14 de julio de 2019
14.07.2019

El gas natural se perfila como alternativa real para una movilidad sostenible

Es la única opción que cubre todas las necesidades, desde el transporte de larga distancia hasta los desplazamientos urbanos, y además mejora la calidad del aire

13.07.2019 | 19:37
Desde la izquierda, Pedro Cotera, Roberto Cámara, Marisol López, Francisco Guarido, José María Esbec, Carlos Zardaín y Fernando Pérez, en el Hotel NH, sede de la Mesa de Redacción.

El gas natural está llamado a desempeñar un importante papel como fuente de energía en la movilidad de los vehículos, ya que es la única alternativa sostenible a los combustibles que tradicionalmente se usan para mover los automóviles, como la gasolina o el gasoil, cuenta con una tecnología plenamente desarrollada y probada durante décadas y no presenta los inconvenientes de suministro que tiene la energía basada en la electricidad.

Fueron las conclusiones principales de la Mesa de Expertos organizada por LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA que reunió en el Hotel NH a especialistas de Nedgia, la compañía distribuidora de gas del grupo Naturgy, como los responsables del Gran Consumo nacional, Roberto Cámara, y en Castilla y León, Javier de Celis; del sector de la logística, como el gerente del área de autobuses de Scania, Pedro Cotera y el gerente del Centro de Transportes de Benavente, Fernando Pérez; de la organización empresarial CEOE- Cepyme, su presidente, José María Esbec: y de la Administración Local, caso del alcalde de Zamora, Francisco Guarido. "La calidad del aire urbano. La contribución del gas natural" fue el título de la mesa, en la que salieron a relucir los datos que permiten a este tipo de energía constituirse como una alternativa real a los combustibles convencionales, con mejores resultados de los que proporcionan las tecnologías basadas en el motor eléctrico.

El problema de los combustibles convencionales es que contaminan mucho, ya que son responsables de entre un 65 y un 70% de la contaminación urbana, según los datos aportados por Cámara y De Celis. Son una fuente de CO2, que es el principal responsable del efecto invernadero ("una tonelada de CO2 tiene las mismas consecuencias en Zamora que en Shangai") y también de los factores implicados en la calidad del aire que se respira en las ciudades, como los óxidos nitrógeno y azufre y las partículas. No solo los coches y vehículos pesados contaminan, también hay otras fuentes, como las calefacciones. En Zamora hay 350 comunidades de propietarios con calderas de gasoil, aunque cada vez se están transformando más a gas natural (van 15 nuevas en lo que va de año). Una de las ventajas del gas natural, explicó Cámara, es que es más eficiente y sostenible. Un vehículo con este tipo de combustible emite, respecto a los de gasolina o gasóleo, un 100% menos de nitrógeno y óxido de azufre, un 85% menos de óxido de nitrógeno, un 95% menos de partículas (PM10), y la mitad de ruido. La reducción de gases de efecto invernadero, CO2 se sitúa en un 30%.

El gas natural se convierte así en una alternativa interesante, aunque como dijo el gerente del Centro de Transportes, no deja de ser otro combustible: "Y por tanto contamina, aunque es la alternativa menos mala".

Las ventajas de los motores de gas natural es que suponen un 50% de ahorro en combustible frente a la gasolina y un 30% frente al gasoil. Y es que se da la paradoja, explicó Pedro Cotera, de que el trasvase de usuarios del vehículo de gasoil a los modelos "Sub" de gasolina que teóricamente estaría reduciendo la contaminación, en la práctica hace que "estemos contaminando más que nunca". Y tampoco el vehículo eléctrico es la panacea universal.

Y es que, según explicó el gerente de área de autobuses de Scania el vehículo eléctrico tiene que llevar encima baterías que penalizan el consumo (especialmente grave en un vehículo industrial), esas mismas baterías necesitan para su fabricación materiales y metales no siempre fáciles de conseguir, tienen una vida útil relativamente corta, terminada la cual se tienen que gestionar. Son factores que, a su juicio, relativizan la afirmación de que el vehículo eléctrico no produce emisiones, que es precisamente su principal ventaja.

Con 20 euros se pueden recorrer 275 kilómetros con un coche de gasolina, 375 con uno de gasoil y 555 con uno de gas natural. Es decir, el vehículo movido a gas natural es más barato que el convencional, aunque la realidad es que todavía el de este tipo de vehículos es un mercado residual, aunque sus tasas de crecimiento sean exponenciales en los últimos años. Ahora mismo hay unos 18.000 vehículos con gas natural.

