11 de febrero de 2019
11.02.2019

Un compañero más

El instituto Poeta Claudio Rodríguez se convierte en el primer centro de Castilla y León en disponer de un aula de aprendizaje para seis niños con trastorno del espectro autista

10.02.2019 | 18:48

Participan en los juegos del recreo, intervienen en las conversaciones de patio y sus compañeros preguntan por ellos si un día no se los cruzan por el pasillo del instituto. Los seis niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA) que este curso se ha convertido en los nuevos alumnos del IES Poeta Claudio Rodríguez –el primer centro de Castilla y León de disponer de un aula para estos jóvenes– ya se han hecho un hueco entre los compañeros que siguen una formación reglada. El grupo tiene sus propios horarios y profesores, pero también comparten alguna clase y muchos juegos con el resto de alumnos del instituto, lo que ayuda a su integración.

El director del centro, Rafael Martín, recuerda que fue a finales del pasado curso cuando les anunciaron que eran el centro elegido para acoger a estos estudiantes, la mayoría de ellos provenientes del colegio Miguel de Cervantes, también en la capital. "En todo momento hemos contado con el apoyo de la administración, desde que se comenzó a formar el equipo docente que trabajaría con ellos", asegura. Una labor que ya se inició durante los meses de verano, formando a los profesores y también recibiendo a estos alumnos y sus familias en el centro, para que conocieran y se familiarizaran con el instituto. "Queríamos que la integración fuera lo más fluida posible", argumenta, agradeciendo también en este objetivo la inestimable ayuda de la asociación Autismo Zamora.

El equipo docente está formado por el orientador del centro, Teo Ausín, una tutora, Begoña Vega, una maestra de audición y lenguaje y una ayudante técnica educativa. "Ellos son los que más cerca están del grupo, pero todo el claustro los ha acogido de manera muy favorable en alguna de sus clases", añade el director.

Los principales retos de trabajar con estos niños son, según el orientador, "los derivados de sus propias necesidades y de su edad", que oscila entre los doce y los 16 años. "Cada uno tiene un nivel diferente de autonomía y capacidades", añade Ausín. Por todo ello, el objetivo principal era "plantear una oferta educativa que pudiera llegar a los seis. Y ahí es donde contamos con el equipo docente, que es el que trabaja con ellos cada día".

A este respecto, Begoña Vega resume que lo que más se realiza con estos estudiantes son rutinas. "Todos los días son parecidos, porque ellos así lo necesitan", explica. Y todas esas prácticas se desarrollan con una finalidad clara. "Lo que pretendemos, sobre todo, es que sean autónomos y que se comuniquen lo mejor posible con nosotros", sentencia, ya que considera que es lo que van a necesitar en su vida diaria.

"Deben aprender a desenvolverse en el mundo e interactuar con otros, por eso trabajamos también mucho en el patio, haciendo juegos, gastando bromas, contando chistes? Con eso también aprenden a iniciar conversaciones y mantenerlas", pone como ejemplo.

Respecto a las clases, todos ellos coinciden en gustos y esperan ansiosos acudir al aula de ordenadores. "Todo lo que tenga relación con las nuevas tecnologías les apasiona, usar la pizarra digital, trabajar con la tablet o encender el ordenador. Les motiva muchísimo y nosotros aprovechamos para sacar lo máximo de ellos", reconoce.

La formación que reciben se denomina Educación Básica Obligatoria, donde se toman elemento de Secundaria, Primaria e incluso Infantil. "Engloba áreas curriculares que, aparte de la lengua o las matemáticas, incluye, por ejemplo, autonomía personal", indica Teo Ausín, quien asegura que el trabajo con las familias de estos niños es también muy importante. "Estamos en contacto con ellos a diario y les preguntamos si desean que incidamos en algunos aspectos", comenta.

Sobre la adaptación de los niños a este nuevo espacio, el orientador está más que satisfecho. "Ha sido estupenda, más rápida de lo que pensábamos, tanto al edificio como a otros contextos físicos y sociales", destaca. Además, personalmente, la experiencia más gratificante de todo este trabajo es el comportamiento los profesores, las familias y el resto de los alumnos a quienes "se les da la oportunidad no solo de conocer qué es el autismo, sino de ser solidarios", argumenta.

Por su parte, para estos nuevos compañeros también es importante e interesante este acercamiento para su formación, por lo que, poco a poco, se les irá integrando en más actividades, con la finalidad de enseñarles a desenvolverse en sociedad y construir un futuro para ellos.

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