25 de noviembre de 2019
25.11.2019
Mercedes Martín Prieto | Miembro de la asociación Derecho a Morir Dignamente, que ofrece un taller este jueves

"El testamento vital nos otorga el derecho a decidir sobre nuestra vida"

"En Castilla y León lo tienen ya 11.000 personas, 500 en el caso de Zamora"

24.11.2019 | 19:22
Mercedes Martín Prieto, miembro de la asociación Derecho a Morir Dignamente de Salamanca.

El salón de actos de la Alhóndiga acoge el jueves 28 de noviembre, a las 19.00 horas, un taller en el que la Asociación Derecho a Morir Dignamente informará a los asistentes sobre cómo se realizar un testamento vital y qué derechos proporciona al paciente. Para poder acudir a la charla es necesario realizar una inscripción previa, bien a través del correo electrónico dmdsalamanca@derechoamorir.org o bien a través del teléfono 913 691 746.

–¿De qué va a versar el taller que imparte la asociación el jueves?

–Hablaremos sobre derechos y decisiones que podemos tomar al final de la vida, entre ellos, el testamento vital. Con este documento, podemos dejar por escrito nuestras últimas voluntades para que queden registradas y sean realizadas cuando no podamos comunicarnos. También, a nivel social, es importante, ya su registro supone cierta presión sobre la prolongación de la vida que se está haciendo con la tecnología de forma innecesaria. Y, sobre todo, este documento nos otorga el poder que tenemos como ciudadanos de decidir sobre nuestra vida cuando no podemos comunicarnos, un momento al que también se debe extender ese derecho.

–¿Qué tipo de información se puede dejar por escrito en el testamento vital?

–Se pueden dejar por escrito tanto los tratamientos que deseamos que se nos apliquen como los que no. En él se puede indicar, por ejemplo, que no quieres que se te prolongue la vida con hidratación, con alimentación de forma artificial o que no se te suministren antibióticos con el fin de prolongar la vida. También que no se utilicen medios desproporcionados, como por ejemplo diálisis, transfusiones sanguíneas o reanimación cardiopulmonar. Lo que se puede indicar también es que los facultativos nos alivien el sufrimiento con sedación.

–¿El equipo médico puede decidir qué tratamiento llevar a cabo a pesar de lo que se deje especificado en nuestro testamento vital?

–No pueden. Hay una parte importante del testamento vital que es el nombramiento de un representante. Esa persona es la que sirve de interlocutor entre los profesionales sanitarios y la que ha realizado el testamento. Es un documento legal y vinculante que obliga a los profesionales a seguir sus indicaciones. Una vez se hace, queda incluido en el Registro de Instrucciones Previas Nacional. Así, por ejemplo, si tengo un accidente en otra ciudad, y llevo meses en coma y los profesionales constatan que no hay posibilidades de recuperarme, se abre el testamento. No se va a abrir si llevo tan solo dos días en coma y no se sabe cómo voy a evolucionar. Tan solo se seguirán sus instrucciones cuando se tenga la certeza de que el paciente no se va a recuperar y de que no se puede expresar. Si en todo caso, el médico no quisiese seguir las instrucciones que he dejado por escrito, sería mi representante el encargado de que se lleven a cabo mis voluntades.

–Redactar el testamento supone entonces un momento de reflexión sobre lo que queremos que pase en nuestros últimos momentos de vida...

–El testamento vital nos obliga a pesar en cómo queremos que sea nuestra muerte. Lo importante es que cuando uno vaya a hacérselo, vaya con las ideas claras de lo que quiere poner. No es lo mismo hacerlo cuando uno está sano, que te haces una ligera idea de lo que no quieres, que cuando tienes una enfermedad, ya que puedes indicar que si tengo dificultades respiratorias no te conecten a un respirador.

–¿Qué tiene que hacer alguien que quiera realizar un testamento vital?

–Se puede formalizar de tres maneras distintas y hay que cumplir una serie de requisitos. Hay que ser mayor de edad, estar en plenas facultades y demostrar que no hemos sido presionados por nadie. A la hora de formalizarlo, se puede hacer de tres maneras diferentes. Bien ante notario, bien ante tres testigos, que pueden ser gente de nuestro entorno, aunque dos de ellos no pueden ser familiares de primer o segundo grado, ni tampoco pueden tener relaciones con las que se puedan ver beneficiados o perjudicados. También se puede hacer a través del personal de administración de la Junta de Castilla y León que ha sido designado para ello. Es quizá el método más sencillo, ya que basta con pedir cita en la agencia de salud de área de cada provincia. Una vez hecho, queda registrado en la administración. Entonces nos llegará una carta en el que dice que ha sido aceptado si todo ha sido conforme a la ley. Es importante aclarar que no se puede poner que queremos que nos apliquen la eutanasia, porque no es legal, pero sí se puede indicar que en caso de que no me pueda expresar, me gustaría poder morir de forma rápida e indolora.

–Es en definitiva, entonces, el derecho a decidir sobre cómo queremos morir...

–Efectivamente. Y lo bueno es que se puede adaptar a cada uno. Aunque pueda parecer complicado al principio pensar en qué y no en qué no queremos que nos hagan, mirando a la gente que está a nuestro alrededor que ha tenido problemas, podemos ver al menos lo que no queremos que nos hagan.

–Algunos podrían decir que un testamento vital es casi un primer paso hacia la eutanasia...

–El testamento vital está legislado desde el año 2002. Es una ley que indica, que, siendo personas responsables y en plenas facultades, podemos aceptar o no ciertos tratamientos. Es uno de los derechos que tiene el paciente. Aunque es cierto que está legislado, sin embargo, no es un tema demasiado conocido.

–¿Por qué es necesario hacerse este documento?

–Si todos fuéramos un poco coherentes, no haría falta que estuviese regulado porque no se usaría la tecnología tan solo porque sí . Hay que pensar que realmente lo que pide un paciente no es que se le prolongue la vida de forma artificial, sino no sufrir. Si el mundo sanitario se comportara de una manera en la que se pudiese limitar el esfuerzo terapéutico, y aliviar el sufrimiento con tratamiento, en vez de usar tecnología invasiva, quizá no tendríamos que defendernos de esta forma.

–¿Puede hacerse un testamento vital personas menores de edad?

–Los menores de edad no puede hacer testamento vital. Se les puede escuchar, pero son los tutores legales los que eligen qué tratamientos llevar a cabo en caso de que no se puedan comunicar.

–¿Hay datos sobre el número de personas que tienen un testamento vital en Castilla y León?

–En Castilla y León lo tienen unas 11.000 personas. En el caso de Zamora unas 500.

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