13 de agosto de 2019
13.08.2019

Dar calabazas... pero a lo grande

Tras meses de trabajo y cuidados, el fermosellano Manuel Ramos ha obtenido calabazas que rondan los 200 kilos, en pleno Parque Natural Arribes del Duero

12.08.2019 | 18:00
El zamorano Manuel Ramos posa con una de sus calabazas gigantes de 200 kilos en Fermoselle.

Casi un año de trabajo. Es el tiempo que ha empleado el fermosellano Manuel Ramos para el cultivo de sus calabazas gigantes, que a día de hoy continúan su crecimiento y algunas ya superan los 200 kilos de peso. Los frutos situados en pleno paraje de los Arribes del Duero, cuatro en total, han sido noticia, recientemente, en el ámbito nacional, y han sorprendido gratamente a numerosos aficionados a la agricultura y a este tipo de vegetales.

Se trata de una plantación para la cual es preciso comenzar a preparar el terreno a partir del mes de septiembre, para posteriormente abonarlo. Un punto importante es "analizar el pH del suelo, con el fin de poder regularlo, lo ideal es que esté entre 6,5 y 7", indica Manuel Ramos. Este primer paso termina una vez llegada la primavera, "cuando deja de haber riesgo de heladas, aproximadamente, momento a partir del cual puede plantarse el fruto en la tierra", explica. Más tarde, cuando la hortaliza ya ha nacido, hay que tener en cuenta ciertos aspectos, por ejemplo, "cubrir la calabaza para que su piel no se seque con el sol y no sufra ningún otro daño", añade.

Si el fruto es de grandes dimensiones, la planta que lo sostiene no se queda atrás en este sentido, puesto que necesita un mínimo de 100 metros cuadrados en el terreno, y puede llegar a alcanzar los 20 metros de ancho y 12 metros de largo. El vegetal tiene cinco meses de desarrollo, de los cuales dos son destinados al crecimiento, y tres al engorde de la verdura, "estando pendientes de ellas, cualquiera puede cultivarlas", señala el fermosellano, aunque "necesitan mucho abono, mucho riego y horas de trabajo todos los días, casi una hora diaria de atenciones para que no falte nada a la planta y no le entre ninguna enfermedad".

En los días de desarrollo de la planta, "sorprende su crecimiento, y con altas temperaturas, la calabaza para de engordar, pero con menos grados pueden hacerlo hasta 10 kilos por jornada", indica. Así, a pesar de las olas de calor de este verano, "la experiencia ha sido muy buena".

En estos días, "cuando se corre la voz, todo el mundo quiere acercarse a ver las calabazas", con la curiosidad de qué hacer con un fruto de casi 200 kilos. Para esta cuestión, no hay una respuesta decidida, puesto que el agricultor no ha pensado demasiado en ello, "la calabaza es comestible, pero estos vegetales se han visto en diversas exposiciones, y cabe la posibilidad de que una de ellas viaje a una feria en Oporto", apunta Ramos. Precisamente, en Castilla y León también se han celebrado eventos de este tipo, concretamente en la localidad leonesa de Igueña, pero "todo queda lejos y el transporte no es fácil". Para sacar la calabaza de la planta, en las próximas jornadas, el fermosellano tendrá que contar con la ayuda de un tractor.

Este es el primer año que Manuel Ramos cultiva calabazas gigantes, y tras los buenos resultados, el fermosellano espera alcanzar los 500 kilos la próxima temporada, peso al que han llegado otros frutos en algunas zonas del país.

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