La red de gasolineras es uno de los puntos fuertes de los combustibles tradicionales y uno de los talones de Aquiles del coche eléctrico. Hay aún muy pocos postes de recarga y cada vehículo eléctrico necesita dos horas para volver a cargar las baterías. Mantener uno de estos postes de recarga, sobre todo con baja demanda, supone un gasto económico importante, ya que aunque no se consuma energía hay que pagar el término de potencia. Quedarse tirado con un coche eléctrico es un problema real.

En el caso del gas natural es cierto que la red de gasineras es aún escasa, pero cuenta ya con 144 estaciones en toda España más 46 de gestión inminente. Hay que tener en cuenta que la recarga de un coche de gas es similar a la de los combustibles convencionales, se tarda entre dos y tres minutos. En Castilla y León ya hay gasineras en Salamanca, Burgos y Benavente y están a punto de abrir las de Valladolid, Segovia y León.

Uno de los aspectos más llamativos de la Mesa de Expertos fue el de la sostenibilidad de los diferentes tipos de combustible. Los derivados del petróleo tienen el problema de la fecha de caducidad de las reservas, mucho más elevada en el caso del gas natural, con una estimación de garantía de suministro a 500 años vista. Es una fuente, además, muy diversificada y con posibilidades de producción local, como es el caso del biogás. Los responsables de Nedgia señalaron cómo instalaciones municipales como las depuradoras o los vertederos son fuentes potenciarles de este biogás, que de hecho se produce aunque en muchas ocasiones en lugar de aprovecharse se quema en antorchas. Además hay otras formas de generación de gas renovable, fundamentalmente con el aprovechamiento de residuos orgánicos. Es una posibilidad para ayudar a resolver el problema de la gestión de los purines que generan las macrogranjas, y tiene también mucho potencial de desarrollo con los residuos urbanos, sobre todo si la población se conciencia y se pone en marcha la recogida del "quinto contenedor", el de residuos orgánicos, señaló Javier de Celis. Básicamente se trata de producir biogás, que se filtra y se inyecta en la red de gas existente.

La garantía de suministro es una de las grandes ventajas del gas frente, a por ejemplo, la electricidad producida mediante métodos renovables. Y es que la electricidad no se puede almacenar, por lo que es muy difícil ajustar la producción fotovoltaica, eólica o hidroeléctrica a los momentos justos de consumo. Este es otro de los grandes problemas del coche eléctrico.

En este sentido, las redes de distribución de gas natural también jugarán un importante papel, ya que pueden aprovechar la energía sobrante de la producción eléctrica de las renovables para, producir gas renovable. Básicamente consiste en convertir el exceso de energía eléctrica en hidrógeno, que en combinación con el CO2 produce metano, que se puede almacenar y distribuir por la red de gas natural.

El otro gran campo de debate de la mesa de expertos se centró en el necesario cambio de mentalidad de los ciudadanos y la sociedad en general en pro de alternativas de consumo sostenible, para lo que se hace necesaria "más información", como dijeron José Maria Esbec y Fernando Pérez. "Seguramente no vayamos a un futuro solo de coche eléctrico, de gas o convencional, sino que posiblemente cada tecnología tenga su campo. El coche eléctrico, para movilidad de proximidad y el gas, por ejemplo para largas distancias".

El alcalde de Zamora, Francisco Guarido considera que es el Gobierno central, sobre todo, y los de las comunidades autónomas los que tienen que liderar el cambio de modelo. Lo que no significa que las administraciones locales, dentro de sus competencias, se queden quietas. Y en este sentido desarrolló todas las acciones que está llevando a cabo el Ayuntamiento de Zamora para disminuir la "huella de carbono" de los servicios municipales, centrada en 6.000 toneladas de CO2 al año. Medidas como la reforestación de decenas de hectáreas de terrenos municipales rústicos, la puesta en marcha de un proyecto piloto en Los Bloques de cara a revertir la situación en los barrios con forestación de zonas verdes y reposición de alcorques, sustituir la flota municipal de parques y jardines, basuras y bus urbano por vehículos menos contaminantes (ya hay tres eléctricos) o sustituir calderas de colegios son actuaciones que ya se están llevando a cabo.

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