12 de octubre de 2018
12.10.2018
Manuel Jabois | Periodista y escritor

"Todo lo malo empieza de alguna forma, nadie planta a un Hitler en el estrado"

"Cualquier medio de comunicación sueña con captar el nicho de los jóvenes, porque se garantiza a los lectores del futuro"

12.10.2018 | 00:41
Manuel Jabois, antes del encuentro con los alumnos.

Los Encuentros Literarios para alumnos de Bachillerato, organizados por la Biblioteca Pública de Zamora, iniciaron su XVII edición con el periodista y escritor Manuel Jabois, quien desgranó su novela más íntima, "Manu", sobre la paternidad, y animó a los estudiantes a introducirse -como profesionales o como ávidos lectores- en el periodismo para entender la realidad.

-¿Qué supone enfrentarse a un público joven que ha leído su libro?

-Bastante más responsabilidad que hacerlo ante un grupo de mayores, ya curtidos y con sus propias ideas. Aquí tienes que tener más cuidado, porque cualquier cosa que digas puede marcarles más. Hay que pensar los mensajes que trasladas, que primero sean verdaderos y que luego no desanimen a nadie.

-Es un público más joven que el que acostumbra a leer sus columnas de opinión.

-Y además tendrán otros hábitos, como nosotros a su edad, aunque son muy diferentes a los de nuestra generación. Creo que es uno de los momentos de la historia moderna en los que mayor brecha hay entre generaciones. A veces me siento frente a verdaderos extraterrestres, mientras que esas personas piensan que el extraterrestre soy yo. Es una asignatura pendiente del periodismo acercarse a esa generación

-¿No están interesados en la actualidad?

-Es imposible no estarlo o, al menos, que no te roce o afecte. Pero es verdad que muy probablemente haya una desconexión muy grande. Ellos generan actualidad continuamente, los hechos de su vida son noticia, está en sus redes, y eso conforma un periódico diario del que es muy difícil escapar, porque es muy interesante.

-¿Debería intentarse captarlos como receptores?

-A los medios de comunicación ya les gustaría, es el sueño de cualquiera dar con ese nicho, porque es garantizarse a los lectores del futuro. Lo intentan, pero es muy complicado, porque tú no puedes manejar la voluntad de la gente y mucho menos a esas edades. A la adolescencia no le gobierna sus padres, así que menos un periódico.

-En su libro "Manu" habla sobre la paternidad, ¿es más difícil abrirse en lo íntimo que opinar sobre la actualidad?

-Me resulta más complicado hablar de la actualidad, porque con la intimidad manejas tú lo que enseñas y, sobre todo, el tratamiento que le das, que puede ser transcendente e intenso o más distanciado, irónico y burlesco. Pero la actualidad no, a veces tienes una opinión y luego la cambias al disponer de mayor información. Es más delicada, yo ando con mucha más profesionalidad en los asuntos periodísticos de la actualidad que en los asuntos de mi vida que, al fin y al cabo, no le interesan a nadie y normalmente sirven solo para echarse unas risas.

-¿Piensa en el lector cuando escribe?

-Ya no. Lo hacía en Pontevedra, porque eran muy pocos y nos saludábamos por la calle. Ahora no sé quién me lee y sería además mediatizarte de una forma salvaje. No puedo pensar ni siquiera cuando escribo sobre alguien que conozco, un personaje público, por si le va a enfadar o a gustar. Te interesa escribir desde la mayor libertad y eso supone desconectar emocionalmente de las personas con las que tratas.

-¿La política es su principal fuente de inspiración?

-La política es la que más poder de influencia tiene sobre la vida de la gente, tanto si bajan los impuestos como si sube la renta mínima o de repente una ley recorta libertades. Siempre es más interesante, sobre todo ahora, con la deriva que está teniendo en muchos países, donde vigilas para que no pase aquí. Todo lo malo empieza de alguna forma, nadie planta un Hitler en el estrado, ha tenido que creer y enfrentarse a un país ya preparado para recibirlo. Es una comparación disparatada, pero si te dicen hace cinco años habría un candidato como Bolsonaro en Brasil o Trump de presidente en Estados Unidos, solo había risas. En la actualidad hay tipos que están manejando la vida de la gente en unas naciones muy poderosas con unas ideas muy peculiares que pueden ser muy peligrosas.

-¿Puede pasar algo parecido en España tras la convocatoria de Vox en Vista Alegre?

-Interesa a mucha gente y da audiencia, así que los medios tienden a repetirlo. Sacaron hasta la saciedad en su día a los nuevos políticos que eran Rivera e Iglesias porque tenían mucha audiencia, salían más y llegaban a mucha gente. Con estos probablemente va a pasar lo mismo aunque espero que no en las proporciones de los otros, porque son partidos extramuros no solo parlamentariamente sino también moralmente. Por ejemplo, creo que van a entrar en el Congreso.

-¿Les aupamos los medios, en cierta medida?

-Pero es que también tenemos que informar de que hay 10.000 tíos en un sitio. Hacer como que no lo ves es imposible, pero conformar la actualidad de tal forma que no tengan mucha expansión también es nuestra responsabilidad

-¿Se atreve a vaticinar un futuro político para España?

-Soy el peor vaticinador del mundo, pero siempre estoy en contra de las predicciones catastróficas. Hay mucho aficionado al apocalipsis, pero yo siempre defiendo que el pueblo español es mucho más maduro de lo que incluso él mismo cree y pienso que esa madurez mantendrá al país, aun con sus taras, a flote.

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