14 de octubre de 2019
14.10.2019
Entrevista
Laura Arranz Lago | Profesora del curso sobre habilidades de oratoria de la UNED

"En el modelo educativo español no se nos ha formado bien para hablar en público"

"En una charla siempre hay que hacer guiños a la audiencia y estar a su servicio, así que no se trata de lucirse, sino de plantar una semilla que a ellos les sirva después"

13.10.2019 | 19:28
La profesora del curso onlie de la UNED, Laura Arranz.

Confiesa que mientras estudiaba la carrera de Derecho se moría de vergüenza cuando oía su nombre y que en sus primeros juicios era incapaz de apartar la vista de los papeles. Laura Arranz Lago ha terminado especializándose en comunicación y lenguaje de influencia y maneja todas las competencias para enfrentarse a un auditorio. Esta semana comenzará a impartir el curso sobre "Habilidades para hablar en público", organizado por la UNED de Zamora y asegura que, si ella pudo superar todos sus miedos, "cualquiera puede conseguirlo".

–¿A qué tipo de alumnos está destinado este curso?

–A cualquier profesional que quiera hablar en público o tenga cualquier iniciativa de transmitir ideas a los demás, ya sea a equipos de una empresa, presentaciones, transmisión de nuevas ideas o comunicadores. Hoy en día, en casi todos los trabajos nos toca hacer muchas exposiciones en público e incluso entrevistas de trabajo. Cada vez más es más necesario el hablar en público y, a poco que quieras hacer crecer tu vida profesional, antes o después te encuentras en esta plaza.

–El curso responde a una petición de los estudiantes, ¿a qué puede deberse ese creciente interés?

–Es uno de los grandes miedos que tienen las personas y creo que es porque en el modelo educativo de este país no se nos ha formado bien en oratoria y grupos de debate. Eso se ve con nuestros políticos o incluso en muchos profesores, que no saben transmitir bien. También hay jefes o compañeros que son muy buenos técnicamente, pero que luego no saben transmitir esas ideas y comercialmente no llegan. No hemos tenido una formación educativa como pueda haber en el sistema americano. Y es una cuenta pendiente, como ocurre con el tema de los idiomas.

–¿Cómo superar el miedo escénico, que es una de las principales cortapisas?

–Algo fundamental es disfrutar de lo que estás haciendo, que no parezca una obligación. Si disfrutas, también lo hará el público. Si eres honesto y sacas tu verdadera personalidad, sin impostar nada, a la gente le encantará ver a alguien de verdad. Para eso hay que manejar muchísimo el estado emocional.

–¿Es muy complicado?

–Hay muchos métodos para manejar el estado con el que te enfrentas a algo y, en base a ello, ir potenciando tu lenguaje no verbal. Porque, aunque tú quieras aparentar que no tienes nervios, el otro te lo ve en la posición de las manos, en la rigidez o en el tono de voz. Hay que trabajar muchas cosas para que la audiencia sepa que eres de verdad y que estás cómodo, para que vaya fluyendo contigo.

–¿Cómo controlar ese lenguaje no verbal?

–Si estás hablando de algo con una seguridad que en el fondo no tienes, haces gestos rígidos, tu cuerpo tiende a estar en coherencia con tu mente, porque el consciente e inconsciente tienden a armonizarse. Se puede fingir un rato, pero en seguida el cuerpo reacciona. Por eso, es importante trabajar el estado emocional, porque el sentirse bien, aunque no se sepa resolver una duda, se responderá desde la seguridad, la autoestima y la confianza. No puedes tenerlo todo controlado, pero sí tu estado. Y desde ese estado, actuar fenomenal y que la gente te siga respetando. Cuando tú tienes un buen estado eres capaz de asumir hasta el error y eso es humano y humilde, lo que te fortalece también como ponente. Hoy en día queremos controlarlo todo y eso hace que cueste ponerse en un escenario de no control.

–¿Qué pautas hay que seguir para tener al público atento durante una intervención?

–Por un lado, tu identidad como ponente tiene que estar muy definida, crear una marca propia con la que el público te pueda identificar. A partir de ahí, hay muchos procesos para estructurar la historia, desde meter toques de humor hasta metáforas que empiezan al principio y se recogen al final, incluir incertidumbre pero también seguridad, individualidad y aspecto social, pasado y futuro. Vas haciendo un andamio donde sabes qué aspectos y claves del lenguaje de influencia vas a poder tocar con el público. De hecho, una de las técnicas que vamos a ver en el curso son las charlas TED, muy en boga ahora, y analizar los puntos que tocan y por qué llegan tanto. Hay recursos que puede utilizar el ponente para tener al público atento, más que hablar sobre un tema en profundidad técnica. Es mejor dar cuatro ideas buenas en vez de 45 y que calen entre el público. Realmente, lo que le gusta a la gente es contar lo que ha aprendido en la charla y hacerlo suyo. Y eso se consigue si haces protagonista al público. Lo que le debe interesar al ponente es lo que se lleva el receptor. Puedes tener un discurso maravilloso pero, si no llegas, no transmites bien al público.

–¿Cómo lograr esa conexión?

–Hay maneras para hacer que el público se sienta protagonista y asuma ese papel con preguntas y con dinámicas. Ahí el ponente tiene que estar mucho más seguro, moverse más, fluir con ellos, recorrer la sala. Debe darse cuenta de todo lo que puede aportar y de que las personas que han ido allí tienen ganas de escuchar algo que les mueva. Con saber eso, uno se mete a la gente en el bolsillo. Realmente, la función del que habla en público, cuando alguien le escucha, es muy bonita. Pero no es solo dar el protagonismo al receptor, sino analizar a quién te diriges, porque no es lo mismo hablar a niños de cinco años que a sus padres o en un colegio de abogados. Siempre hay que hacer guiños a la audiencia y estar a su servicio, no se trata de lucirse, sino plantar una semilla que a ellos le sirva. El modelo español es más encorsetado y pensamos que si no somos hiper rigurosos, hiper técnicos y puristas no somos buenos profesionales y, al final, lo que se busca es una idea sencilla, bien transmitida, con ejemplos naturales, metáforas y cercanía, para que el público lo pueda experimentar.

–¿Cómo se plantea este curso que comienza el miércoles?

–Quiero que, ante todo, sea muy práctico, para así poder resolver todas las dudas de la gente. No voy a hablar solo yo, sino que tengo la ilusión en que sea muy participativo. Está estudiando que hay claves para crear un lenguaje de influencia, motivar a la audiencia, usar los silencios e incluso que te guste tu voz. Y todo eso lo vamos a aprender.

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