17 de octubre de 2018
17.10.2018
Eugenio Carmona | Catedrático en Historia del Arte que abre mañana el ciclo sobre Baltasar Lobo

"La obra de Lobo de los años 40 tiene una conexión estética con el Novecento"

"En algunas de sus esculturas encuentro ecos del Románico y el artista zamorano es el último eslabón de una manera de entender el arte moderno"

17.10.2018 | 00:05
Eugenio Carmona Mato.

El experto en Historia del Arte Eugenio Carmona Mato inicia mañana jueves el ciclo de conferencias sobre Baltasar Lobo, organizadas por el colectivo de Amigos de Baltasar Lobo con motivo de los 25 años de la muerte del escultor, en el salón de actos del Museo de Zamora a partir de las 20.00 horas con entrada libre hasta completar el aforo.

-Usted ahondará mañana el contexto de Baltasar Lobo.

-Antes de concluir la carrera me puse en contacto con Manuel Ángeles Ortiz porque quería hacer un trabajo sobre él y en nuestras conversaciones me decía que tenía que escribir sobre Baltasar Lobo. Lo fui dejando y era un autor que se me escapaba. Cuando recibí el encargo de Amigos de Baltasar Lobo, dije que sí porque era saldar una deuda de juventud. Yo he trabajado sobre el contexto del artista, pero me he fascinado con él y su obra. Establezco unas coordenadas entre él y el mundo que le rodea.

-¿Cuáles son estas referencias para comprender a Baltasar Lobo y su universo?

-Hay que entender que en su vida hay una prehistoria, antes del año 1939, de la que queda como una especie de sedimento y de alguna manera lo que vivió acaba aflorando. Él aparece contextualizado como un artista español de la Escuela de París. Personalmente. No obstante, creo que el concepto de Escuela de París igual que el de Escuela de Nueva York, que emplean historiadores relevantes, está teñido de cierto nacionalismo de postguerra y por lo tanto todo artista que no sea francés o que no sea americano, al estar encuadrados en ellas pierden.

-Explíquese.

-La Escuela de París durante los años de ocupación alemana y luego en la inmediata postguerra está unida a un concepto de arte francés. Otros hablan de que la Escuela de París se hace de una síntesis del cubismo y del fovismo. Ahí está la figura de Picasso al que se considera francés, al igual que a Juan Gris? La solución que la Segunda Escuela de París da al arte moderno no va a ser el camino por el que discurre el arte moderno. Al considerar a muchos artistas españoles de esa corriente es decir que su tiempo se acabó. Estos artistas como Lobo tenemos que pensar que su obra parece en principio que no sigue el curso de las narrativas con las que se han contado el arte moderno.

-En su opinión, ¿por qué esta fuera?

-La narrativa crea un paradigma para poder articularse, lo más importante de esta historia es? El escritor que escribe sobre arte moderno piensa que lo más importante del arte moderno es el arte abstracto o bien el arte objetual? Yo lo que creo es que hay un paradigma oculto del arte moderno que es el de todos aquellos artistas que quisieron llevar a un límite el encuentro entre la abstracción y la figuración, que quisieron realizar una obra en la que los valores plásticos fuesen absolutos pero que al mismo tiempo la obra remitiese a un signo reconocible.

-Lo que se cumple en el caso de Baltasar Lobo.

-Efectivamente. También es el cubismo de Picasso, que nunca es abstracto. Pero también es Julio González que situaba en el límite del encuentro la abstracción y la figuración. En este punto hay otra una tradición de artistas modernos españoles. Lobo es el último eslabón en la cadena en esta forma de entender el arte moderno.

-¿Cuál es el motivo?

-Cuando Lobo realiza su obra en los años 60 el arte de ese momento y los valores generales pierden cualquier relación con el primado de lo estético y de lo plástico. El arte deriva hacia lo conceptual, lo procesual o hacia otro tipo de valores de experiencia que no tienen que ver con el objeto artístico como objeto de cualidad. Por otro lado, creo que habría que investigar muchísimo la obra de Baltasar Lobo en los años 40 que es excepcional y que hay que entenderla desde una peculiar relación con los elementos del Novecento italiano, lo que desvincularía a Lobo totalmente de la Escuela de París.

-¿En qué sustenta esa relación?

-En una intuición meramente visual que quiero exponer tras analizar y mirar mucho la obra de Baltasar Lobo, una obra que tiene problemas para ser visualizado. La obra de Lobo se ve reproducida cuando es una obra que reclama la relación espacial con el espectador. Yo tengo una relación muy intensa con el arte italiano y yo veo determinados rasgos de las obras de Lobo de los 40 de Marino Manini, a Arturo Martini, entre otros. En los años 40 no hay pintores en la Escuela de París no hay un equivalente a Lobo?. En la historia del arte a veces sucede que vemos las cosas con mucha superficialidad. Basta que exista un ligero parecido para que pensemos que hay influencias cuando muchos artistas de las décadas de los años 30 y en parte de los 40 manejan un idioma común. Es verdad que Lobo que no un fundador de esos lenguajes, pero sí alguien que habla ese idioma. Uno porque hable ese idioma no es un imitador.

-Lobo habla claramente ese lenguaje

-Baltasar Lobo es un conocedor técnico y realiza su propia contribución al arte. En obras como "Femme avec la tête de morte", una verdadera obra maestra desde mi punto de vista ¿se parece a Laurent? Mi teoría es que Lobo empieza por esta figuración próxima a determinados elementos del Novecento y luego va evolucionando en una depuración de tal forma que coincide con la línea del arte moderno. Ahora nosotros establecemos parecidos gracias al repertorio de imágenes que tenemos, pero en aquella época no era tan fácil que los autores tuvieran un contacto tan intenso.

-¿Cómo contactaría el escultor zamorano con el Novecento?

-Realmente no lo sé, pero la obra de Lobo tiene una conexión estética con el Novecento. Baltasar Lobo vive un momento refundacional de su obra en los años 40. Es un hombre en la treintena de la vida y en las esculturas pequeñas, en la que hay desde obra más decorativas a más profundas, con una mayor carga de pensamiento y otras para gustar, Lobo refunda su obra con un criterio propio. La obra de Lobo más comprometida con el anarquismo, de carácter social, abunda en un realismo de nuevo cuño. Lobo es un autor muy diverso. El Lobo que a todo el mundo le gusta es el Lobo más orgánico y de formas más redondeadas, pero tiene obras de los 50 donde se observa contactos con determinados artistas de arte constructivo. Son aperturas que se ven en su obra. Además, en otras esculturas veo ecos del Románico. Puede que la impronta de su cultura original en algunas obras se puede ver como una recreación. A Picasso cuando se le relaciona con el arte africano y el arte ibérico en realidad es relación con el Románico.

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