más cuestiones y las críticas las suelto de refilón.

–Alude al disfrute del público pero para lograrlo ¿es necesario que el intérprete también lo haga?

–Constantemente. Yo ya no puedo permitirme hacer una obra en la que esté disfrutando de una manera intensa. Cada obra que hago tiene que ser un proyecto que esté muy bien y disfrute para que ni sientas el cansancio, sino no merece la pena.

–En el escenario no está solo, pues hay un músico que toca en directo.

–Hay un músico, Javier Alejano, que toca varios instrumentos, pandero, violín, sitar indio, teclados y campanas. Su aportación es básica en mis espectáculos, pues crea espacios en la mente y en la sensibilidad del espectador donde la palabra se sostiene en las notas prolongadas que entran en el hemisferio izquierdo y el derecho, en la parte lógica del espectador y en el subconsciente y en la sensibilidad profunda del espectador.

–Habla con pasión de este espectáculo.

–Yo ya o hablo con pasión o sino mejor me callo. (risas). Hablar sin pasión es cansado. Ahora soy más apasionado que en mi juventud, con más conocimiento. En la juventud era un apasionamiento aturdido, mucho brío, pero un poco disparatado mientras que ahora tengo una pasión más madura.

–Usted es un apasionado de Claudio Rodríguez. Explíquenos.

–Es un gran poeta, un gran autor y siempre que voy a Zamora me acuerdo de él. He leído muchas veces sus poemas gracias a un libro que me regaló mi amigo Daniel Pérez. Sus versos tienen un sentimiento muy especial sobre el sentido trágico de la vida. Siempre que voy a Zamora digo algo de él.

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