14 de julio de 2019
14.07.2019

Condenados a entenderse

Tras el ciclo electoral, las cuatro administraciones de las que depende Zamora tienen un color político diferente, circunstancia única en España, que obliga al diálogo entre sus dirigentes

13.07.2019 | 19:37
Los principales responsables de las administraciones en Zamora, Francisco Guarido, Ángel Blanco y Francisco José Requejo, tras una concentración.

El eterno ciclo electoral que ha cambiado el mapa político español durante los últimos meses ha deparado una circunstancia muy particular en Zamora. Tras los comicios del 28 de abril y del 26 de mayo, cada administración principal cayó en manos de un partido. El PSOE controla el Gobierno central; el PP, la Junta; Ciudadanos asumió el mando en la Diputación; e Izquierda Unida conservó el poder en el Ayuntamiento de la capital. Ese escenario, único en España, sitúa a los políticos ante la obligación de dialogar con sus rivales para facilitar el desarrollo del territorio e impulsar proyectos que requieren de colaboración institucional.

Atrás quedan, por tanto, los tiempos monocolor en los que una sola formación, el Partido Popular, gobernaba en cada uno de los niveles que afectaban a los zamoranos. Así ocurrió durante dos etapas, la que ocuparon los dos mandatos de José María Aznar al frente del país, entre 1996 y el 2004, y la que transcurrió entre la victoria de Mariano Rajoy en noviembre del 2011 y las municipales del 2015.

Ahora, cada partido tiene una cuota de poder y de responsabilidad. A la derecha, el control de la provincia y de la región; a la izquierda, la gestión del Ayuntamiento de la capital y del Estado. En muchos asuntos, las administraciones podrán decidir dentro del ámbito de sus competencias sin tener en cuenta a su rival político, pero también hay temas que requieren de colaboración institucional, especialmente en cuestiones de obras, proyectos, patrimonio o gestión.

En aras de facilitar ese diálogo, el presidente de la Diputación, Francisco José Requejo, y el alcalde de Zamora, Francisco Guarido, se reunieron mediada esta semana para discutir asuntos como la gestión turística a través del Patronato provincial, la coordinación del Teatro Principal y del Ramos Carrión o asuntos más concretos como los convenios de cesión de instalaciones. Pero hay más. El asunto del nuevo Parque de Bomberos tendrá que estar sobre la mesa y más obras y proyectos de calado precisarán de la buena sintonía de la que presumen ambos mandatarios.

Más allá de la relación con sus vecinos de la Encarnación, los responsables municipales de Izquierda Unida tienen varios frentes abiertos con otras administraciones. Uno de ellos lo viene citando Francisco Guarido últimamente, y tiene que ver con el arreglo y limpieza de la Muralla. Durante la precampaña, Antidio Fagúndez visitó la zona de la Feria junto a la entonces delegada del Gobierno, Virginia Barcones, y los socialistas se comprometieron a actuar. El alcalde tomó nota.

También habrá que ver en qué queda la cesión de los terrenos de Renfe y otras peticiones que seguirá cursando el Ayuntamiento, como la reforma integral del Mercado de Abastos y del Puente de Piedra, que no terminan de lograr el respaldo del Estado a través de los fondos del 1,5% cultural.

En materia de obras e infraestructuras, el Ayuntamiento y la Junta encarrilaron varios asuntos en el pasado mandato que no se deberían torcer, como el Conservatorio, el Centro Cívico o el Centro de Autismo. Ahora bien, la relación tendrá que partir prácticamente de cero con los cambios en el Gobierno encabezado por el PP y apoyado por Ciudadanos.

Fuera de Zamora capital, los ayuntamientos de la zona y la Diputación insistirán para reclamar el desdoblamiento de la N-122 y otra serie de mejoras en las carreteras de la provincia que dependen del Estado. Requejo hereda también el deber de exigir que no caiga en el olvido el asunto del traslado de los militares a Monte la Reina o el refuerzo del Centro Logístico de Benavente.

En cuanto a lo que afecta a las cuatro administraciones, un ejemplo paradigmático es el del proyecto del nuevo Museo de Semana Santa. La Junta no lo financiará al completo, y los promotores ya han reclamado ayuda al Ministerio de Cultura, al Ayuntamiento de la capital y a la Diputación Provincial. El acuerdo para la financiación del edificio se antoja decisivo, y esa capacidad de alcanzar el consenso se sitúa como uno de los elementos clave para que Zamora viva cuatro años con sus representantes remando hacia el mismo lado.

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